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Policiales 14 de septiembre de 2026

La fiscalía sostuvo la calificación de homicidio y pidió la prisión preventiva del comerciante

Para los investigadores, Ulises Abel Cristiano (36) debe permanecer detenido por haber matado al adolescente Sebastián Nazareno García (16). Encontraron contradicciones en su declaración y no se acreditó con pruebas su legítima defensa.

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La fiscal Constanza Mandagarán pidió la prisión preventiva de Ulises Abel Cristiano (36) por el homicidio del adolescente Sebastián Nazareno García (16), ocurrido en el barrio Regional el pasado domingo 16 de agosto a la madrugada.

Para la investigadora y sus colaboradores, el comerciante debe permanecer detenido, ya que hallaron contradicciones en su declaración y no se acreditó con pruebas su legítima defensa. Hasta el momento, vale recordar, el hombre se encuentra bajo arresto domiciliario.

Conforme pudo saber LA CAPITAL, para la fiscal Mandagarán está esclarecido el hecho de que el grupo de jóvenes con el que estaba García rodeó la camioneta tipo 4×4 marca Toyota Hilux de Cristiano, quien era entonces acompañado por su tío. Lo que sucedió luego, hasta ahora, fue el homicidio del adolescente.

Entre los elementos probatorios que se encuentran incorporados al expediente se encuentran las siete vainas servidas de la pistola calibre 9 milímetros del detenido secuestradas en la escena del crimen, que coinciden con las siete detonaciones que se escuchan en las filmaciones tomadas por las cámaras de seguridad de la zona. Esto es, para los pesquisas, clave en virtud de la imputación que le cabe a Cristiano, ya que en ninguna imagen se observa que los presuntos delincuentes hayan estado armados.

En su declaración, el comerciante manifestó que fue asaltado y que al levantar la vista divisó a uno de los agresores -no a García- armado con un revólver y apuntándole a su cabeza. Por eso, agregó, tomó una de las armas que tenía en su poder y disparó.

En su presentación, la fiscal Mandagarán especificó que, si bien un revólver no despide vainas servidas y que la versión de Cristiano podría ser verídica, no deja de ser su versión y no hay ninguna prueba que lo acredite. No se observa nada de eso en los videos, tampoco hay orificio de bala en la camioneta e, inclusive, una testigo que había declarado en primera instancia que vio a uno de ellos sostener un revólver, después, al observar el video en una audiencia, no sólo no sostuvo con firmeza sus dichos, sino que además sembró dudas respecto de su propia versión.

Por otra parte, la fiscal también puntualizó que el imputado poseía, al momento del hecho, dos pistolas calibre 9 milímetros, una escopeta y un rifle de aire comprimido. Todas esas armas estaban en condiciones de ser disparadas, lo que le hace presumir que Cristiano estaba preparado para un posible enfrentamiento o acto de defensa, ya que, como explicó en su declaración, esa madrugada custodiaba su negocio, la Química Imperio.

Pero lo que hace dudar a la investigadora de su accionar es que lo hacía en la esquina ubicada enfrente al local y no en la puerta ni en su interior. Otro cuestionamiento que realizó Mandagarán fue que en el llamado que hizo inmediatamente después de sucedido el hecho al Servicio de Emergencias 911, cuando la operadora le consultó acerca de si los presuntos asaltantes llevaban armas, Cristiano contestó: “No, no sé”, a diferencia de lo que luego manifestó en la indagatoria.

Por todos esos motivos, la fiscal decidió mantener el procesamiento del comerciante por considerarlo autor de los delitos de “homicidio agravado”, “abuso de armas con heridas resultantes” (por las lesiones que le ocasionó a uno de los acompañantes de García al dispararle) y “portación de arma de guerra atenuada” (debido a que Cristiano es legítimo usuario de armas, pero no tenía permitido la portación de las mismas).

Cabe destacar que, de todas formas, en su pedido de prisión preventiva, Mandagarán dejó abierta la posibilidad de que, si la Fiscalía del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil que identificó luego del hecho al menor herido (de 15 años) acredita que éste, García y otros cuatro presuntos delincuentes asaltaron a Critiano, el caso pueda recaratularse “Exceso en la legítima defensa”. Mientras tanto, aguardará por la decisión de la jueza de Garantías, Rosa Frende, quien deberá definir en el plazo de cinco días la situación procesal del comerciante.

El caso

El hecho investigado ocurrió cuando Cristiano se encontraba en su camioneta estacionada en la esquina de Saavedra y Champagnat, justo frente a la Química Imperio, negocio de su propiedad. A las 05:08 de la madrugada del domingo 16 de agosto se acercaron por detrás del rodado -es decir, por la calle y hacia la avenida- seis personas en distintas bicicletas. Y fue entonces que sus ocupantes abordaron el vehículo del comerciante.

Todo hace presumir, por lo que se alcanza a ver en uno de los videos, que se trató de un asalto. Y fue entonces que Cristiano accionó su arma de fuego en cinco oportunidades desde el interior del vehículo, y otras dos veces después, ya debajo.

Como consecuencia de ello, dos de los agresores corrieron por Champagnat hacia Colón, y los otros escaparon por Saavedra. Los primeros dos, de acuerdo a la reconstrucción del caso, fueron García, quien recibió tres disparos y murió en el lugar, y el otro joven herido, de 15 años, que después fue atendido por médicos en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA).

Un dato que se introdujo también a la causa está vinculado con el dermotest realizado sobre las manos del adolescente fallecido para determinar si, al momento del hecho, poseía y llegó a accionar un arma de fuego. Conforme pudo saber este medio, el peritaje expuso un resultado por el momento ambiguo. Al parecer, los especialistas determinaron que en la mano izquierda del joven había residuos plomo, bario y antimonio, elementos químicos que se liberan con la detonación de un arma de fuego.

Sin embargo, este dato no es determinante ya que habría recibido los disparos mortales de parte de Cristiano a menos de un metro de distancia. Es decir, el examen químico puede haber dado resultado positivo porque pudo manipular un arma o bien porque se le transfirieron esas partículas a su mano o a su prendas de vestir debido a que se encontraba cerca de la ejecución de los tiros del comerciante.