3 de octubre de 2018
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Arroyo dispuso que la empleada que denunció a Mourelle por acoso ya no trabaje en el Palacio Municipal

El intendente decretó que la trabajadora, que cumplía tareas junto a su despacho, sea trasladada a otro inmueble ubicado en Alberti al 1500, donde funciona la Dirección de la Mujer.

Mientras se encuentra de licencia psiquiátrica y a la espera de que la Justicia le dé tratamiento a su denuncia por acoso sexual, la empleada municipal que acusó al secretario de Economía y Hacienda, Hernán Mourelle, acaba de ser notificada de su traslado hacia una nueva dependencia.

La medida fue adoptada por el intendente Carlos Arroyo, quien mediante el decreto 2051 dispuso que la agente deje cumplir funciones en el área de Protocolo del Ejecutivo y que comience a desempeñarse en la Dirección de la Mujer.

Según le hicieron saber a LA CAPITAL sus allegados, la trabajadora fue trasladada de manera “intempestiva” y sin haber recibido alguna notificación previa.

“Simplemente recibió en su domicilio una copia de la disposición“, indicaron.

En el decreto el jefe comunal no se explayó sobre las razones por las que adoptó la medida.

Solamente planteó que el Departamento Ejecutivo posee “la potestad de disponer el traslado del personal dentro de la estructura y ámbito de labores en los que presta servicios” con el propósito de “mejorar las tareas que se desarrollan en cada dependencia”.

En los hechos, antes de acceder a una licencia, la denunciante ya había sufrido cambios en su actividad laboral.

Es que según describió ante la Justicia, en el mes de junio, luego de denunciar ante sus superiores las situaciones de acoso atribuidas a Mourelle, el director de Comunicaciones y Protocolo de la comuna había dispuesto retirarla de la oficina en la que se desarrollaba su trabajo -ubicada junto al despacho del intendente- para que ocupara una “pequeña oficina, en el segundo piso” del Palacio Municipal.

Aparentemente, de este modo, se habría intentado que la mujer dejara de tener contacto directo y frecuente con los funcionarios -entre ellos Mourelle- que tienen acceso habitual al despacho del intendente.

A partir de ahora y según lo resuelto por Arroyo, una vez que se reintegre a su trabajo, la empleada ya ni siquiera deberá seguir asistiendo al mismo edificio, debido a que la Dirección de la Mujer funciona en un inmueble ubicado en Alberti al 1500.

En su denuncia ante la Justicia, descripta también ante el Sindicato de Trabajadores Municipales y un grupo de concejales, la empleada municipal, de 36 años, relató diversas situaciones en las cuales acusó a Mourelle de haberle dirigido durante meses “comentarios fuera de lugar, siempre relacionados con un interés sexual”.

En ese sentido denunció al funcionario por pretender “manipularla” para concederle el pago de una bonificación. “La única intención de esta persona era acostarse conmigo“, afirmó.

Además de un tratamiento judicial, la denuncia también tuvo una secuela en el ámbito del Concejo Deliberante, donde se confeccionó un expediente que contiene reclamos para que el intendente aparte al secretario de su cargo, al menos, hasta que la situación sea esclarecida.

Ayer y en medio de una fuerte disputa que el funcionario mantiene con el radicalismo, la concejal Cristina Coria -a quien Mourelle calificó como una ‘chirolita’- trajo a colación la denuncia de la trabajadora para describir el compotamiento del secretario.

Ante los ataques dirigidos contra ella, Coria subrayó que Mourelle “tiene un desprecio por las mujeres ya que no es la primera vez que tiene problemas con el sexo opuesto. Nunca explicó sobre la denuncia por acoso sexual que le realizó una empleada del Municipio”.

Y agregó: “A personajes como Mourelle, más que agredirlos hay que describirlos. Es un perfecto desconocido para la gran mayoría, alguien que no tiene altura moral, profesional y mucho menos política, que actúa como un barrabrava, un ignoto desde el momento en que el intendente Arroyo le dio el poder que hoy ostenta y del cual hace abuso permanentemente”.

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