“Pasen y Lean”, el libro que presenta este martes el empresario Teatral Carlos Rottemberg, plasma una historia y una mirada que se fueron nutriendo con a través de la experiencia que acumula 50 años de trayectoria. Es un resumen, en primera persona, de lo que significa este aniversario, pero también es “abrir las puertas de la oficina” y abordar el lado menos glamoroso, menos brillante y más real del teatro comercial o “teatro industrial”, como a él le gusta llamarlo.
Lejos del apasionado niño que llevaba estadísticas y resúmenes de cine en su cuarto, del adolescente que dijo con precisión a su padre cuánto costaba una sala en venta o del joven que a los 18 años alquiló un viejo teatro abandonado con la idea de crear un cine, repasa su recorrido y a quienes se han cruzado en ese camino: socios, amigos, artistas, aquellos con los que volvería a trabajar siempre y los que preferiría tener lejos, los éxitos, los fracasos, los aprendizajes y el legado.
Antes del lanzamiento oficial de esta publicación de Editorial Losada, hoy en el Liceo -junto a Any Ventura y Pablo Sirvén- Carlos Rottemberg adelantó en una charla con LA CAPITAL, algunos de los claros y los oscuros que contiene el libro que escribió durante la última temporada, en Mar del Plata.
“No quise guardarme nada de lo que pienso”, aseguró el productor que, para enero de 2027 cumplirá 49 años con presencia ininterrumpida en la programación teatral de temporada de verano marplatense, solo dos años menos de trayectoria que en Ciudad de Buenos Aires.
“Respondo a tantas preguntas que he tenido a lo largo del tiempo, sobre cómo se programa un teatro, por qué, cómo es la relación con el periodismo, cómo es la relación con los artistas, con Mar del Plata, con las boleterías, todos los entretelones que tienen que ver con esta profesión“, contó.
Y reconoció que lo hizo con “total honestidad, en el sentido de escribir desde la primera hasta la última letra, de hacerme responsable por lo que digo, incluso de la parte incómoda que tenga, no siempre dejándome en la mejor posición a mí. Cuando tengo algo que criticarme también lo hago, me autocritico, porque a los casi 70 años no tengo motivo para no contar lo que siento”.
Tras escribir personalmente y dar forma a cada uno de los capítulos, dejó “reposar durante marzo” el material y lo retomó en abril. “Me gustó como salió, por eso seguí adelante”, destacó el empresario que se dejó tentar por la idea de un periodista que le dijo, sencillamente, tras una entrevista: “vos tenés que escribir un libro”.
Fiel a su estilo, el resultado no es solo biográfico, sino parte de la historia de la actividad, desde el punto de vista de un referente que gestiona -hoy junto a su hijo Tomás- 10 salas en Buenos Aires (4 en el complejo Multiteatro, 3 en el Multitabarís Comafi, 2 en el Metropólitan y 1 en el Liceo) y 6 en Mar del Plata ( Bristol, Lido, Neptuno, Atlas, América y Mar del Plata).
“Políticamente incorrecto”
“En el libro, está todo el recorrido, la experiencia, está el crecimiento y también está la preocupación a futuro, que involucra una mirada que yo tengo sobre la actividad teatral comercial, que no es la políticamente correcta, sin embargo, está contada y es cómo impacta la crisis de la televisión en la generación de figuras, qué va a pasar con eso”, señaló.
-Imagino que debés estar pensando en cómo contrarrestar eso también.
-Sí, pero está costando. Y no me preocupa por mí, sino por el futuro. Yo lo explico de la mejor manera posible y cuento esto. Por eso digo, a mí me parece que lo que cuidé es que sea un libro, cómo me gustaría leerlo a mí desde la profesión, pero cómo le gustaría leerlo a mi hermana, que no es de la profesión. Para que se entienda un poco la actividad toda, incluso con alguna historia que tiene que ver con gente muy conocida, amiga y que ha fallecido en el camino, con algún espectáculo incluso que yo presenté y no me gustó. Cómo se programa no solamente lo que uno considera que le gusta, sino muchas veces el éxito del momento, aunque no me guste.
-¿Te pasó muchas veces?
-Me pasó, pero lo puse concretamente, con nombre y apellido. Uno de ellos fue una temporada muy exitosa de Mar del Plata.Y reitero, tiene momentos que son incómodos, porque no quise guardarme nada de lo que pienso.
-¿Cómo es tu relación con actores, actrices, desde ese lugar? ¿No te obnubilás, es una relación laboral?
-Es relativo. Depende quién esté del otro lado. Las figuras grandes no tienen empleadores. Al contrario, yo diría que el contratante es el empleado.
