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La Ciudad 15 de septiembre de 2026

Casi el 40% de los menores marplatenses depende del sistema público de salud

El dato surge de un informe del Observatorio de la Ciudad de la Universidad Fasta. El indicador alcanzó en 2025 el valor más alto de la serie iniciada en 2017 y muestra que esta situación atraviesa hogares de distintos niveles socioeconómicos sin cobertura médica adicional.

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Según un relevamiento del Observatorio de la Ciudad de la Universidad Fasta, el 39,1% de los niños y adolescentes de Mar del Plata-Batán depende exclusivamente del sistema público de salud ante la ausencia de una cobertura sanitaria adicional.

La cifra es considerablemente más alta que la registrada para el conjunto de la población local, cuya proporción es del 25,4%. En efecto, la diferencia muestra que la falta de una cobertura médica tiene una incidencia mucho mayor entre los menores de 18 años.

El dato surge de una nota técnica elaborada por el Observatorio, en el marco del trabajo conjunto con el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA). El estudio analiza la evolución de la cobertura de salud de la población de 0 a 17 años a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

De acuerdo a la presentación, depender exclusivamente del sistema público estatal significa no contar con obra social, medicina prepaga, mutual, servicio de emergencia u otros mecanismos. 

Si bien no supone quedar fuera del sistema de salud, ya que en Argentina el área pública tiene cobertura universal, sí representa una menor protección relativa frente a quienes disponen de otras alternativas para recibir atención sanitaria.

“Esta diferencia cobra especial importancia durante la infancia y la adolescencia, dado que se trata de etapas de la vida que requieren cuidados y seguimiento continuados”, señala el informe.

En ese contexto, el tipo de cobertura disponible constituye una dimensión relevante al momento de evaluar las condiciones de bienestar y protección de niños y adolescentes.

El estudio revela que la situación varía según los ingresos del hogar, pero no se limita a quienes están en situación de pobreza. Entre los niños y adolescentes pobres o indigentes, la proporción alcanza al 43,1%

Entre quienes viven en hogares no pobres, en cambio, llega al 28,4%. Es decir, casi tres de cada diez niños y adolescentes de hogares que superan la línea de pobreza tampoco cuentan con una cobertura adicional.

En este último grupo se registra el cambio más fuerte de la última comparación interanual disponible. La proporción de chicos sin obra social, prepaga u otro respaldo extra pasó del 10,9% en 2024 al 28,4% en 2025. De esta manera, aumentó 17,5 puntos porcentuales en un año.

Este incremento -advierte el estudio- se da en un contexto de “deterioro de las condiciones sociolaborales en Mar del Plata-Batán, con mayores niveles de desocupación y subocupación y un empeoramiento en la calidad del empleo”. 

Como el acceso a una obra social suele estar ligado a la inserción laboral formal de los adultos del hogar, “este escenario aporta un contexto relevante para comprender la evolución de la cobertura de salud”.

Por otra parte, la comparación con el conjunto de los aglomerados urbanos relevados por la EPH permite poner la situación local en perspectiva. A nivel nacional, el 44,3% de los niños, niñas y adolescentes depende exclusivamente del sistema público de salud, frente al 39,1% registrado en Mar del Plata-Batán. 

Si bien la incidencia local es menor que la nacional, “alcanza igualmente a una proporción significativa de la población infantil y adolescente”.

En términos absolutos, durante el segundo semestre de 2025, 60.534 niños y adolescentes de Mar del Plata-Batán dependían exclusivamente del sistema público de salud. 

Esta situación representa, por un lado, una privación relativa para quienes no cuentan con obra social, prepaga u otra cobertura adicional. Al mismo tiempo, “supone un desafío creciente para el Estado, que debe responder a una mayor demanda de atención por parte de una población que requiere los cuidados propios de la infancia y la adolescencia”.