Los autores, Marina Dal Poggetto, economista y Daniel Kerner, politólogo, hacen un vistazo al pasado para intentar comprender cómo funciona el eterno ‘loop’ temporal argentino que complica la ansiada estabilidad económica.
Por Félix Lencinas
El busto de Carlos Saúl Menem ingresa “por la puerta grande a la Casa Rosada” al cumplirse 35 años de la elección que lo erigió presidente en 1989. La familia Menem está en ese homenaje (su hija Zulemita y su hermano Eduardo) y también dentro del gobierno de Javier Milei (Martín, presidente de la Cámara de Diputados, y “Lule”, asesor). Esta imagen fue el epítome de un proceso que había comenzado en 2023: los candidatos tenían el ajuste como propuesta y la política económica del menemismo dejó de verse como una peste de la que alejarse, al contrario, comenzó a reinvidincarse. Con ese desenlace, se reinició el loop: los 90 están de vuelta.
Con una tapa que hace homenaje al icónico poster de la película Volver al futuro en la cual Menem es el Doc Brown y Milei, Marty McFly, se nos presenta Back to the 90s, el libro de Marina Dal Poggetto y Daniel Kerner.
Marina Dal Poggetto es licenciada en Economía de la UBA y máster en Políticas Públicas por Universidad Torcuato Di Tella. Es asesora, consultora, docente y columnista en varios medios de comunicación. Daniel Kerner es licenciado en Ciencia Política de la UBA, tiene posgrados en Historia Latinoamericana y Economía de la Universidad de Illinois y es director ejecutivo para América Látina de Eurasia Group, la principal consultora de análisis político a nivel global. También publicó Del modelo al relato: política y economía durante el kirchnerismo, Aplauso perdido: análisis del sexenio de Enrique Peña Nieto (con Carlos Petersen), y junto con Dal Poggeto publicó Tiempo perdido: la herencia, el manejo de la herencia, y el manejo de la herencia de la herencia en 2021.
De hecho, el libro comienza retomando algunas preguntas y problemas que habían planteado en aquel entonces. Anticipaban: “La grieta y la falta de planificación que marcó la política argentina de las últimas décadas hace difícil ser optimista respecto a que el final no sea, una vez más, uno disruptivo”. Y tuvieron razón. ¿Es porque tienen realmente la máquina del tiempo? Es más sencillo: tiene que ver con la tesis principal del libro, que la argentina está en constante loop. “Hay gobiernos que se centran en la macro y gobiernos que se centran en la micro”, define Dal Poggetto en una charla con LA CAPITAL. La economista define que la clave es el equilibrio en el “triángulo”, es decir, el balance entre microeconomía, macroeconomía y gobernabilidad, enmarcados en el contexto global. Y es difícil lograr la estabilización sin tener en cuenta estos tres elementos.
“En la región todos los países lograron la estabilización de sus economías, a excepción de Bolivia y Venezuela”, define. Argentina está dentro de ese grupo y el libro se pregunta el porqué de esta situación, qué pasa con la economía y sus gobiernos, porque algunos privilegian la macro y otros la micro y así, el cortoplacismo.
“Doc Brown” Menem y “Marty McFly” Milei son los protagonistas de este viaje en el tiempo a los 90.
Mientras que Tiempo perdido analizaba la situación contemporánea, Back to the 90s mira hacia al pasado: los autores mencionan haber pasado su formación y sus primeros pasos en sus respectivas carrera. “Era algo inédito, era un momento de estabilidad que nunca se había vivido hasta ese momento. Luego de la hiperinflación, poder acceder a ciertos bienes y servicios, poder ahorrar y poder comprar, hizo que los que lo vivieran lo recuerden como un momento idílico”, describe Dal Poggetto.
