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Policiales 20 de mayo de 2026

Asaltos en viviendas particulares: ¿situación desbordada o cifras propias de una gran ciudad?

Una de las problemáticas más acuciantes de la inseguridad en Mar del Plata a través de la óptica de quien más conoce el tema: el fiscal Mariano Moyano. Los números reales, las nuevas tendencias y lo que debe hacer el Estado para intentar disminuir los robos en casas de familia.

Por Fernando del Rio

“La manera en la que los delincuentes cometen los asaltos en viviendas particulares cambió en los últimos tiempos, con nuevas conductas y estrategias, por lo que, si el plan para prevenirlos no se modifica, los hechos van a seguir sucediendo”. La frase pertenece a quien más conoce de esta problemática en Mar del Plata, el fiscal Mariano Moyano, titular de la unidad de investigación temática desde hace más de una década.

La percepción de los ciudadanos es que este delito está descontrolado y que cada vez hay más temor a la hora de guardar el auto, de salir a la mañana o incluso simplemente de llegar en cualquier momento del día. Y esa noción no está del todo equivocada, aunque hay algunos matices que atenúan la gravedad.

“Sí, venimos notando un incremento que ronda el 35% por ciento de las cifras de siempre y eso se traduce en, aproximadamente, unos 50 hechos por mes en todo el ámbito de la fiscalía. Tal vez mucha gente piensa que estos números no son reales, que hay una estadística ‘negra’ por falta de denuncia, pero las víctimas, después de un primer momento de enojo y bronca, siempre termina denunciando”, dice Moyano en diálogo con LA CAPITAL.

El robo calificado en casas de familia puede suceder a partir de distintas modalidades de irrupción. Está la tradicional “entradera”, que es cuando los delincuentes sorprenden a los moradores en momentos en que se encuentran en alguna de sus entradas. Puede ser cuando llegan a la casa o cuando la dejan. Habitualmente la que se da con más frecuencia es aquella en la que los dueños de la vivienda están guardando su vehículo y son abordados por los asaltantes.

También está “la dormilona”, ardid que consiste en aguardar durante la madrugada en algún patio interno y esperar a que las víctimas inicien la jornada para interceptarlas y obligarlas a entrar. Luego, en menor cantidad, están los “rompepuertas”, los falsos visitantes (ladrones que simulan ser mensajeros u operarios de alguna firma) y los escaladores, quienes ganan el interior de las casas trepando hasta alguna ventana de la planta superior. Pero todas tienen un elemento en común: los autos robados.

“Uno de los factores que tiene incidencia y lo hemos notado últimamente es el de los vehículos que se sustraen para ser reutilizados para cometer otros delitos. Los asaltantes se organizan previamente, roban chapas patentes para colocar sobre los autos que roban. Es un fenómeno que cuando comenzamos con la fiscalía allá por 2015 no se veía tanto. Y lamentablemente, la falta de un control vehicular más exigente en la vía pública no ayuda”, explica Moyano.

La crisis de emisión de chapas patentes por parte del Estado, que parece haberse normalizado en los últimos meses, provocó que hoy siga habiendo muchos automóviles solo con el papel identificatorio en el parabrisas. “Como hay tantos, no se puede saber cuál tiene una simple copia de papel y cuál un trámite provisorio legal. Entonces, circulan muchos autos robados casi sin control. Esos autos facilitan mucho no solo las entraderas, sino también cualquier delito”, sostiene.

Otro elemento al que Moyano le atribuye gravitación en el aumento de hechos es la coordinación desde el interior de la cárcel de Batán. “Esto no es un invento -puntualiza-, porque tengo varias causas con imputados que participan desde alguna de las unidades penales de Batán y eso es por le uso indiscriminado de dispositivos telefónicos. Entiendo que debe respetarse el derecho a la comunicación de los internos, pero lo que nació en la pandemia como una necesidad, luego se desvirtuó”.

Los números

En la estadística del Ministerio Público el número actual oscila entre 45 y 50 por mes, mientras que en las últimas cifras oficiales del Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (CEMAED), que se remontan al último tramo del año últimos, los números son más o menos similares: 133 hechos en octubre, noviembre y diciembre.

“En este tipo de delito la violencia es intrínseca, no se puede consumar el hecho sin violencia. En algunos casos es más intensa y lo sufren físicamente las víctimas, pero en otros solo la acción de que sea de madrugada, mientras la familia duerme, o que se cometa delante de niños, ya es extremadamente violento y no necesita que alguien termine lastimado para que se lo considere así”, describe Moyano.

Por último, aquellos casos en los que se ha podido avanzar investigativamente, se ha advertido que los autores cada vez son más jóvenes. “Tenemos por un lado el perfil del asaltante que registran muchos antecedentes en delitos contra la propiedad, pero también tenemos otros entre 18 y 21 años. Yo muchas veces me pregunto si a nadie le llama la atención ver a jóvenes de esa edad con vehículos de 35 ó 40 mil dólares sin que esto genere sospechas. Hay muchos problemas, que se suman para esta situación y creo que si no se atacan las causas, siempre vamos a ir corriendo de atrás”.