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El Mundo 25 de octubre de 2026

Balotaje en Brasil: Lula logra la reelección tras imponerse a Flávio Bolsonaro

El líder del PT será presidente por cuarta vez. Con casi el 100% de las mesas escrutadas, cosechó el 51,77% de los votos frente al 48,23% del senador opositor.

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El presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, logró este domingo una remontada histórica y logró la reelección tras imponerse al candidato opositor Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL).

Con casi el 100% de las mesas escrutadas, Lula cosechó el 51,77% de los votos frente al 48,23% de Bolsonaro. De esta manera, el líder del PT tendrá su segundo mandato, transformándose en el primer presidente brasileño en estar cuatro veces al frente del Palacio del Planalto.

Es la primera vez desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) en Brasil que un candidato que quedó en segundo lugar en la primera ronda electoral se impone en la segunda a su adversario.

Bolsonaro había sido el más votado en la primera vuelta con el 47% de los apoyos, dos puntos más que el dirigente progresista, lo que se tradujo en una diferencia de 2,2 millones de votos.

El margen de sufragios que el candidato liberal había conseguido en aquella instancia convirtió al balotaje en una disputa por los electores que habían respaldado a otros candidatos, en medio de fuertes cuestionamientos cruzados y de una campaña que volvió a dividir al país entre el oficialismo y el movimiento conservador identificado con la familia Bolsonaro.

La jornada electoral estuvo atravesada por una decisión extraordinaria del Supremo Tribunal Federal (STF), que ordenó extender hasta las 19 el horario de votación, inicialmente previsto hasta las 17, después de que ambas campañas presentaran reclamos por dificultades que afectaban el traslado de los ciudadanos a los centros electorales.

La resolución fue adoptada por el juez Cristiano Zanin, a raíz de denuncias relacionadas principalmente con problemas en el transporte público en el estado de Bahía, además de inconvenientes meteorológicos señalados en otras regiones del país.

La medida alteró el desarrollo habitual del escrutinio, ya que el TSE había comenzado a difundir resultados cuando apenas se había contabilizado el 0,25% de las secciones electorales. En ese momento, Lula registraba el 57,66% de los votos contra el 42,34% de Bolsonaro, pero la publicación de los datos quedó suspendida hasta que finalizara el horario ampliado de votación.

Una vez reanudado el conteo, el candidato opositor pasó al primer lugar y llegó a mantener una ventaja sobre Lula durante parte de la noche, en un escrutinio que reflejó diferencias regionales en el comportamiento electoral y mantuvo abierta la disputa por la Presidencia.

Sin embargo, a medida que avanzó la incorporación de votos de distintas regiones, especialmente de estados del nordeste brasileño, donde el PT conserva una importante base electoral, Lula recuperó el liderazgo y comenzó a ampliar su diferencia sobre Bolsonaro.

El cambio de tendencia permitió al mandatario revertir también el escenario de la primera vuelta y consolidar una nueva victoria frente al bolsonarismo, el movimiento político que lo había enfrentado en las elecciones de 2022, cuando derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro y regresó al Palacio del Planalto después de doce años.

En esta oportunidad, su adversario fue Bolsonaro, de 45 años, senador por Río de Janeiro y principal representante electoral de su padre, quien quedó impedido de competir por la Presidencia después de las decisiones judiciales vinculadas con su intento de permanecer en el poder tras la derrota de 2022.

La campaña de Lula estuvo centrada en la continuidad de los programas sociales, la inversión pública, la recuperación del poder adquisitivo y la defensa de las instituciones democráticas, mientras que su adversario propuso una orientación económica favorable a la reducción del gasto estatal y medidas más severas en materia de seguridad pública.

La elección también estuvo signada por las dificultades económicas, las controversias judiciales y las tensiones institucionales acumuladas durante los últimos años, en un país donde la confrontación entre el PT y el bolsonarismo se convirtió en uno de los principales ejes de la vida política.

Con la reelección, Lula se encamina a iniciar el 1 de enero de 2027 su cuarto período al frente de Brasil, después de los mandatos que ejerció entre 2003 y 2010 y del iniciado en 2023, acompañado nuevamente por el vicepresidente Geraldo Alckmin.

El nuevo gobierno deberá enfrentar desafíos vinculados con el equilibrio de las cuentas públicas, el crecimiento económico, la seguridad y la relación con un Congreso de composición mayoritariamente conservadora, mientras Brasil inicia una nueva etapa política marcada por la continuidad del liderazgo de Lula y la permanencia del bolsonarismo como una de las principales fuerzas opositoras.