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Policiales 27 de agosto de 2020

A una semana del crimen, sigue la búsqueda del asesino del indigente de la Plaza Güemes

Braian Alfonso (21), imputado por el homicidio de Walter Darío Pérez (31), desapareció de los centros de asistencia y hogares a los que asistía. La policía sospecha que deambula por las calles y se alimenta de desechos que encuentra en basurales.

El sitio donde fue hallado el cadáver de Walter Pérez.

Se esfumó. Braian Alfonso, el joven de 21 años en situación de calle que es intensamente buscado por el homicidio de Walter Darío Pérez (31), otro hombre que vivía en condiciones de indigencia, desapareció de los lugares a los que solía asistir: hogares, centros de asistencia y templos religiosos donde, entre otras cosas, iba en busca de comida junto a otras personas que sufren a flor de piel la extrema pobreza.

Desde hace una semana, cuando la Justicia y la policía determinaron que Pérez había sido golpeado y prendido fuego en la Plaza Güemes -en Roca casi Buenos Aires-, a Alfonso sólo vio su hermana de 16 años, de paso por su precaria casilla del barrio Jorge Newbery. Las fuentes del caso cuentan que a primera mañana del jueves 20 de agosto, poco después del asesinato -que había sido en horas de la madrugada-, el prófugo le dijo a la joven: “Me mandé una cagada. Maté a uno”. Luego, se fue del lugar y nadie volvió a verlo.

Para los investigadores, la caída de Alfonso iba a producirse de un momento a otro. El mismo viernes de la semana pasada, el fiscal Leandro Arévalo y el comisario Fernando López, de la seccional segunda, obtuvieron la orden de captura del único sospechoso y creyeron que, a más tardar el fin de semana, estaría alojado en la cárcel de Batán.

Sin embargo, la búsqueda se hizo más extensa de lo imaginaban y, si bien aún consideran que el acusado está al caer, no tienen datos precisos de su paradero. Días atrás, la policía estuvo en la casilla de la familia de Alfonso e interrogó a la madre -una mujer mayor que sufre una discapacidad motriz-, y a su hermana, la joven que contó lo que le había dicho su hermano. Así, los uniformados tomaron conocimiento -visual y verbal- de las condiciones infrahumanas en las que viven estas personas.

“Este chico estuvo internado en el área de Psiquiatría del HIGA (Hospital Interzonal General de Agudos), porque tuvo muchos problemas de drogas. Pero no de drogas tipo cocaína o marihuana, sino problemas de adicción al paco, la nafta o el poxiran…”, le dijo un informante a este medio. La misma fuente confesó que, a pesar de la gravedad del hecho que cometió, Alfonso “no es un delincuente peligroso”.

“Tiene algunas causas de hurto nomás, no es un ladrón ni nada por el estilo. Es una persona absolutamente excluida del sistema”, agregó en el mismo diálogo. Y es justamente por eso que no lo pueden encontrar: Alfonso es un fantasma en la ciudad. Lo era antes del crimen, y sigue siéndolo después.

Hasta el momento, los investigadores sospechan que el prófugo deambula por las calles de la periferia de la ciudad y que se alimenta de desechos de comida que encuentra en basurales. Al menos esos datos pudieron obtener tras consultar a otras personas en situación de calle que conocen a Alfonso de frecuentar centros de asistencia, hogares o templos religiosos en los que se ofrece ayuda solidaria. “Desde que pasó esto no apareció más pero algunos lo vieron pateando las calles. Es lo único que se sabe”, finalizó el informante.

El caso

La reconstrucción del homicidio de Pérez indica que el autor es Alfonso. Ambos, víctima y victimario, pasaron varias de las últimas semanas deambulando por la ciudad y durmiendo en la Plaza Güemes o en algún centro de asistencia, gracias a la intervención de Defensa Civil.

El pasado miércoles 19 de agosto el frío era terrible. Así y todo, Pérez -que también tenía antecedentes penales- y Alfonso se encontraban en un sector de la mencionada plaza, tendidos sobre un colchón viejo, tomando vino y fumando, mientras la noche se convertía en madrugada del jueves 20.

Según los vecinos, entre ellos se inició una pelea. O al menos en eso concluyeron varios tras escuchar fuertes gritos. Eran alrededor de las 2 de la madrugada. Poco después, arribó al lugar el personal policial de la comisaría segunda -con jurisdicción en la zona- y encontró el cuerpo de Pérez carbonizado.

Lo primero que se sospechó fue que se había tratado de un accidente. Sin embargo, luego de que se llevara a cabo la autopsia al cadáver y la correspondiente identificación -hasta entonces no se sabía quién de los dos era la víctima porque no tenía documentos- se conoció que se trataba de Pérez y que antes de ser quemado había sido golpeado fuertemente en la cabeza.

Desde entonces, el fiscal Arévalo pidió a la Justicia de Garantías la orden de captura de Alfonso, y se inició una búsqueda que ya lleva una semana. La búsqueda de un fantasma.



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