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Policiales 15 de octubre de 2019

Condenaron a 10 años a prisión al militar que atropelló, arrastró y mató a Nahuel Barragán

Yonathan Maurette fue condenado por el Tribunal N°1 por homicidio simple con dolo eventual, tal como lo habían planteado la fiscalía. Además, lo inhabilitaron para conducir por 10 años.

El militar Yonathan Maurette fue condenado por el Tribunal N°1 a 10 años de prisión por haber atropellado, arrastrado por más de diez cuadras y matado a Nahuel Barragán, en un hecho que para la Justicia se trató de un homicidio simple con dolo eventual.

Los jueces, Facundo Gómez Urso, Pablo Javier Viñas y Ricardo Perdichizzi, fallaron en la misma línea que lo solicitado por el fiscal Rodolfo Moure en su alegato.

Además de la condena, por la que Maurette deberá continuar alojado en la cárcel de Batán, los jueces lo inhabilitaron a conducir por 10 años y decomisaron el Peugeot 206 con el que el militar atropelló y mató a Nahuel Barragán.

La discusión durante el debate se centró en la actitud y el accionar de Maurette, si fue consciente de las consecuencias que podía generar por su forma de manejar o no. Es decir, si existió o no dolo.

De esta manera, el abogado querellante Maximiliano Orsini y el fiscal Moure plantearon desde un principio que Maurette tuvo “intención” de atropellar a la víctima y que era “imposible” que no se diera cuenta que tuviera un cuerpo enganchado en el auto, mientras que el abogado defensor, Gonzalo La Menza, planteó que “no se podía acreditar dolo” ni tampoco “homicidio culposo”.

Para los jueces, el planteo de la defensa no tuvo lugar, por que buscaba “minimizar” lo ocurrido y fallaron exactamente como había solicitado Moure en su alegato: condenar a Maurete a 10 años de prisión por “homicidio simple con dolo eventual”.

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Los argumentos del fallo

Para los jueces Gómez Urso, Viñas y Perdichizzi, Maurette tuvo una conducta “indiferente y desconsiderada“. “La indiferencia por el prójimo verificada es cristalina y supera con holgura las inexistentes distracciones”.

En la sentencia, los magistrados explicaron que hay existencia del dolo eventual “cuando asistimos al mismo, cuando no da lo mismo que suceda o no, cuando seguimos en el camino delictivo aun en el caso de que al fin de cuentas se produzca”.

“Por ende, lo reprochable no es en razón de ‘querer’ el resultado delictivo, sino el estado de desaprensión ante la representación de la probabilidad; es decir, ante la probabilidad del hecho. Incluso la vehemencia que oponga el autor y los esfuerzos que haga para evitar su producción no quitan la calificación eventual”, argumentaron.

Para los magistrados “es imposible acoger los argumentos de la defensa, de una negligencia culposa en el accionar de Maurette, lo que sería minimizar lo sucedido”.

“Maurette no fue un incauto o cándido automovilista o negligente, quien, por haber inadvertidamente violado un deber de cuidado, haya casualmente encontrado -con sorpresa para él- un desenlace luctuoso, sino muy por el contrario. Maurette tuvo una representación de una probabilidad concreta y no remota de un resultado antinormativo y no obstante no le importó, se desinteresó y continuó con su conducción llevándose por delante dos seres humanos con indiferencia suprema”, concluyeron en la sentencia.

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Atenuantes y agravantes

Al estipular el monto de la pena, los jueces consideraron como atenuante la falta de antecedentes de Maurette, el buen concepto y el grado de arrepentimiento y el pedido de perdón a los familiares de las víctimas, “el cual fue expresado en intensa congoja en varias oportunidades, impresionado, veraz y sincero“.

En cuanto a los agravantes, los magistrados del Tribunal N° 1 tuvieron en cuenta “la extensión del daño causado“, ya que Barragán era joven -tenía 25 años-; las secuelas psicológicas de la madre de la víctima, Susana Sahuette, “traducido en el hecho de perder a su único hijo, su único compañero de convivencia, ausencia que le ha significado estar bajo tratamiento psiquiátrico y medicada para continuar transitando la vida”.

También, como agravantes, los jueces remarcaron una vez más la “desconsideración” y “desinterés”  por el prójimo demostrado por Maurette.

Finalmente, los magistrados no consideraron la situación de militar de Maurette, ya que “la conducta que le es reprochada no lo fue en el ejercicio o aprovechamiento de dicha condición”.

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El caso

El domingo 3 de diciembre de 2017 cerca de las 4 de la madrugada Barragán perdió el control de su motocicleta en la que viajaba junto a su amigo Diego Parisotti. Iban por Colón y 190 luego de haber dejado a una amiga en su casa, pero los efectos del asfalto mojado y una mala maniobra los hizo derrapar y caer.

Esa circunstancia fue observada por el ciclista Mauricio Gómez, quien no dudó en detenerse y ayudar a ambos jóvenes. Parisotti ya se había levantado, pero Barragán seguía en el piso. En ese momento, un Peugeot 206 los arrolló. “Sentí un impacto desde atrás y volé. Desde el piso veo un auto y no encuentro el cuerpo del muchacho que estaba ayudando”, dijo Gómez en su declaración durante el juicio

El auto era el Peugeot 206 de Maurette que avanzaba a alta velocidad por la avenida Colón. Gómez, que estaba parado, sufrió el impacto del paragolpes y del parabrisas antes de salir despedido. Barragán al estar sentado al momento de la embestida quedó literalmente bajo el chásis del vehículo. “Vi que el auto se lo chupó a mi amigo y desapareció. Como un acto de magia. Como esos con la carta… ¿dónde está la carta? No sé. ¿Dónde está mi amigo? Tampoco sé”, expresó Parisotti en el debate.

El cuerpo de Barragán quedó enganchado en el Peugeot 206, que lo arrastró por la avenida Colón.
La investigación demostró que después del doble impacto y sin poder desconocer lo que había ocurrido (tenía el parabrisas roto) Maurette escapó y arrastró a Barragán por 11 cuadras, hasta detenerse en Remedios de Escalada al 1900. Allí dejó el auto, entró a su casa y se fue a dormir. Cuatro horas después el cuerpo de Barragán fue hallado, sin vida, por un canillita. Ese mismo día Maurette fue detenido.