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Salud 13 de marzo de 2021

Cansancio, cefaleas y dificultades de atención, síntomas que pueden persistir tras tener coronavirus

Pruebas PCR. Foto: EFE | Gorka Estrada.

Si bien la mayoría de los pacientes se recupera después de tener la infección por coronavirus, en algunas personas persisten síntomas como cansancio, trastorno de atención, dolor de cabeza o muscular, problemas respiratorios y cardíacos hasta tres meses -e incluso más-, en tanto que para aquellos que estuvieron con respirador artificial los plazos para volver a una buena calidad de vida son mayores.

“Los primeros registros de síntomas que persistían después de la etapa aguda de la infección fueron presentados por los italianos, eran pocos casos y los que mencionaban eran cansancio, dolores musculares y de cabeza, lenta recuperación del olfato y del gusto; un tiempo después los ingleses también publicaron casos y los definieron como “long-Covid”, dijo a Télam la médica infectóloga Elena Obieta, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Se trata de consecuencias que “no tienen que ver con que la actividad viral persiste, sino con la inflamación que causó el virus en el organismo“, precisó.

Obieta, que trabaja en el Hospital de Boulogne, señaló que en el servicio de pos Covid del centro de salud tienen 200 pacientes en seguimiento.

“En base a esta experiencia lo que observamos es que a algunos pacientes les cuesta hasta tres meses recuperar la calidad de vida previa a la infección por coronavirus”, aseguró, e indicó que aun no se sabe lo que estos pacientes tienen en común, pero si que ocurre más allá de la gravedad del cuadro de Covid-19 que hayan atravesado.

En este grupo de pacientes con síntomas persistentes “hay un poco más de prevalencia en mujeres que en varones, pero aquí no sabemos si tiene que ver con que las mujeres plantean con más facilidad si experimentan molestias que los varones”, señaló.

Entre los síntomas más frecuentes, Obieta identificó “cansancio, dolores en articulaciones y músculos a nivel que no podés tender la cama porque te agotás, y en menor medida presentan confusión, lo que se denomina ‘niebla mental’, lentitud de pensamiento e insomnio, entre otros.”

“Lo que aprendimos en este año es que este virus tiene manifestaciones extrapulmonares, puede dar vómitos, diarrea, manifestaciones en la piel, puede dar arritmia, miocarditis, accidentes cerebrovasculares y hasta hay cuadros de encefalitis”, describió la infectóloga, que es también Jefa del Servicio de Enfermedades Transmisibles y Emergentes de la Municipalidad de San Isidro.

“Por eso, hay que estar alerta cuando la gente joven piensa: ‘ya fue, si me contagio es una gripe’, porque las consecuencias pueden ser muy molestas, ¡hay que estar tres meses con agotamiento o dolor en las articulaciones!”, remarcó.

En el momento de dar el alta se le explica a el o la paciente que algunos síntomas pueden persistir dos a tres semanas, como una sensación de picazón en la garganta, por lo que no tienen que asustarse ni realizar una consulta.

Sin embargo, hay algunos otros síntomas “por los que sí deben acercarse al médico como sensación de falta de aire o dificultad respiratoria, fiebre o arritmia; también si después de varios meses persiste el cansancio, los dolores musculares o tienen fobia a salir o insomnio”, explicó, y agregó que en esos casos el médico clínico debe evaluar la situación de cada paciente y derivar a un especialista.

“El que quedó con broncoespasmo deberá ir a un neumonólogo; el que tiene arritmia, al cardiólogo; si se tiene insomnio deberá consultar con salud mental”, ejemplificó.

Los síntomas más comunes

Un reciente metanálisis de varios estudios, que todavía no fue publicado en una revista con revisión de pares, estimó que hay al menos “55 efectos a largo plazo” después de la etapa de infección por coronavirus y que el 80% continuaban con uno o más síntomas luego de la etapa aguda de la enfermedad.

En este trabajo se incluyeron 21 estudios y 47.910 pacientes, el tiempo de seguimiento varió de 14 a 110 días después de la infección viral y la edad de los participantes del estudio osciló entre 17 y 87 años.

Los cinco síntomas más comunes fueron fatiga (58%), dolor de cabeza (44%), trastorno de atención (27%), caída del cabello (25%) y disnea (24%).

En los pacientes con Covid-19 que estuvieron en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica (ARM), la recuperación es más lenta y muchas secuelas persisten a lo largo de varios meses.

“El promedio de estadía de los pacientes con coronavirus en UTI es de 21 días, aunque algunos llegan a estar hasta 16 semanas. En este tiempo además de la traqueotomía que se hace para colocar el respirador, la persona recibe sedantes y relajantes para sostenerlo”, dijo a Télam el licenciado Martín Previgliano, coordinador general de la Sala de Rehabilitación Intensiva Pos terapia intensiva (SaRIP) que funcionan en los hospitales Fernández y Pirovano.

El especialista señaló que “una vez que sale del respirador, la persona presenta una debilidad muscular muy marcada, trastornos de deglución y neurocognitivos”.

“En términos generales, el proceso de recuperación de estas funciones podría llevar hasta dos meses, pero con el trabajo del equipo transdisciplinario logramos acortar ese tiempo a menos de un mes”, describió.

Una vez dados de alta, los pacientes que estuvieron en UTI tienen igualmente secuelas profundas.

“La mayoría llega con dificultades para caminar, deglutir y también con trastornos cognitivos como problemas de concentración y memoria”, afirmó por su parte Mario Bauzá, médico del Grupo RIAAPS (Rehabilitación Integral Ambulatoria en Atención Primaria de Salud), espacios que funcionan en centros de atención a la salud en los barrios de Lugano, Barracas y el Barrio 31.

Bauzá sostuvo que el tiempo en que se demora en recuperar una buena calidad de vida “siempre está en relación al tiempo que pasó en una UTI, no es lo mismo dos semanas que doce”.

“No obstante, los resultados que vamos obteniendo son alentadores y con mucho trabajo vemos que las personas en tres o cuatro meses ya están en condiciones muy similares a las de antes de tener Covid-19”, detalló.

Tanto Previgliano como Bauzá señalaron que el trabajo con el paciente pos Covid que estuvo con respirador debe ser interdisciplinario e inmediato, ya que de lo contrario las secuelas pueden ser muy graves y persistir mucho en el tiempo.