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La Ciudad 28 de junio de 2026

Crecen las agresiones a docentes: reclaman mayor protección y medidas de prevención

El ataque de una mamá a la directora del Jardín de Infantes N° 922 volvió a poner en evidencia la problemática. Los gremios advierten que los hechos son cada vez más frecuentes y exigen una respuesta más rápida de la Justicia.

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Docentes marcharon en la semana para reclamar respuestas ante la escalada de violencia en las escuelas.

La imagen conmocionó a la comunidad educativa. Una madre ingresó el jueves al Jardín de Infantes N° 922 “ARA San Juan”, en República de Cuba entre Fortunato de la Plaza y Carasa, discutió con la directora y la golpeó “brutalmente”, según testigos. El episodio no fue aislado, ya había agresiones y denuncias previas. Lo sucedido obligó a la intervención policial, provocó la suspensión de las clases y encendió las alarmas de los sindicatos.

Al día siguiente, el frente gremial docente integrado por Suteba, la FEB, Udocba y Sadop, junto con ATE, se movilizó por las calles del centro bajo la consigna “Cuidemos a quienes nos educan”, para reclamar “respeto, dignidad y seguridad” para los trabajadores de la educación. En paralelo, la agrupación disidente Suteba Multicolor realizó otra protesta frente al Consejo Escolar.

La agresión en el Jardín N° 922 fue el detonante. En Mar del Plata, muchas situaciones de violencia contra docentes y directivos nunca llegan a trascender públicamente. Sin embargo, forman parte de una realidad que preocupa cada vez más dentro de las escuelas.

Pero, ¿qué ocurre para que una madre o un padre llegue a ingresar a un establecimiento educativo para golpear a una maestra o a una directora? ¿Qué falló antes? ¿Qué conflictos no pudieron resolverse mediante el diálogo?

Los gremios coinciden en un diagnóstico: la violencia “no empieza dentro de la escuela”, pero termina golpeando cada vez con más frecuencia sus puertas.

“La violencia no se produce en la escuela. La escuela no es generadora de hechos de violencia, sino todo lo contrario. Los distintos tipos de violencia llegan a las escuelas y pretenden resolverse de la peor forma, que es el acto violento”, afirmó el secretario general de Suteba General Pueyrredon, Gustavo Santos Ibáñez, al analizar lo sucedido en diálogo con LA CAPITAL junto a docentes de otros gremios.

Una escalada

La secretaria general de Udocba, Silvia Urdiroz, sostuvo que las agresiones “vienen aumentando” desde hace tiempo y que, en la mayoría de los casos, antes de la violencia física existen otros episodios que anticipan el conflicto.

“El tema de las reacciones violentas de algunos papás y mamás en las escuelas viene sucediéndose desde hace tiempo. En muchos casos hay mensajes previos a la agresión física, como difamaciones, insultos, hostigamiento o acoso. Son situaciones que, como pasó en el Jardín 922, a veces terminan en una agresión física y otras veces, por suerte, a través del diálogo se pueden encauzar. Pero no siempre ocurre”, explicó.

Según detalló, existen casos individuales y otros más complejos. “A veces las agresiones se dan de manera individual. Lo más preocupante es cuando la agresión es colectiva, como pasó el año pasado en la Escuela N° 21, del barrio Jorge Newbery. En esos casos, después resulta muy difícil volver a construir un vínculo sano con la comunidad“.

Cuando se identifica al agresor, generalmente se solicita una restricción de acercamiento. “No hay mucho más remedio que pedir una restricción”, resumió.

Según Urdiroz, el crecimiento de estos hechos responde, entre otras causas, al contexto social. “Creo que hay una habilitación de la violencia desde distintos espacios de poder, a través de discursos violentos y de no poner límites. Es muy feo atravesar una situación así y no queremos naturalizar este tema”, aseguró.

A su vez, al ahondar en las causas, la dirigente analizó: “A veces hay cierta obsesión con alguna cuestión. Muchas veces falta diálogo o directamente no manejamos los mismos lenguajes. En el caso del Jardín 922, aparentemente la mamá pensaba que su hijo estaba siendo discriminado por algunos comentarios de la docente”.

Sin embargo, aclaró que muchas veces el problema radica en la comunicación. “No llegamos a entendernos porque tenemos interpretaciones distintas. Dos personas pueden manejar lenguajes diferentes y eso termina agravando el conflicto”, dijo.

En este caso puntual, la situación ya venía escalando. “Antes de la agresión a la directora ya existían denuncias, amenazas y hostigamiento hacia la maestra del niño. Lo tremendo es que tengamos que llegar a una situación de violencia física”.

