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Opinión 4 de agosto de 2020

En Mar del Plata como en Fuenteovejuna “todos a una” para enfrentar a la pandemia

Montenegro junto al jefe de gabinete bonaerense, Carlos Bianco.

por Gerardo Gómez Muñoz

Tal lo concibió y enseñó en su obra inmortal el célebre Lope de Vega, los marplatenses están ejerciendo la unidad indispensable para enfrentar, hasta el final, al virus endemoniado que no se ve, pero plantea en los hechos una opción macabra “la vida y la bolsa”. Nuestras autoridades y la inmensa mayoría del pueblo optó por el innegociable “la vida”. Lo elegido, pese a todos sus costos, tiene enfrente las imágenes y los números macabros que condenan a grandes países y potencias que predicaban la otra “solución”.

Los marplatenses (Ejecutivo, legisladores, funcionarios, sanidad, seguridad y sus agentes en todos sus niveles) están unidos en esta patriada de salvar a la mayor cantidad de seres humanos, todos prójimos. Cada vida cuesta, pero al cabo de casi cinco meses de dura pelea se produjeron “apenas” 27 muertes.

Debe halagar, en un país donde el deporte favorito (luego del fútbol) es apuntar “al culpable” con casi todos los votos para las autoridades y los políticos. En justicia, esta vez, aquí deben chasquearse. Los ejecutivos municipal, provincial y nacional tomaron las medidas correspondientes. Viene después sector político, la Iglesia y las organizaciones sociales, algunas tantas veces vilipendiadas por sus métodos de protesta y otras nacidas del entronque con la administración como la Comisión Reactivación de la Actividad que conecta con el intendente para acelerar o lograr reactivar tareas, actividades, comercios, etc. También está la Mesa, tal vez pronto institucionalizada, los Comités Barriales de Emergencia que en cinco meses han aumentado en un 70 por ciento los comedores y entregan 40 mil viandas por semana.

La buena relación que tanto beneficia a los intereses de Mar del Plata porque posibilita que el intendente, sus colaboradores y el Concejo Deliberante, más las organizaciones libres del pueblo -como las llamaba el general Perón- trabajen en armonía y por el bien común.

Guillermo Montenegro se ufana -y con derecho- que tiene una relación de teléfono a teléfono con el presidente Alberto Fernández, con el gobernador Axel Kicillof, con ministros de ambos y con la influyente titular del Anses y preocupada marplatense, Fernanda Raverta.

Si bien el jefe de la bancada de Juntos por el Cambio, el radical Maxi Abad, hizo valer su peso para impedir hace unos días que se aprobara una ley clave solicitada por Kicillof que contempla fondos especiales para la emergencia actual.

Con serenidad, hombre cercano al despacho principal de la comuna, aclaraba ayer “el Guille no tiene ningún legislador provincial propio, es totalmente ajeno a ese debate”.

Es justo reconocer que una a una se suman cuestiones que, de cara a la pandemia, desde diversos ángulos, preocupan a la comunidad. Algunos, muchos quizás, se han ido reparando parcialmente de acuerdo a lo que exigen los códigos y otros por lo que va enseñando la experiencia.

En lo productivo y con la urgencia que sea posible los gastronómicos lograron soluciones. No todas como reclamaban los trabajadores de este ramo, como lo pide el gremio con la tenaz dirigente Mercedes Morro y los afiliados. También en esa área está una rama central no sólo por sus agremiados sino por el trabajo y consiguientes beneficio para la población local y los miles de trabajadores provenientes de otras zonas del país. Se trata obviamente de la hotelería y del turismo. Tal vez ampliando prerrogativas de los protocolos se facilite más y mejor trabajo para restaurantes y cafeterías, de todos modos nada hay que argumentar si estrictamente es priorizada la vida.

Si ella manda, si algo queda para la crítica hay dos temas con dolorosos déficits: la atención sanitaria y la seguridad. La primera es casi inconcebible que apenas puestos en marcha prevenciones y protocolos se haya dejado tanto margen a la posibilidad de pérdidas de vida. En los geriátricos, con el atenuante del alto riesgo natural, queda a la vista la poca atención que se viene prestando desde los organismos oficiales -también los municipales- a las normas mínimas para habilitar a esos establecimientos. Tal vez, el Anses se haya ubicado muy lejos de esos deberes y obligaciones. ¿Y cómo callar y atribuir sólo a los avatares de la riesgosa profesionalidad las contingencias dolorosas y en casos trágicas consecuencias vividas?

La seguridad y sus carencias se vinieron acentuando semana y semana y en las últimas está llegando a límites peligrosos. El gobierno comunal alega con propiedad que, además de los servidores, que requieren atención especial porque los alcanzó el virus, hay un déficit no suplido por las autoridades provinciales y nacionales. Se trata de 500 miembros de la Gendarmería y de la Prefectura que fueron retirados por sus respectivas comandancias para cubrir tareas específicas en sus destinos respectivos. En el gobierno local aseguran que se ha pedido reponer personal porque la situación actual en la ciudad lo requiere. No hay respuesta hasta ahora y se analiza cómo se presenta el panorama en el conurbano, no caben muchas esperanzas.

La política radical

Cerró el plazo de incorporación de nuevos afiliados en la UCR provincial para la elección de autoridades bonaerenses y convencionales nacionales. Hay regocijo en Mar del Plata porque se habla de “una paliza” a favor de Maxi Abad, “algo así como de sesenta y pico a treinta y pico”. “En Mar del Plata todos los sectores nos favorecieron: Baragiola, Pagni, Serebrinsky, los Katz, el Gallego Pérez, Luis Rech y hasta vieja guardia como el reaparecido Luis Fernández”, contaba un hombre cercano a Abad. Pero también hubo novedades en el orden nacional, porque a Ernesto Sanz y Jesús Cornejo se sumaron a Mario Negri, el senador Naidenoff y la ex vicegobernadora Elba Roulet.

Pero en la semana que pasó, Abad tuvo otra actuación estelar para sus correligionarios y de gran bronca para Kicillof porque logró que el bloque que conduce en la Cámara baja votase en en contra el endeudamiento en 500 millones de dólares y otros 20 mil millones de pesos requeridos por el gobernador. El acuerdo de Juntos por el Cambio reclama un fondo especial de emergencia sanitaria para la contención fiscal de los municipios, mientras Kicillof ofrece 13 mil millones devolverlos en 18 meses.

La respuesta de Juntos por el Cambio es que ese eventual aporte no sea condonable, habida cuenta del actual estado de los municipios que será más grave cuando termine la pandemia.

Manino y la “fase cero”

El ex diputado provincial y actual coordinador en la zona del Ministerio de Seguridad que preside Sergio Berni reclama que por 7 días se implante la “fase cero”. La peregrina idea del ex diputado que parece no ajustarse a alguna experiencia ni protocolo se basaría en la simple convicción de quien desde hace algunos meses tiene la azarosa tarea de controlar las rutas y accesos a la ciudad que en la nocturnidad intentan violar los incumplidores de las normas vigentes para evitar el eventual ingreso del virus.

Cabe señalar que el concejal del Frente de Todos, Roberto Páez, reclamó en estos días un informe acerca del nivel de cumplimiento de esa norma para el impedir ingresos de personas que pueden ser portadoras de la peste.