Crece la cantidad de repartidores en motos y bicicletas: hay cerca de 3.000
Se sostiene el crecimiento de la actividad que "explotó" después de la pandemia. La mayoría trabajan entre 8 y 10 horas por día y a fin de mes, casi no tienen demanda. Cuentan con un sindicato que los nuclea.
Los repartidores, en general, trabajan entre 8 y 10 horas por día, de lunes a lunes, generando un ingreso promedio de $1.200.000.
De la mano de la necesidad, de la falta de empleo formal y de la flexibilidad horaria, desde hace años proliferaron los “jinetes urbanos”, chicos y chicos que a bordo de sus motos o bicicletas entregan pedidos de comida ya preparada, artículos de supermercado o farmacia que los clientes compraron de forma virtual. Aunque muchos trabajan en relación de dependencia, ya sea de una rotisería o pizzería o mensajería, la mayoría responde a la aplicación Pedidos Ya. “Hemos tenido un gran crecimiento -describen desde el sindicato que los nuclea- Después de la cuarentena, los que no tenían trabajo, usaban la motito o la bicicleta para entregar pedidos”.
Las modalidades de consumo cambiaron y, de la mano del e-commerce, muchos eligen comprar a través de la pantalla y recibir los productos en su casa. Los encargados de entregarlos, en general, trabajan entre 8 y 10 horas por día, de lunes a lunes, generando un ingreso promedio de $1.200.000.
Sin embargo, la variable económica depende de varios factores: “Estar bien físicamente, que acompañe el clima y que no se te rompa la moto. Igual, ahora baja mucho el trabajo los martes y miércoles y hacia fin de mes, no hay demanda. No tenemos pedidos para entregar”, contó Milagros, de 20 años y con 4 meses en la app.
Si bien reconoce que “me gustaría tener un trabajo en blanco, en relación de dependencia”, asegura que se subió a su moto para entregar pedidos porque “no me quedó otra opción”. En general, su jornada laboral empieza “al medio día y termina a la noche, aunque tengo que cortar dos o tres horas para cargar el teléfono”, señala.
Esa carga horaria implica cumplir “con dos turnos, de 3 o 4 horas cada uno” y trabaja “todos los días, aunque depende del cansancio, que no se rompa la moto y de la lluvia y el frío también, porque las manitos te quedan heladas”, describe entre sonrisas y estima que con los dos turnos puede sumar “unos 40 mil pesos, aproximadamente”.
En las jornadas lluviosas, la app ofrece un bono de “35 mil pesos si cumplís con la entrega de más o menos entre 13 y 17 pedidos en menos de 3 o 4 horas”, añade.
De a dos
Como una modalidad para combatir la inseguridad, algunas veces se sube a la moto con Jony, que hace siete años llegó desde Venezuela y trabaja “todos los días, dos turnos, de 12 a 17 y de 19 a 23” sumando 10 horas diarias porque “hay que laburar todos los días para que rinda”. En un día “bueno” dice que puede juntar “entre 80 y 100 mil pesos”.
Además de circular juntos a bordo de las dos ruedas, ambos aseguran que “hay zonas a las que no vamos. Por ahí no pasa nada, pero por las dudas” y coincidieron en que “se nota la baja de trabajo los martes y miércoles” a comparación del verano pasado. También notan una merma “hacia fin de mes. No hay demanda”, añade Milagros mientras espera que le preparen su pedido en el “market” virtual de Alvarado entre Mitre e Hipólito Yrigoyen.
Como sugerencia para agilizar los pedidos, piden que los clientes “estén atentos a la app, así bajan cuando estamos cerca y no tenemos que esperar y podemos seguir entregando pedidos rápido. Y también por una cuestión de seguridad”. Y reconocieron que “está bueno que nos den propina, especialmente los días de lluvia. En efectivo mejor, ayuda a tirar o a veces es para cargar nafta para seguir trabajando”.
