Gastronomía

Bodegas uruguayas invitan a los amantes del vino a ser parte de la vendimia

Los visitantes tienen la oportunidad de cosechar algunos racimos de uva y después pueden cenar y degustar vinos.

MONTEVIDEO, Uruguay.- Las bodegas uruguayas celebran en marzo la vendimia con actividades que buscan acercar a visitantes y aficionados a sus viñedos para vivir la experiencia del vino desde la cosecha de las uvas hasta la degustación de esa tradicional bebida en sus diversas variedades.

Pese a que la mayoría de las 1.408 bodegas registradas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi) están en los departamentos de Canelones y Montevideo, la fiesta de la vendimia se celebra en todo el país.

Además de cosechar y pisar las uvas para iniciar el proceso de producción de los vinos -que tiene como siguiente etapa la fermentación-, también se realizan espectáculos y cenas en los departamentos de Colonia, San José, Florida y Rivera.

El enólogo de la Bodega Bouza, Eduardo Boido, destacó a EFE que esta vendimia estuvo marcada por las buenas condiciones climáticas que favorecieron tanto a la cosecha como a la realización de actividades turísticas.

“La vendimia 2018 ha sido realmente muy buena, el clima nos ha ayudado mucho. Uruguay generalmente presenta un clima marítimo y algo variable y este año fue muy estable, sin lluvias, lo cual ayuda mucho a toda la etapa de madurez de la fruta y a poder elegir el momento exacto para cosecharla”, señaló Boido.

En ese sentido, el especialista en la elaboración de vinos resaltó que si bien cada variedad tiene su “punto de cosecha”, es durante febrero y marzo que se trabaja con más intensidad.

“La vid es una planta perenne, o sea, se caen sus hojas y en el invierno queda el sarmiento, entonces se realiza la poda (…) y la brotación comienza, en nuestra región, en septiembre aproximadamente. De ahí hasta marzo se da nuevamente todo el ciclo de desarrollo del área vegetativa: cuajado, desarrollo y madurez de los racimos”, detalló.

La cepa tannat que se cosecha en marzo -luego de realizarse estudios de laboratorio y degustaciones que señalan el momento preciso-, además de ser una de las más relevantes del país es también una variedad muy productiva, que puede llegar a superar las 25 toneladas por hectárea.

“Si uno limita esa cantidad logra concentrar más los metabolitos. Para el tannat estamos entre 8.000 o 9.000 kilos por hectárea en cada parcela y eso nos da unos 4.800 litros de vino”, agregó.

En ese sentido, Boido indicó también que la cepa tiene un rendimiento de un 60 % con relación a la producción de vino, así que cada kilo de uvas procesadas resultan en aproximadamente 600 mililitros.

El enólogo recordó que la uva tannat se introdujo en el norte del país alrededor del año de 1870 -momento en el que empezó la vitivinicultura en Uruguay desde el punto de vista comercial-, luego de que una crisis en Europa bajara significativamente las exportaciones de carne, la principal actividad económica.

A su vez, la expansión del tannat se dio gracias a que se adapta muy bien a las condiciones climáticas locales y también porque “siempre da vinos con muy buen color y taninos”; “intensos” y compatibles con la gastronomía local, por “limpiar la grasa de la carne”.

En la bodega, luego de pasar por una selección en el momento de la cosecha, que se hace de forma manual,las uvas pasan por una cinta en donde se revisa la calidad de los racimos.

Después de sacar los escobajos (la parte verde) los granos se llevan a una máquina que los estruja para que liberen la pulpa, el jugo y las semillas, conducidos a un tanque en donde se da la maceración y la fermentación.

Otra particularidad de la cosecha es que se suspende en caso de lluvia y se decide de acuerdo a la variación climática. El mejor momento para hacerla es “en la madrugada o en las primeras horas de la mañana”, para que la uva “entre fresca a la bodega y en perfectas condiciones”, dice Eduardo Boido.

Sin embargo, Bouza adaptó este horario para que los turistas participen de la vendimia. Los visitantes tienen la oportunidad de cosechar algunos racimos de uva y después pueden cenar y degustar vinos.

“La gente nos pide mucho ver la vendimia y este año lo hemos hecho para cuatro variedades (de uvas), albariño, merlot, tempranillo y tannat (…). Hay gente que se entusiasma y cosecha bastante”, contó y agregó que la mayoría de los visitantes son de Brasil.

Por su parte, el director nacional de Turismo de Uruguay, Carlos Fagetti, señaló que si bien se potencia el enoturismo “durante todo el año”, en los festejos de vendimia los dueños de las bodegas -generalmente familias descendientes de inmigrantes- “abren las puertas” de sus viñedos a todavía más visitantes uruguayos y extranjeros.

EFE.

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