Pero el libro advierte: cuando Milei reinvidica a Menem, reinvidica a aquel que pudo “doblegar la inflación” y reformar el estado para poder “dar un salto de productividad sin precedentes durante el siglo XIX”, pero olvidando el proceso previo a esa estabilidad: el fallido plan Bunge y Born, el plan Bonex que confiscó los depósitos, la segunda hiperinflación. Recién luego de ese traumático proceso llegó la Ley de Convertibilidad que trajo algo de calma. Y, además, también olvidan el después: el corralito, el default, la desocupación llegando al 25 % y el 2001.
El libro está construido sobre literatura académica, fuentes primarias, entrevistas y vivencias personales. Tiene algunos boxes que profundizan en algunos temas de economía, pero que pueden saltearse si se quiere continuar la historia.
Y la coautora resalta: “Este libro está pensado para los jóvenes, en aquellos que no vivieron aquel periodo con la intención de que puedan entender el pasado para poder pensar el presente”.
Luego de la crisis del 2001, los gobiernos posteriores tuvieron miedo de asociarse al ajuste. La ortodoxia macroeconómica y el neoliberalismo fueron demonizados por los gobiernos kirchneristas pero también por el gobierno de Macri que estaba más cercano a esas ideas. “El miedo a que volviera el ‘que se vayan todos’ siguió presente en la cabeza de los políticos durante mucho tiempo”, afirman los autores.
Esto produjo que hubiera una divergencia con los vecinos de la región, que durante los 2000 pudieron establecer sus monedas, controlar la inflación, establecer mercados de capitales más profundos. Entonces, no se le puede echar la culpa a la convertibilidad de los males de los últimos 20 años. Una vez más, faltó el equilibrio en el triángulo entre macro, micro y gobernabilidad.
En las elecciones de 1999, hubo una suerte de consenso entre todos los candidatos de que había que mantener el plan que implicaba la convertibilidad, aunque algunos dirigentes estaban más seguros que otros. Ese consenso nunca volvió a ocurrir: cada candidato representa distintas ideas y está muy presente la idea de que un gobierno puede deshacer lo que hizo el anterior.
¿Y qué podemos aprender de ese pasado? El menemismo pudo solventar algunos problemas como la inflación, de la misma forma que Milei también lo hizo al asumir. Pero a la larga, no basta sólo con la inflación. La sociedad luego requiere también crecimiento económico, existen las pujas distributivas. Lo que perjudicó el programa económico de la convertibilidad fue su rigidez, que le impidió pivotar cuando llegaron crisis externas fuertes.
El programa mileísta empezó siendo pragmático y atendiendo a los vertices del triángulo, pero luego por necesidades electorales terminó perdiendo el equilibrio. La otra gran diferencia son las economías de plataforma. Además de los vertices del triángulo, hay que tener en cuenta el contexto mundial. En relación con esto, asegura la coautora: “La economía estaba muy cerrada (antes del gobierno de Milei) y se tenía que abrir pero se está abriendo a una velocidad que va a contramano de lo que pasa en el mundo. Con un dólar que está funcionando como ancla pero además está conviviendo con un cambio tecnológico inédito, que te ayuda desde el punto de vista del campo laboral, cuando tenés una reforma laboral en puerta, y la economía de plataforma que te absorbió buena parte del desempleo. En los 90 también, el desempleo de las privatizaciones lo absorbieron negocios de baja productividad, como los videoclubs, los parripollos o las canchas de padel. Cuando el capital del trabajo se diluyó y se expandieron más de la cuenta, se empezaron a cerrar estos negocios y el desempleo empezó a subir. Hoy todavía las economías de plataforma te ayudan pero la verdad es que hay un cambio tecnológico en puerta que está modificando la forma en que se hacen las cosas”.
Back to the 90s no tiene la respuesta definitiva sobre cómo salir del ‘loop’. Como en la película, para encontrar la respuesta debemos construir nuestro propio destino porque no está escrito. De todas formas, el libro es un recurso fundamental para tratar de crear ese nuevo destino económico: poder entender cómo funcionó un período bisagra de nuestra historia, cuyas consecuencias aún vivimos y sentimos al día de hoy. Y quizás cambiar la línea temporal.