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Salud 15 de febrero de 2016

Cada año, nacen en el país 7.000 bebés con cardiopatías congénitas

“Las cardiopatías congénitas son problemas en la estructura y funcionamiento del corazón que se producen durante la vida fetal del bebé y están presentes al momento de nacer”, explicó la pediatra Daniela Pacheco Agrelo con motivo del día mundial de la enfermedad que se conmemora cada 14 de febrero.
La miembro de la Fundación Cardiológica Argentina precisó que se trata de la anomalía congénita más común y que en la Argentina nacen al año unos 7.000 niños con esa patología.
“Si bien en la mayoría de los defectos congénitos no se puede identificar una causa conocida, se sabe que el consumo de alcohol y de ciertas sustancias químicas durante el embarazo, como medicamentos anticonvulsivantes, ácido retinoico y ciertas infecciones como la rubéola o la diabetes materna mal controlada pueden contribuir a su desarrollo”, detalló.
La especialista señaló que aunque las cardiopatías congénitas están presentes al momento de nacer, pueden no ser visibles inmediatamente ni causar problemas durante años, y subrayó que el color azulado de la piel y mucosas o el retraso de crecimiento con poco progreso de peso pueden ser indicadores en bebés de la presencia de la afección.
“En niños más grandes se debe prestar atención cuando hay incapacidad para realizar actividades físicas o desmayos y también cuando presentan un color cianótico (azulado) en la piel o las mucosas”, detalló y aclaró que la mayoría de los defectos cardíacos congénitos se pueden detectar mediante las ecografías durante el embarazo y, en algunos casos, también luego del nacimiento del bebé.

Salvar vidas

“Cuando se encuentra una anomalía en la ecografía fetal, un cardiólogo pediatra, un cirujano y otros especialistas pueden estar allí cuando el bebé nazca. Tener atención médica lista en el momento del parto puede significar la diferencia entre la vida y la muerte”, aseguró.
Pacheco Agrelo puntualizó que el tratamiento adecuado depende de qué tipo de cardiopatía se trate: “Muchos de los defectos producidos necesitan un seguimiento cuidadoso a lo largo de la vida, algunos se curan y otros necesitan de un tratamiento”, dijo.
“Algunas se tratan sólo con medicamentos, mientras que otras requieren de cateterismo o cirugías. Alrededor del 50 por ciento de estos niños requieren cirugía en el primer año de vida y dos terceras partes son solucionables con diagnóstico oportuno y tratamiento”, detalló.

Otras complicaciones

Debido a la fragilidad de sus pulmones y conductos respiratorios, algunos bebés tienen mayor riesgo de sufrir otras complicaciones, como bronquiolitis o neumonía, señaló por su parte Alejandra Villa, coordinadora del Programa de Cardiopatías Congénitas del Ministerio de Salud.
“Esa afección debilita el sistema cardiopulmonar de los bebés, exponiéndolos a contraer severas infecciones respiratorias por el virus sincicial respiratorio (VSR), virus influenza, neumococo, bordetella pertussis y otros agentes infecciosos que afectan a la población general y que se manifiestan a través de una neumonía o bronquiolitis”, explicó la especialista.
Señaló además que a causa de esas infecciones los bebés con problemas del corazón requieren más del doble de internaciones que las habituales por su afección cardíaca.
Con respecto a la prevención de enfermedades respiratorias en esos bebés, Villa señaló que “hay medidas higiénicas que se pueden realizar fácilmente, como lavarse las manos más a menudo y siempre antes de tocar al niño”.
“Evitar ambientes cerrados y potencialmente contagiosos, limpiar las superficies donde haya estado una persona con enfermedad respiratoria o un simple catarro y evitar el humo del tabaco cerca de ellos es también sumamente importante”, completó.