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A un año del crimen de Maximiliano Rihl, esta semana será clave para determinar cuándo realizarán el juicio

La Cámara de Apelaciones debe expedirse sobre el pedido de recusación de la fiscal Florencia Salas que presentó la defensa del imputado, Piero Pinna. Si queda confirmada a cargo de la instrucción penal, la investigadora estará al frente del debate, posiblemente en el segundo semestre de 2024. De lo contrario, los plazos seguirían extendiéndose.

El próximo lunes se cumplirá un año del crimen de Maximiliano Rihl, hecho por el cual se encuentra detenido Juan Jesús Piero Pinna (35), y esta semana será clave para determinar cuando llegará a juicio el caso.

La Cámara de Apelaciones debe expedirse sobre el pedido de recusación de fiscal María Florencia Salas que presentó la defensa del imputado, encabezada por la abogada Patricia Perelló. Si queda confirmada a cargo de la instrucción penal, la investigadora estará al frente del debate, a realizarse posiblemente en el segundo semestre de 2024. De lo contrario, la Fiscalía General deberá designar un reemplazante, lo cual podría demorar aún más los plazos.

Según pudo saber LA CAPITAL, el expediente que llevó adelante Salas está cerrado y listo para ser trasladado a un tribunal. Sin embargo, la recusación planteada por Perelló atrasó el desarrollo del proceso.

Para la abogada que tomó la representación legal de Pinna tras la salida de su par, Wenceslao Méndez, la fiscal Salas no debe seguir al frente de la investigación por haber “perdido la objetividad”. La postura se basa en que la instructora negó la incorporación al expediente de prueba que la defensa consideraba pertinente, a pesar de que la Fiscalía General había avalado su decisión y su actuación.

En particular, la controversia giró en torno a un informe de una perito oficial en química que sostenía que un dermotest realizado al cuerpo de la víctima revelaba la presencia de pólvora en una de sus manos, lo que para la defensa indicaba la presunción de que había existido un enfrentamiento a tiros, como lo expuso el detenido en su versión de los hechos.

Esto, de comprobarse, establecería que Pinna accionó su arma de fuego para defenderse en forma legítima de Rihl y, por ende, lo dejaría en condiciones de ser excarcelado. Así lo considera Perelló y por eso, pidió tomarle declaración a la especialista en el marco de la instrucción penal preparatoria, lo cual fue denegado por la fiscal, quien sostuvo que la realización de la diligencia estaba fuera de los plazos y que podría llevarse a cabo directamente en el juicio.

La abogada defensora no estuvo de acuerdo con esa decisión, ya que le impide lograr un eventual cambio de carátula del expediente y, con esa modificación, una segura excarcelación de su cliente. Entonces, insistió en que su solicitud se ubicaba dentro del lapso previsto para la instrucción, y presentó el pedido de recusación.

La Justicia de Garantías lo rechazó y avaló la tarea de Salas, pero Perelló quien apeló. Ahora, la Sala I de la Cámara deberá expedirse y, de confirmar la decisión conocida en la instancia previa, la causa será elevada a juicio casi en forma directa con Pinna imputado por el delito de “homicidio agravado”, figura que prevé una pena de prisión perpetua.

La versión de Pinna

“Lo único que hice fue defender a mi pareja y a mí”, dijo Pinna en una nota exclusiva con LA CAPITAL concedida en noviembre de 2022. Para ese entonces, ya llevaba detenido en el penal de Batán cinco meses, cuatro de ellos con prisión preventiva.

Piero Pinna en la cárcel de Batán.

Todo había comenzado en la madrugada del domingo 26 de junio anterior, durante la celebración del cumpleaños del empresario Mauricio Ríos en el balneario Horizonte del Sol. Allí, se produjo una pelea protagonizada por dos invitados: Piero Pinna y Alejandro Nuñez.

Pinna estaba invitado a la fiesta por ser el novio de Romina Ulloa, hija de Rudy Ulloa, aquel empresario santacruceño relacionado a la familia Kirchner. Ríos y Ulloa son amigos a partir de negocios cruzados de ambos. Nuñez, en tanto, es un empresario quilmeño del rubro cárnico.

Esa pelea inicial fue motivada por una falta de respeto de Nuñez hacia Romina Ulloa y una amiga, algo que Pinna no toleró. Tras una serie de golpes, Nuñez cayó dentro del salón y sufrió la fractura de un tobillo, momento en que apareció en escena Maximiliano Rihl.

Según trascendió, Rihl, oriundo de Ezeiza, trabajaba como cobrador de Nuñez y por eso salió en su defensa. Pinna y Romina Ulloa decidieron marcharse del lugar y fueron hasta el automóvil Toyota en el que habían llegado, pero fueron perseguidos por Rihl, y por otras personas, entre ellas un hijo de Ríos.

Fue en esas circunstancias que Pinna tomó una pistola calibre 9 milímetros que tenía en el vehículo y disparó contra Rihl, acertándole cuatro disparos: uno en un tobillo, otro en una rodilla, otro en una muñeca y el restante, el que causó las lesiones mortales, en la zona lumbar.

Después, escapó en su automóvil con dirección desconocida. Horas después, LA CAPITAL publicó la identidad del hasta entonces prófugo y contó su historia y la relación que la familia Ulloa tenía con el hecho investigado en Mar del Plata. Entonces, el caso tomó repercusión nacional y Pinna se entregó en Tucumán el lunes por la noche.

Posteriormente, el acusado fue conducido nuevametne a Mar del Plata, donde fue citado a declarar por la fiscal Salas y quedó detenido en Batán. En sus presentaciones ante la Justicia, Pinna y su novia señalaron que Rihl portaba un arma de fuego y les realizó disparos.

Esta versión no fue ratificada por los demás testigos, aunque todos ellos eran cercanos a la víctima, lo cual también es materia de cuestionamiento por parte de la defensa hacia la fiscal Salas. Es que, según Perelló, la Policía Científica llegó al lugar dos horas después de ocurrido el hecho, tiempo de sobra -esgrimen- para consumar eventuales modificaciones de la escena del crimen.

Más precisamente, la abogada manifestó su sospecha de que los presentes habrían desaparecido el arma de fuego que, conforme la versión de su cliente y su novia, tenía en su poder la víctima.

Hubo dos elementos surgidos de las pericias que para la defensa son contundentes. El -mencionado antes- dermotest en la mano derecha de Rihl confirmó que tenía partículas que se impregnan al disparar un arma. Y además, en el sitio en el que se hallaron las vainas expulsadas por la pistola de Pinna, es decir en la posición de tirador, había un trozo de proyectil, que no podría haber “caído” excepto que fuera disparado por otra arma.

“No hay dudas que Maximiliano Rhil tenía un arma y que disparó contra Pinna, a pesar de que todos los testigos de cargo mintieron al respecto. A éstas mendaces declaraciones, se le contrapone una prueba irrefutable como es la pericia química, practicada por la perito Valeria Ponce Salas, Técnica Superior en criminalística con orientación en Química Pericial, de la división Microscopia Electrónica de Barrido de la ciudad de La Plata, quien concluyó que en las muestras tomadas pertenecientes a la mano derecha ‘se obtuvo resultado positivo para residuos de disparo de arma de fuego”, esgrimió entonces la defensa.

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