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Deportes 16 de noviembre de 2018

Angela Cattaneo anunció su retiro del hockey

"Quiero dedicarme a la vida familiar", afirmó la ex integrante de Las Leonas y medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo.

Angela Cattaneo.

Dos años defendiendo el arco de Sporting le bastaron Angela Cattaneo para mostrar su categoría. La misma que había mostrado en el Club Náutico Mar del Plata -donde inició su carrera en el hockey sobre césped-, Saint Catherines, Las Leoncitas y Las Leonas. Con tapadas espectaculares y voz de mando se transformó en una pieza clave de un equipo joven albinegro que mostró progresos desde su llegada a principios de 2017 hasta su despedida con el tercer puesto asegurado luego del 4-2 frente a IDRA.

Dos años en el club marista le bastaron para integrarse a la familia de Sporting, hacerse querer y encariñarse. Cattaneo, tras un largo camino recorrido, se sacó el equipo de arquera por última vez y no volverá a ponérselo, a pesar de la insistencia de sus compañeras. “La decisión la tomo porque me encuentro con que llego todos los días a lo de mi mamá a buscar a León y está dormido o casi. Se duerme en el camino y llora cuando lo despierto, porque no lo puedo llevar a upa. “¿Otra vez a hockey? me dice a veces”, cuenta quien jugó para Las Leonas en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 -logrando la medalla de oro- y el Champions Trophy 2004 junto a Luciana Aymar, Cecilia Rognoni, Ayelén Stepnkik, Soledad García y Magdalena Aicega, entre otras.

“Si no entreno, no vuelvo tan tarde. También los sábados están ocupados, y a veces los domingos. Quiero dedicarme un poquito a la vida familiar. Me encuentro todo el año sin descanso, o hockey, o el laburo en la parrilla o en el yoga. El hockey está abarcando demasiado y creo que a veces hasta he entrenado sin ganas. Y el cuerpo ya no me da, también. Estoy en el arco y pum, pum, pum”, explica quien fuera medalla de plata y mejor arquera en el Mundial Junior de 2001.

– Estás trabajando en el club así que no vas a “desaparecer”.

– No, claro. No me quiero desligar del todo, voy a seguir entrenando a las nenas y a las de la Primera voy a ir a verlas. Ya no voy a tener esa responsabilidad de ir una hora antes, prepararme. Iré a alentar con el mate. A todos los quiero seguir viendo. Si vengo a ver el partido y me dejan jugar, quiero hacerlo (risas).

– ¿En el semillero de Sporting hay arqueras?

– Sí, pero falta. Tendríamos que tener más en infantiles, como para incentivar ese inicio recreativo. Creo que no tengo mucho tiempo como para armarlo mejor y motivar de otra forma. Ojalá en algún momento se den las condiciones para poder hacerlo.

– ¿Cuál es el trabajo que hacés?

– Empecé el año pasado desde la base. Yo no miro lo que ya trabajaron, sino lo que les falta, porque no se puede avanzar con errores, entonces hay que ver lo básico, para que lleguen a Quinta, Intermedia y Primera sin esas malas costumbres que después no se las sacás más. Empezamos laburando postura, patada, despejes y fuimos metiendo entrenamientos específicos dependiendo de las necesidades de cada una.

– Si alguna vez una jugadora está cerca de comenzar a vivir algo parecido a lo que te tocó a vos con la Selección Argentina ¿qué consejo le darías?

– Que no dejen de soñar con poder llegar. Y que la que sueña con ponerse la celeste y blanca tiene que ser una enferma del hockey, en el buen sentido, ¿no?. Sin la obsesión de ponerse mal porque no te sale una cosa, hablo de venir a entrenar todos los días. Hay que imaginarlo, soñarlo y actuar en consecuencia para lograrlo. No se puede faltar y tenés que estar abierta a escuchar a los profes porque todos te pueden aportar algo. Después hay que ver si Mar del Plata le queda chico y tiene que irse a Buenos Aires u otro lado. Hay que intentarlo para no quedarse con la duda. Y si no fuiste una crack para llegar, al menos disfrutá de todo lo que hiciste y de lo mucho que te gusta el hockey.

– ¿Cómo analizás el 2018 de Sporting?

– El año fue buenísimo y el final no podía ser menos, fue un buen broche, por todo el sacrificio que hicimos. Las chicas en la pretemporada se “mataron”. Y digo “las chicas” porque yo al ser arquera y mamá, no entrené a la par y siempre me bancaron. Creo que no hice ni un cuarto (risas). Pero ellas ya sabían con qué venía el paquete. Con todo lo que hicimos, teníamos que subir un escalón con respecto al año pasado, cuando nos quedó una sensación muy amarga. Este año perdimos contra Mar del Plata, sí, pero el cierre grupal es positivo porque nos superamos.

– ¿Llegaron al techo?

– No. Creo que todavía nos podemos superar más. El equipo no toma conciencia de lo bueno que realmente es técnicamente y a nivel juego. Como grupo no hay nada que decir, son todas amigas. Yo me sentí contenida en el grupo, aunque no pude estar siempre cerca por una cuestión de diferencia de edad. Hay compañeras a las que les llevo 10 años o más. Tengo un hijo y un ritmo de vida laboral que no me deja estar a la par de ellas.

– ¿Y tu balance individual tras dos años en el club?

– El balance personal es súper positivo. Yo se los dije la otra vez, que estaba re contenta de haber vuelto al hockey en Mar del Plata con este club, porque sentí los colores a pesar de ser de Náutico toda la vida. Al club lo hacen las personas, no es la camiseta, ni la comisión. Son las personas que van a verte, la familia, los que me cuidan a León y le regalan caramelos, es todo el conjunto. Estoy muy agradecida porque me hicieron sentir parte del club.

– Con tanto recorrido en el hockey, ¿cómo ves el presente y el futuro de Sporting?

– Cuando yo llegué, el año pasado, me contaron que en 2016 habían zafado del descenso. En 2017 quedamos cuartas, ahora terceras. Es inevitable la punta. Todos me dicen que me quede un año más para retirarme campeona. Sé que va a ser así por la forma en que están laburando. Nico (Akel) las está llevando por buen camino, y “Nacho” las tiene como unos tractores físicamente.