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Interés general 30 de diciembre de 2016

Basural: la comuna no cumple un plan de inclusión social y así se perdería un aporte del BID

Asegura Marcelo Artime, ex funcionario y dirigente de Acción Marplatense, que en un año de gestión el gobierno municipal de Carlos Arroyo no dio continuidad a un plan de inclusión social en favor de las familias que hacen "cirujeo" en el basural. Se podría perder un financiamiento de $ 20 millones.

Marcelo Artime, ex titular del Enosur.

Durante 2016 la gente que “cirujea” y busca alimentos en el basural siguió aumentando. Y al mismo tiempo, según lo denuncia el ex funcionario municipal y dirigente de Acción Marplatense Marcelo Artime, la administración municipal de Arroyo incumple “con un plan de inclusión social destinado a esas personas, en especial a los menores, que comenzó a tener vigencia y a desarrollarse desde principios de 2014”.

Dicho plan fue y es requisito insoslayable del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para otorgar un financimiento de 20 millones de pesos. Así las cosas, ahora “peligra” ese financiamiento.

Artime, un arquitecto especialista en temas de medio ambiente, fue durante la anterior administración de la Comuna titular del Enosur –Ente de Obras y Servicios Urbanos–, luego de haberse desempeñado como concejal, presidente del Concejo Deliberante y secretario de Gobierno.

Al frente del Enosur (hoy Emsur, y a cargo de Eduardo Leitao), Artime formó a principios de 2014 un equipo de inclusión social, con la misión de asistir a las familias que concurrían y hasta vivían en el llamado “playón de cirujeo”, “antesala” del descomunal basural de Mar del Plata. De tal modo, el Enosur dejaba de depender de la secretaría de Bienestar Social para la labor de asistencia social en el basural.

Prioritariamente, dicho equipo del Enosur debía contener a los menores que acompañaban a sus padres en la ingrata y riesgosa tarea, evitando que permanecieran en ese lugar pero a la vez cuidando que no quedaran abandonados en otros lugares. Además, la Municipalidad, para entonces, debía cumplir con una resolución judicial que disponía las acciones necesarias para impedir que hubiera menores en un lugar tan contaminado.

Artime confió la integración del equipo a una experimentada funcionaria de la Municipalidad, la licenciada Letizia González, sin importar que era radical y que se había desempeñado en cargos ejecutivos durante el gobierno de Elio Aprile.

La licencia González trajo de otras áreas a tres asistentes sociales, gestó el contrato con otras dos asistentes sociales y sumó a un abogado especialista en minoridad.

Los más pequeños, primero

A poco de andar, y luego de censos e informes de ambiente yendo a los hogares, el grupo de trabajo logró que las mamás se organizaran de manera que una de ellas cuidara a los hijos más pequeños de las restantes.

“Fue a los más chiquitos a los primeros que logramos sacar –recuerda el arquitecto Artime–. Luego se consiguió que otros chicos más grandes, siempre menores de 18 años por supuesto, tampoco fueran al basural; en este caso, gracias a que cada uno comenzó a través de la Agrupación Conciencia a recibir una beca mensual, la condición de que concurrieran a hacer actividades a un campo deportivo, donde recibían capacitación, gimnasia, y actividades culturales. Así se hizo con un grupo de 25 chicos y con la ayuda valiosísima del programa de Almacenes Culturales.

El espacio deportivo con el que se pudo contar pertenecía (pertenece) a una institución de jubilados de YPF, ubicado en frente al basural, al otro lado del camino viejo a Miramar. Por un contrato de comodato, la entidad cedió las instalaciones y a cambio la Comuna se encargó de hacer arreglos indispensables en el lugar. Más aún, algunos de estos chicos, en las vacaciones de invierno de 2015 trabajaron como titiriteros en “Desaburrir el Invierno”, la propuesta de esparcimiento del Teatro Auditórium de las vacaciones de julio-agosto.

“Ninguneo”

¿Qué sucedió con el cambio de gobierno en diciembre de 2015? A la jefatura del todavía Enosur llegó el concejal del radicalismo Eduardo Abud que –afirma el arquitecto Artime– “ninguneó a ese equipo de inclusión social; además de no convocarlo ni pedirle opinión, prácticamente lo fue desintegrando, de manera que algunos de sus miembros, incluyendo a Letizia González, debieron optar por otros destinos en la administración municipal. Y volvió a tener una cierta intervención la secretaría de Acción Social, ahora con Vilma Baragiola al frente”.

Hoy, después de un año de gobierno de Arroyo, Abud ya no está en el mismo ente, volvió a su banca de concejal; su reemplazante Leitao sólo ha dicho que busca que nadie, chico o grande, trabaje en el “playón de cirujeo”, pero el referido equipo de inclusión social sigue prácticamente desactivado y es escasa la asistencia social de la Municipalidad respecto de quienes buscan su sustento entre los desperdicios. De este modo, ha ido cobrando mayor peso el trabajo solidario de grupos voluntarios de la Iglesia Católica, el CETEP, y la CTA, entre otros.

“Estuve hace unos veinte días en el lugar –comenta Artime– y hay muchísima más gente de la que se veía el año pasado. Volvió a haber familias viviendo ahí mismo, siendo que en 2015 se había logrado que éso ya no pasara. También se está armando un galpón, que debe ser de un mayorista que les compra el ciruijeo, pero no se entiende cómo puede levantarse una estructura para un comercio privado en un espacio municipal”.

“Pero lo más grave –señala el ex funcionario– es que no se cumple con el plan social, pese a que allí está aún la directora Silvia Guerrero, una excelente persona, como todos los profesionales de carrera que trabajan ahí. Se corre el riesgo de perder el financiamiento de 20 millones del BID, con lo que también se habría de mejorar la planta de la Cooperativa (CURA), de recicladores, y que así pudiera tener a más personas trabajando dentro de la planta de separación”.

Finalmente, LA CAPITAL pregunta: ¿de aquél programa de inclusión social no queda nada? Responde Artime: “los chicos, a través de la Agrupación Conciencia, siguen cobrando las becas pero a esta altura, por la cantidad de personas que van, tendría que haber el doble de becas. El plan preveía para este año que se realizara un fuerte trabajo con los más grandes, mejorar la planta de CURA, e integrar a más personas. Pero el plan no se cumple y está peligrando esa financiamiento de 20 millones de pesos”.

Un informe “maldito”

En los últimos días tuvo gran repercusión, generando controversias y no pocos repudios, un informe dividido en tres partes diarias del canal C5N titulado “La infeliz: ciudad maldita”. La primera parte se basó casi en su totalidad en la situación de las personas que buscan comida en el basural. De manera tendenciosa, aspectos reales de lo que puede verse en el “playón de cirujeo” fueron utilizados en las entregas periodísticas, no sólo en la primera, para “pintar” todo el panorama de los más pobres en Mar del Plata. Sensacionalismo, a favor de la intencionalidad política.



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