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Policiales 5 de febrero de 2026

Cómo fue descubierto el adolescente de Miramar que planeaba una masacre escolar

La investigación se inició a fines de abril de 2025, cuando el FBI alertó a las autoridades argentinas sobre una serie de mensajes peligrosos de usuarios de una red social. El sospechoso y su cómplice, otro menor oriundo de La Quiaca, hacían referencia por su nombre de pila a estadounidenses responsables de un tiroteo ocurrido en 1999.

Fiscalía Federal de Mar del Plata.

El caso de los dos adolescentes, uno de ellos oriundo de Miramar y el otro de La Quiaca, que planeaban una masacre escolar salió a la luz el último lunes, cuando se difundieron los resultados de distintos allanamientos realizados por la policía. En las últimas horas, en tanto, se conocieron detalles de cómo fueron descubiertos.

De acuerdo a la información difundida por la página oficial del Ministerio Público Fiscal, todo comenzó a fines de abril del año pasado a través de una advertencia del FBI (Federal Bureau of Investigation). En la comunicación, los investigadores estadounidenses daban cuenta del hallazgo de conversaciones entre usuarios de una red social cuyos mensajes eran comprometedores.

En esos diálogos, los participantes se referían a una supuesta “masacre” y mencionaban la realización de un tiroteo en una escuela “llena de niños”, sin precisar el establecimiento. También se aludía a posibles actos preparatorios, como la adquisición de armas y prácticas de tiro.

Incluso, los interlocutores hicieron referencia por su nombre de pila a dos jóvenes estadounidenses responsables de un tiroteo escolar ocurrido en 1999. El reporte también dio cuenta de discursos de odio y expresiones discriminatorias dirigidas contra distintos grupos sociales, raciales y religiosos.

Una vez alertada, la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) que conduce el fiscal general Horacio Azzolin inició una investigación preliminar, con intervención de la Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina, que permitió identificar direcciones IP y zonas de conexión.

e ese análisis surgió que al menos dos de las personas que participaron de los intercambios eran menores de edad.
Asimismo, se detectó la posible participación de al menos una persona más que operaría desde otro país de Sudamérica, situación que fue puesta en conocimiento de las autoridades de ese Estado.

La Oficina de Criminalidad Económica, Trata de Personas y otros Delitos Complejos del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Mar del Plata, a cargo de la fiscal Laura Mazzaferri, quedó a cargo de la investigación de los hechos. Conforme señalaron desde dicha dependencia, se trata de la primera causa en esta jurisdicción en el que son involucrados menores de edad no punibles en el marco del sistema acusatorio que rige precisamente desde el 7 de abril de 2025.

Como se explicó antes, uno de los adolescentes implicados tiene residencia en Miramar y el otro, en La Quiaca, Jujuy. A instancia de la fiscalía, el viernes 30 de enero pasado se realizaron cuatro allanamientos en esos y otros puntos del país como Quilmes y San Martín, con la intención de secuestrar elementos electrónicos y evidencias para avanzar con la pesquisa.

El operativo

Dada la particularidad del caso, centrada en la edad de los adolescentes involucrados, quienes aún no cumplieron 16 años, previo a los procedimientos se realizó el miércoles 28 de enero último una audiencia unilateral multipropósito, en la que la fiscal Mazzaferri solicitó, ante el juez de Garantías Santiago Inchausti, la autorización para llevar a cabo registros domiciliarios y, en forma paralela, requirió la inmediata intervención de la Asesoría de Menores con el objetivo de garantizar la protección integral de los derechos y garantías constitucionales de los jóvenes y hacer efectivo su derecho a ser oídos en su condición de menores de edad en cualquier momento del proceso.

El juez Inchausti hizo lugar a ambos pedidos y dispuso mantener en reserva las medidas autorizadas. En consecuencia, la Asesoría de Menores tomó intervención previa a la realización de los allanamientos y fue informada del desarrollo y de los resultados preliminares de las diligencias.

FBI

Según la hipótesis planteada por Mazzaferri, los adolescentes podrían haber sido captados por personas mayores de edad que habrían iniciado un proceso de radicalización progresiva, con el propósito de instrumentalizarlos para la eventual comisión de hechos graves que, en escenarios extremos, podrían poner en serio riesgo la seguridad pública.

El encuadre legal y las líneas de investigación

En esta etapa inicial, y conforme se expuso en la audiencia celebrada el pasado 28 de enero, los hechos investigados podrían encuadrar en el artículo 213 bis del Código Penal, que reprime conductas vinculadas a delitos contra el orden público mediante la imposición de ideas por la fuerza o el temor, así como en el artículo 3 de la ley 23.592 sobre actos discriminatorios, en su forma agravada.

Más allá de este encuadre preliminar, el MPF también planteó la necesidad de profundizar la investigación en una posible arista patrimonial, vinculada al eventual financiamiento de este tipo de actividades, conforme lo previsto en el artículo 306 del Código Penal.

Para la fiscal Mazzaferri, el caso reviste una particular complejidad por el riesgo potencial para la seguridad pública. En ese marco, se arbitraron de manera inmediata las medidas necesarias tanto para investigar los hechos denunciados como para prevenir cualquier suceso que pudiera encontrarse en curso y evitar la eventual concreción de los hechos anunciados, así como interrumpir cualquier fase de radicalización en la que pudieran estar inmersos los jóvenes mencionados.