Claudio Zuchovicki : “Es la primera vez que veo que Argentina discute la micro, no la macroeconomía”
El economista analizó el rumbo del Gobierno y las transformaciones que atraviesan la economía, el consumo y el trabajo. Dijo que el país empieza a discutir la microeconomía después de décadas dominadas por la inflación y el dólar. Advirtió sobre el impacto de la tecnología y defendió la necesidad de recuperar el crédito.
El economista Claudio Zuchovicki cree que la Argentina atraviesa una oportunidad excepcional, pero advierte que aprovecharla dependerá no solamente de las decisiones del Gobierno, sino también de la capacidad de empresas, trabajadores y consumidores para adaptarse a una transformación que ya está en marcha. “Tengo 40 años de mercado y es la primera vez que veo que Argentina discute la micro, no la macro”, afirmó durante una extensa entrevista con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8.
Reveló que ese cambio no es menor. Después de décadas en las que prácticamente toda conversación económica terminaba inevitablemente en el dólar, la inflación o el riesgo país, empiezan a aparecer otras discusiones. “Hoy discutimos mora, discutimos sector por sector, discutimos desempleo, empleo. Empezamos a discutir la micro: qué hace cada uno”, señaló.
Zuchovicki sostuvo que parte de las dificultades actuales no puede explicarse exclusivamente por el modelo económico de Javier Milei. A su entender, existen transformaciones profundas en los hábitos de consumo y trabajo que exceden a cualquier gobierno. “Muchas cosas no son un modelo económico, son cambios de hábitos nuestros en la forma de proceder”, explicó.
Puso como ejemplo el cierre de sucursales bancarias. “Cierran sucursales de bancos, crisis. Pero cierran por culpa de ustedes, que no van a los bancos”, planteó. Y trasladó el mismo razonamiento al comercio: “Es verdad que están cerrando comercios, pero también hubo un cambio de hábito nuestro. No estamos yendo a los comercios y compramos de otra manera”.
Delivery, comercio electrónico, supermercados online y nuevas formas de consumir son parte de una transformación estructural. Y lo mismo, señaló, sucede con los medios de comunicación. El crecimiento del streaming multiplicó la oferta y modificó la relación con las audiencias. “El público eligió verlos de otra manera o leerlos de otra manera”, sostuvo.
La revolución tecnológica también golpeó directamente su propia profesión. Zuchovicki recordó que durante décadas se dedicó a los mercados de capitales y que buena parte de aquellas tareas hoy son realizadas por sistemas automatizados. “Mi laburo no existe más. Son algoritmos”, resumió.
Para el economista, pretender detener ese proceso no constituye una alternativa. “¿Qué le voy a exigir a la gente? ¿Que pague el doble para que yo me acomode?”, preguntó. La cuestión, dijo, pasa por comprender que habrá actividades que desaparecerán, otras que deberán reconvertirse y nuevas oportunidades que surgirán.
“Lo que cambió es la velocidad. Antes este proceso llevaba diez años y ahora es un año. No tengo tiempo y me da miedo”, reconoció.
Zuchovicki destacó, al mismo tiempo, algunos cambios estructurales de la economía argentina. Mencionó el superávit comercial y particularmente la transformación energética: un país que necesitaba importar energía comenzó a convertirse en exportador. También señaló que el incremento de los costos internacionales de transporte puede modificar la conveniencia de importar determinados productos y generar nuevas posibilidades para la producción local.
Sin embargo, reconoció que esos cambios todavía no se traducen necesariamente en una mejora generalizada de la situación cotidiana. Consultado sobre cuándo llegará la recuperación al ciudadano común, respondió: “Me encantaría tener la respuesta. Dejame decir: no sé”. Y agregó: “Va a ser lento”.
También advirtió que la situación no es igual en todas las regiones ni en todos los sectores. En el caso de Mar del Plata destacó inversiones vinculadas, entre otras actividades, con la construcción y el puerto. Pero insistió en que el escenario puede ser completamente diferente en otros puntos del país.
Frente a quienes quedan desplazados por la transformación productiva y tecnológica, Zuchovicki sostuvo que el Estado tiene un papel que cumplir. Uno de los caminos, señaló, pasa por fortalecer la capacitación y las escuelas de oficios. La inteligencia artificial podrá reemplazar determinadas tareas, pero seguirá existiendo demanda para numerosas actividades que requieren trabajo especializado.