Consultada acerca del después, es decir, de cómo se sigue adelante luego de la agresión, la docente contó: “Con los chicos se sigue trabajando y visibilizando toda la situación. No se pone el tema debajo de la alfombra. Se habla sobre la violencia, sobre cómo resolver los conflictos y sobre la importancia del diálogo”.

Sin embargo, reconoció que lo más difícil es “reconstruir el vínculo” con esa familia. “Muchas veces la mamá o el papá llega a la escuela con una enorme carga de violencia y termina descargándola contra la primera persona que encuentra en el camino, que puede ser una directora o una docente”, planteó.


Prevención y contexto

Para el secretario general de Suteba General Pueyrredon, Gustavo Santos Ibáñez, lo ocurrido en el Jardín N° 922 forma parte de “una seguidilla de hechos en distintos distritos de la provincia” que “en Mar del Plata también se están repitiendo de manera reiterada”.

A partir de lo sucedido, “convocamos esta movilización, que resultó muy fuerte y contundente, con mucha presencia de docentes”, dijo y recordó que Suteba viene planteando hace tiempo que “el impacto de la situación económica y social repercute negativamente dentro de las escuelas”.

“La escuela es el último eslabón de un Estado presente. Sigue siendo uno de los pocos lugares donde el Estado tiene presencia cotidiana”, dijo y explicó: “Venimos reclamando políticas de prevención. Tiene que haber medidas concretas y efectivas para proteger a los trabajadores de la educación”.

El dirigente destacó como un avance reciente que la Dirección General de Cultura y Educación haya reconocido que las ART deben cubrir el tratamiento físico y psicológico de docentes y auxiliares víctimas de hechos de violencia. “Es un paso importante porque reconoce que estos trabajadores necesitan acompañamiento”, comentó.

A su vez, subrayó que “esto se da en un contexto” que coincide con “dirigentes políticos de renombre impulsando discursos de odio, en los que se promueve que todo vale, dentro de una sociedad cada vez más individualizada y con más meritocracia”.


Los tiempos de la Justicia

Otro de los reclamos que comparten los gremios apunta directamente al funcionamiento de la Justicia. “Los docentes creemos que falta la mano de la Justicia”, afirmó Silvia Urdiroz.

Si bien explicó que desde hace más de un año funciona una comisión provincial integrada por gremios, inspectores, directivos y autoridades educativas para abordar estas situaciones, remarcó que “cuando se identifican los responsables, la Justicia tiene que actuar mucho más rápido, porque es rápida para algunas cosas y muy lenta para otras”.

Santos Ibáñez coincidió con esta lectura y sumó: “Entendemos que quienes producen estos hechos violentos deben ser castigados con todo el peso de la ley”.

“Necesitamos jornadas institucionales donde participen docentes, directivos, familias, especialistas en niñez y salud mental. Hoy muchas problemáticas sociales que antes abordaban otros organismos terminan recayendo exclusivamente sobre la escuela”, analizó.

“La construcción de la subjetividad de la ciudadanía de nuestros jóvenes y los niños está en permanente tensión”, agregó el dirigente y destacó: “Lo que nosotros no podemos hacer ni permitir como sindicato es que esto se legitime a través de hechos de violencia”.

Escuela


Condiciones dignas para enseñar y aprender

En paralelo a la movilización convocada por el Frente Gremial Docente, la agrupación Suteba Multicolor se concentró frente al Consejo Escolar para reclamar respuestas de las autoridades educativas. Durante la protesta, los docentes exigieron la presencia del jefe distrital de Educación, Sebastián Elías.

Desde la agrupación señalaron que la agresión en el Jardín de Infantes N° 922 “no es un hecho aislado”, sino que “se inscribe en un escenario de profundo ajuste sobre la educación pública”, caracterizado por “la falta de cargos docentes y auxiliares, escuelas sin los equipos necesarios para abordar situaciones complejas, salarios que hoy se ubican por debajo de la mitad del valor de la canasta familiar para una familia tipo, el vaciamiento de IOMA, la sobrecarga laboral y el deterioro permanente de las condiciones de enseñanza y aprendizaje”.

Entre los principales reclamos, la Multicolor exigió el resguardo inmediato para la docente agredida y para toda la comunidad educativa del Jardín N° 922, la aplicación efectiva del Acuerdo Paritario de Resguardo y Reparación, medidas concretas para prevenir nuevos hechos de violencia, la cobertura de cargos faltantes, el fortalecimiento de los Equipos de Orientación Escolar, salarios acordes al costo de vida y el pleno funcionamiento de IOMA.

“No se puede combatir la violencia en las escuelas mientras se profundiza el ajuste sobre la educación pública. Defender la escuela pública implica garantizar condiciones dignas para enseñar y aprender”, remarcaron.