En Mar del Plata, entre “2500 y 3000 hombres y mujeres” se dedican a la mensajería y entregas de pedidos en motos y bicicletas y la mayoría están nucleados en el sindicato de Cadetes, Motoristas y Mensajeros (Sicamm).
“Hemos tenido un gran crecimiento -detalla-. Después de la cuarentena, los que no tenían trabajo, usaban la motito o la bicicleta para entregar pedidos, de todos los rubros, ya sea en relación de dependencia o para una aplicación”.
El gremio surgió en 2012 y hoy es el segundo del país en el rubro, cuenta con personería jurídica y “tratamos de ampliar los beneficios para todos, tanto afiliados como adherentes”, explica su secretario general Alan Ventri.
“Además de los trabajadores en relación de dependencia -señala- sumamos a los chicos de las aplicaciones. Hoy la entrega abarca a todos los rubros, ya dejo de ser la rotisería, pizzería y mensajería nada más”.
Cambios
Así como, por razones de seguridad, muchos de los repartidores van de a dos en los motos, desde principio de año las app también sumaron la modalidad de traslado de personas. “Si van con la familia pedís un auto -dijo Ventri- pero si viajas solo pedís una moto, porque es mucha la diferencia monetaria”. De acuerdo al cálculo del gremialista, las motos por app suman hoy en la ciudad “unas 500”.
Algunos de los “riders” de las app, además de las tradicionales mochilas en las que trasladan los pedidos, también cuentan con la campera y hasta traje de lluvia. Todo el equipamiento corre por cuenta de ellos aunque “la app te da facilidad para ir pagándolo”.
Mientras espera en la Diagonal Pueyrredon a que le carguen los pedidos de una famosa casa de comida rápida, Patricio, 34 años, “tercera generación de zingueros”, cuenta a LA CAPITAL que empezó hace más de un año a trabajar para la app “porque la obra estaba parada”.
Sus días laborales “varían”, aunque habitualmente “trabajo dos turnos, de entre 4 o 5 horas cada uno. Si entrego unos 35 pedidos en 10 horas, lo que significa un día bueno, puedo juntar unos 70 u 80 mil pesos”, cuenta.
Él se maneja en bicicleta, lo que en invierno “te hace sentir menos frío, pero se complica los días de viento o lluvia. Pero como están las cosas, hay que laburar todo lo que se pueda”.
En cuanto a la inseguridad reinante, asegura que “gracias a Dios nunca tuve problemas, pero conozco la ciudad, entonces hay zonas donde elijo no ir. No hay que exponerse”.
Asimismo, se ríe porque “todos te dicen ‘muleás’ pero yo agradezco. Estoy acostumbrado a la obra, a subirme a un techo con cero grado, así que esto me encanta”. Si bien reconoce que volvería a su oficio “porque me gusta, lo haría por mis propios medios, independiente. No quiero más patrón porque no me valoraban como tenían que hacerlo”.
Desde noviembre pasado, Roberto (37 años, cordobés) trabaja en la ciudad con la app y reconoce que “a comparación del verano, los encargos bajaron un 50 por ciento. También baja en la semana y hacia el final del mes. Se nota que no hay plata”.
Como se le rompió la moto “y no llegó con el presupuesto para arreglarla”, hace un tiempo que pedalea para entregar los pedidos. “La bicicleta ahora está buena porque al estar en movimiento no tenés frío -explica- pero te limita, en moto es más rápido. Con la bici entrego casi la mitad menos que con la moto”.
Su base es la Diagonal Pueyrredon porque “están todas las casas de comida rápida que mueven” y pedalea “de 8 a 10 horas diarias, todos los días”, lo que le permite “generar el sustento”.
“No es lo ideal -considera- pero hoy me da de comer. Es dura la calle, hay que estar con frío, con lluvia, pero bueno, hay que ponerle onda”.
En cuanto a la inseguridad, coincide con sus colegas en el cuidado mutuo. “Tenemos los grupos de WhatsApp, que te van marcado zonas o donde roban motos y después la recuperan. Hay que estar atento”, indicó.
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