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Policiales 27 de agosto de 2018

Condenaron a dos hombres por el crimen de un vecino en el barrio Las Dalias

Leonardo Romero y Juan Araujo fueron encontrados culpables por el asesinato de Claudio Javier Arias (43), en diciembre de 2016 y recibieron penas de 18 años y 10 años y 8 meses respectivamente.

El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 condenó a dos hombres por el asesinato de Claudio Javier Arias (43), a quien mataron de dos balazos en diciembre de 2016 en el barrio Las Dalias mientras intentaba recuperar una campera que le habían robado a su hijo.

Leonardo Romero recibió una pena de 18 años de prisión, mientras que Juan Araujo de 10 años y 8 meses. Si bien ambos estaban acusados de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, durante el juicio se demostró que Romero fue el autor del asesinato, quien gatilló la escopeta, mientras que Araujo fue quien le pasó el arma, por lo que fue considerado partícipe necesario.

El fiscal Alejandro Pelegrinelli, en su alegato, había solicitado penas de 25 años para Romero y de 22 para Araujo. Sin embargo, los jueces Aldo Carnevale, Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas, resolvieron condenar a los imputados a 18 años y 10 años y 8 meses de prisión, respectivamente.

Al darse a conocer la sentencia, Pelegrinelli solicitó que Araujo, quien había llegado al juicio en libertad, fuera detenido inmediatamente para que la condena sea cumplida de manera efectiva. Los jueces avalaron el pedido del fiscal, por lo que tanto Romero -quien ya estaba con prisión preventiva- y Araujo quedaron detenidos y fueron trasladados al penal de Batán.

Los hechos que se ventilaron en el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 se produjeron el domingo 11 de diciembre de 2016 .Claudio Arias se hallaba en su casa de Las Dalias al 2900 cuando el hijo Franco salió a recibir a un amigo, al que le había prestado su motocicleta. En ese momento el amigo le comentó que la moto estaba rota porque se la había intentado robar el ex cuñado y que la había recuperado. Sin embargo, una campera que estaba en el compartimento debajo del asiento se la habían sustraído.

Claudio Farías, su mujer y su hijo decidieron subir al automóvil Mazda de su propiedad y dirigirse hasta la casa del acusado del robo, ubicada a unas pocas cuadras de allí, en Los Granados y Vuelta de Obligado. El objetivo era recuperar la campera y quien los recibió fue el padrastro de quien supuestamente se había quedado con ella.

-Gordo de mierda, qué venís acá de poronga -le dijo el dueño de casa a Arias y a los pocos segundos la violencia se apoderó de la situación. El padrastro extrajo un hierro y atacó a Claudio Arias , al tiempo que otras personas, entre las que se hallaban Romero y Araujo salían de la casa. El automóvil Mazda también fue alcanzado por los ataques y los vidrios y la chapa fueron dañados.

En ese momento, de acuerdo a lo que logró reconstruir el fiscal Alejandro Pellegrinelli en base a los dichos de la mujer y el hijo de la víctima, además de otros dos testigos presenciales, Araujo tomó una escopeta de un solo caño y se la alcanzó a Romero. La familia Arias optó por subir al auto e incluso la mujer les dijo que no dispararan que se iban.

Pero apenas el auto inició la marcha, Romero accionó el arma y los perdigones hirieron en la nuca a Claudio Arias, quien condujo unos pocos metros más, hasta que fue reemplazado por su esposa.

Arias fue internado en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde los médicos establecieron que esquirlas y perdigones habían atravesado el cráneo y causado una hemorragia cerebral. Días después, el 21 de diciembre, se constató el fallecimiento de Arias.

La policía de investigaciones y el fiscal Pellegrinelli comenzaron una pesquisa que tuvo la contribución clave de la familia de la víctima, ya que por medio de redes sociales pudieron identificar a Romero.

Casi un mes después, Romero, apodado “El Chaqueño”, fue localizado en la provincia de Chaco, en el pueblo de Tres Isletas, por una comisión de la DDI Mar del Plata. A Romero lo delataron las comunicaciones telefónicas y quedó detenido en la Unidad Penal N°44 de Batán.