-Es otra mirada.
-Tiene tanto de fantasía nuestra profesión, tiene tanto de espejitos de colores que yo lo que hago es mostrar que es un trabajo como otros y que a veces hay espejitos de colores y a veces no. Hay claroscuros. Por eso dije que no es para un nicho teatral. Por supuesto que un autor, un actor o un empresario lo lee muy fácil porque pertenece a ese medio. Podrá o no estar de acuerdo con lo que digo, pero lo que sí cuidé es que también tenga interés para mi vecina.
-¿Entre una biografía y una guía?
-Yo no soy un intelectual. Yo soy un empresario que escribió un libro. Desde ese punto de vista, si bien estoy en una industria cultural como es el teatro, me cuido de no mostrar lo que no soy. Tampoco vengo a dar cátedra. Lo único que sí trato de hacer en esos apartados es explicar cosas. Por ejemplo, política de precios en las baterías, lo que pasó en pandemia con el teatro, el gusto del público, cómo empecé y por qué la vocación, el periodismo y por qué yo lo respeto, si hacen falta o no los jefes de prensa, mis inicios sobre lo que era el viejo cine y por qué me interesaba el cine y derivé en el teatro.
-Con lo detallista que sos imagino que habrás contado cuántas obras has producido.
-Sí. Están todos los datos. Y además digo que nuestra empresa teatral, la que pudimos construir, fue gracias a más de 20 millones de boletos vendidos en los 50 años. Eso también está puesto. El público es protagonista de este libro.
-¿En cuántas obras?
-Hasta ahora 1018 obras en los 50 años.
-¿Tenés también el dato de cuál fue la temporada o la obra más exitosa de todos los tiempos?
-Ahí tuve empates entre “Salsa Criolla”, “Brujas”, “Toc Toc”. Temporadas de Olmedo, Calabró, “Made in Lanús”. Igual uno dice fácil los éxitos, los fracasos los escondemos bajo la alfombra.
-¿Y el mayor fracaso?
-Como explico en el libro la cantidad de fracasos son muchísimos. Son un 70%. Como ejemplo, de los 208 estrenos de Aadet (Asociación de Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales) el año pasado, solo 10 se llevaron más del 50% de las ganancias.
-¿También hay un lugar para el legado, para tu familia?
-Claro. Están contados los chicos. Tanto Tomás, que es el que trabaja mientras yo escribo el libro, como los chiquitos que están muy metidos con el tema de la elección de los musicales que hacemos. Esa historia que comienza con “Matilda” en el 2023 y se ha multiplicado en estos últimos años.
-¿Te enorgullece que hayan heredado el gusto por el rubro?
-Obviamente, como papá, acepto que cada uno elija su vocación. Ahora, en el caso de Tomás, que es el adulto y eligió la misma vocación, me da mucho placer. Y te voy a decir una cosa que me da más placer: en los últimos dos años me empezaron a presentar como el papá de Tomás. Y eso es lo mejor que me puede pasar como padre.
-¿Tiene tu misma impronta o ha desarrollado un perfil distinto?
-Tiene otra manera. Tiene una mirada más moderna y además, incluso, estudió más que yo. De hecho, yo terminé la secundaria y al día siguiente ya era empresario teatral. En cambio, él hizo toda la facultad y se recibió en Administración de Empresas y tiene una formación que yo no tuve.
Dos prólogos y el legado de su amigo Brandoni
Carlos tenía todo listo, la periodista Laura Ventura, escribiría el prólogo. Pero en febrero, en Mar del Plata, cuando acompañó a Luis Brandoni a recibir el Premio Estrella de Mar a la Trayectoria, “Beto” le dijo: “Pibe, ¿es verdad que estás escribiendo un libro? El prólogo lo hago yo”. “No me preguntó, fue una afirmación”, recordó Rottemberg. Así, el libro tiene dos prólogos, entre ellos, las últimas palabras que Brandoni dejó por escrito. “El 3 de abril mi amigo de hace 48 años, Beto, me llamó para leerme lo que había escrito y me emocionó. Quién me iba a decir que una semana después, el 11 de abril, iba a tener el accidente que derivó su muerte”, lamentó.
A horas del fallecimiento, Rottemberg dio a conocer una carta abierta a su amigo. “El lunes, temprano, llamé a la editorial y pregunté si podía insertar mi carta como un apartado. Abrieron la edición, que estaba cerrada, para agregarla. Y no solamente tiene el prólogo sino que tiene también mi texto sobre Beto en el final”, cerró.