El economista reclamó además una reducción de la presión tributaria y apuntó particularmente contra Ingresos Brutos. “Es el peor de todos los impuestos”, afirmó, al señalar que grava la facturación y no la ganancia. Y planteó que la discusión sobre el gasto y los impuestos no debería limitarse al Estado nacional: “¿Es solo el Estado nacional o le tengo que exigir lo mismo a las provincias y a los municipios?”, lanzó.
“Tengo 40 años de mercado y es la primera vez que veo que Argentina discute la micro, no la macro”
Otro capítulo de la entrevista estuvo dedicado al ahorro y la inversión. Zuchovicki cuestionó uno de los comportamientos más arraigados de los argentinos: comprar dólares y guardarlos durante años. Recordó que la moneda estadounidense también pierde poder adquisitivo y utilizó como ejemplo a Guillermo Vilas, quien después de ganar Roland Garros en 1977 utilizó parte de sus ingresos para invertir.
“Si yo guardaba los dólares en una caja de seguridad, tengo los mismos dólares, pero el poder de compra es una fracción de lo que era”, explicó.
En paralelo, destacó la expansión del mercado de capitales y la incorporación de millones de nuevos inversores a través de aplicaciones y billeteras virtuales. Pero advirtió que ese fenómeno obliga a fortalecer la educación financiera, especialmente entre los jóvenes. “Una cosa es apostar y otra cosa es invertir”, remarcó al mencionar también su preocupación por el crecimiento de la ludopatía.
Zuchovicki dedicó especial atención al crédito, al que definió con una frase poco habitual en un economista identificado con el mercado: “El crédito es justicia social, porque si no llega solo el que tiene guita”. Para él, recuperar el financiamiento de largo plazo es indispensable porque permite adelantar consumo y acceder a bienes que de otra manera quedarían reservados para quienes ya disponen del capital.
El problema argentino, explicó, es la incompatibilidad entre quienes tienen dinero y quienes necesitan financiamiento. “Todos los que queremos colocar dinero queremos colocarlo en dólares y a corto plazo. Todos los que quieren tomar dinero quieren tomarlo en pesos y a largo plazo. No machean”, señaló. Y sintetizó: “¿Cómo querés que un banco preste a 30 años si todos hacemos plazo fijo a 30 días?”.
Para las empresas también anticipó tiempos de fuerte transformación. Las compañías deberán conseguir escala, reducir costos o reinventarse. Y allí identificó especialmente las dificultades de las empresas medianas. “En el medio está muy difícil. Entonces tengo que reinventarme para abajo o reinventarme para arriba, y necesito una inversión”, afirmó.
Ese proceso, sostuvo, ya está provocando fusiones, adquisiciones y cierres. Algunas empresas desaparecerán, otras cambiarán y habrá empresarios que aprovecharán la situación para ganar participación de mercado. “Es la personalidad de cada uno”, explicó.
La inteligencia artificial acelerará todavía más esa transformación. “La IA va a tener ganadores y perdedores”, advirtió. Pero recordó que cada revolución tecnológica produjo fenómenos similares y también generó actividades que anteriormente no existían. La diferencia, nuevamente, está en la velocidad con la que ocurre el cambio.

En el tramo político de la entrevista, Zuchovicki fue consultado sobre su mirada del gobierno de Javier Milei. Dijo compartir buena parte de la orientación económica, aunque estableció diferencias fundamentalmente en las formas y en la manera de acompañar a quienes sufren las consecuencias de la transición.
“En lo particular hay muchas cosas. Yo comparto mucho el rumbo”, afirmó. Pero inmediatamente agregó que reclamaría ser “más empático con la gente que le va mal, un tema de formas, un tema de involucramiento más activo”. También admitió diferencias respecto de la velocidad con la que deberían reducirse algunos impuestos.
Hacia el final recurrió a una frase del filósofo Santiago Kovadloff: “Madura aquel que discute temas nuevos”. Para Zuchovicki, allí reside buena parte del desafío argentino: abandonar discusiones que se repiten desde hace décadas para comenzar a comprender las transformaciones productivas, laborales, tecnológicas y culturales que ya están ocurriendo. “Nosotros seguimos discutiendo dólares, siempre discutiendo lo mismo”, ironizó.
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