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Interés general 17 de octubre de 2022

Las madres de dos jóvenes atropellados en 2020 reclaman “perpetua” para “empezar el duelo”

Se trata de Ezequiel Corbalán y Ulises Rial, quienes murieron hace más de dos años tras ser arrollados por un patrullero, conducido por Pablo Moresco, cuando circulaban en una moto.

Ulises Rial y Ezequiel Corbalán, las víctimas.

Por Ian Werbin

Las madres de Ezequiel Corbalán y Ulises Rial, dos jóvenes que murieron en junio de 2020 luego de ser atropellados por un patrullero cuando circulaban en una moto por la ciudad bonaerense de San Nicolás, pidieron “cárcel común y perpetua” para el único policía imputado del hecho, quien será juzgado a partir del próximo miércoles, para que puedan “empezar el duelo” y las víctimas “descansen en paz”.

“Son días muy duros para nosotros. Me gustaría que haya una sentencia justa para empezar el duelo y que nuestros hijos descansen en paz. Queremos perpetua y cárcel común”, dijo hoy a Télam Sandra Corbalán, madre de Ezequiel (30), en la previa del inicio del juicio a Pablo Moresco (25), quien conducía el patrullero que lo atropelló a él y a su amigo Ulises (25).

El debate comenzará este miércoles a las 8.30 ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Nicolás y tendrá a Moresco como único imputado del delito de “doble homicidio con dolo eventual”.

“Estamos en la espera. Hay mucha angustia en mi casa, pero tenemos que ir a la batalla y ganarla”, confió Sandra.

Por su parte, Verónica Arias, madre de Ulises, admitió a Télam que tiene “muchos nervios” ya que será la primera vez que estará cara a cara con el acusado.

“El juicio es algo que no me va a devolver a mi hijo, pero lo hacemos para que esto no se repita nunca más. Con Sandra estamos siempre juntas y acompañándonos mutuamente. Nuestros hijos no están más, pero por ellos vamos a pedir justicia incansablemente”, manifestó Verónica.

En tanto, la acusación estará a cargo del fiscal Darío Giagnorio, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de San Nicolás, mientras que las familias serán patrocinadas por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), organismo que pidió “inscribir el hecho como un caso de violencia estatal y uso letal de la fuerza”.

“Lo que marca este hecho es el uso del patrullero como un arma letal. Colocamos un énfasis sobre estos casos durante la pandemia, ya que detectamos que esa violencia estatal recrudeció”, explicó Margarita Jarque, abogada de la CPM.

Según aseguraron a Télam fuentes judiciales, el debate se desarrollará en cuatro jornadas hasta el 24 de octubre, y se estima que prestarán declaración cerca de 20 testigos.

Por otro lado, las familias de las víctimas cuestionaron que Osvaldo Bazán, el policía que acompañaba a Moresco en el patrullero al momento del hecho, no será juzgado en este debate.

“Es una vergüenza todo lo que pasó esa noche. Ojalá después de esto podamos seguir peleando por los demás. Mucha gente se prestó esa madrugada. Hubo muchos cómplices para que esto terminara así”, apuntó Verónica.

A partir de los peritajes telefónicos se pudo establecer que Bazán le envió un mensaje a Moresco en el que lo tranquilizaba diciéndole que harían pasar el hecho como “un accidente” y “nadie iría preso”.

“Queremos que paguen los que tienen que pagar. Que no caiga solo Moresco. Me gustaría que haya otro juicio, pero no tengo más fuerzas. Ahora lloro en silencio”, se lamentó Sandra.

En el Día de la Madre, Verónica y Sandra recordaron “con mucho amor” a sus hijos y coincidieron en que “todos los días” mantienen vivo su recuerdo.

“Lo de Uli no lo voy a superar nunca. Es el día a día que se lo recuerda acá en mi casa”, confesó Verónica, mientras que Sandra cerró: “Ezequiel era un ángel en vida. Era un bohemio. Le gustaba la gastronomía. Era runner y barista. Siempre fue un chico incapaz de generar problemas. Yo lo necesitaba acá y ahora los días se me hacen duros. No estoy fuerte.”

La noche del 1 de junio de 2020, pasadas las 3 de la mañana, Corbalán y Rial fueron a comprar a un quiosco de San Nicolás a bordo de una moto Corven 150 cilindradas, hasta que efectivos a bordo de una patrulla quisieron identificarlos, ya que los jóvenes estaban violando el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) decretado por el Gobierno nacional ante la pandemia de coronavirus.

Sin embargo, Corbalán aceleró y los agentes policiales de la zona dieron inicio a un operativo cerrojo tras irradiar una alerta, aunque la persecución solo duró algunas cuadras, hasta Carbajo y Piaggio del barrio San Martín, de la mencionada ciudad del norte de la provincia de Buenos Aires.

Allí, el patrullero manejado por Moresco chocó de frente a la moto en la parte izquierda y ambos tripulantes, que no tenían el casco puesto, cayeron contra el asfalto.

Rial murió casi en el acto como consecuencia de las lesiones sufridas y Corbalán quedó internado en grave estado en un hospital local hasta el viernes 5 de junio, cuando falleció.

En función de las declaraciones de testigos, la fiscalía logró determinar que el patrullero iba a unos 20 kilómetros por hora cuando se cruzó de carril y que “el móvil se encontraba sin la sirena” y “con las balizas apagadas” al momento de la persecución y el posterior impacto.

Télam.