Cuando Mar del Plata empieza a poner las preocupaciones sobre la mesa, nace un club distinto y políticos que ya se mueven
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No fue una reunión más. El lunes, en la sede de la UCIP, se sentaron alrededor de una misma mesa empresarios, dirigentes y referentes de distintos sectores de la vida económica e institucional de Mar del Plata. Y de allí salió un documento que merece atención, no solamente por lo que dice, sino fundamentalmente por quiénes lo acompañan. Había empresarios, industriales, dueños de medios, representantes de cámaras comerciales, entidades profesionales, dirigentes sindicales, entre otros. Hombres y mujeres que, desde diferentes lugares, representan sectores con peso específico en Mar del Plata. Y quizás allí esté una de las claves de este documento: la preocupación parece haber dejado de ser individual para transformarse en una conversación compartida entre sectores muy distintos. El manifiesto habla de muchas cosas. Pero hay dos capítulos que sobresalen. Primero, la seguridad. El texto pone en palabras algo que desde hace tiempo se escucha en las calles, en los comercios, en los barrios y en las reuniones privadas: la sensación de que Mar del Plata no puede acostumbrarse al miedo.

Habla de vecinos que cambian sus hábitos, de comerciantes que trabajan con preocupación y de una inseguridad que ya no puede explicarse solamente con estadísticas. Y allí aparece un mensaje interesante: Municipio, Provincia y Nación podrán tener competencias diferentes, pero el vecino tiene un solo problema. Por eso los firmantes reclaman coordinación. Menos discusión sobre quién tiene la culpa y más trabajo para encontrar soluciones. También ponen sobre la mesa la proliferación de los trapitos, los conflictos en la vía pública y la necesidad de recuperar plenamente el espacio público, especialmente en una ciudad que vive, trabaja y también recibe millones de visitantes. El segundo gran tema es la transparencia. Y allí el documento se mete en un terreno particularmente sensible: las licitaciones, las concesiones y la administración de los bienes públicos. La idea central es sencilla, pero contundente: los bienes públicos no pertenecen a una gestión de turno. Pertenecen a todos los marplatenses. Por eso reclaman antecedentes comprobables, garantías suficientes, planes de inversión concretos y controles efectivos antes de entregar la administración de espacios estratégicos.

El caso del Estadio Mundialista aparece como una de las principales señales de alarma. Los firmantes plantean que un patrimonio de semejante importancia no puede quedar rodeado de incertidumbres y reclaman explicaciones claras sobre quién administra, bajo qué condiciones, con qué garantías y para beneficio de quién. Y también se abre el debate sobre otros espacios emblemáticos de la ciudad. El mensaje parece claro: cuando se trata del patrimonio de Mar del Plata, la transparencia no debería ser una opción sino una obligación. El documento también habla del desarrollo urbano y de la necesidad de encontrar un equilibrio. No se presenta como una postura contra la inversión. Al contrario, reivindica la construcción, el empleo y el crecimiento. Pero advierte que promover inversiones no puede significar modificar permanentemente las reglas. “Desarrollo, sí. Excepciones permanentes, no”, sintetizan. Hay otro punto, hacia el final, referido a la conducción política de la ciudad. Allí los firmantes plantean la necesidad de que las responsabilidades y las decisiones sean claras, especialmente en el actual escenario institucional. Sin estridencias, reclaman algo bastante elemental: que los marplatenses sepan quién toma las decisiones y quién responde por ellas.

Lo verdaderamente significativo es que un grupo tan amplio y diverso de referentes haya decidido expresar públicamente una preocupación común. Porque cuando empresarios, comerciantes, industriales, dirigentes gremiales, referentes culturales y profesionales empiezan a coincidir en determinados diagnósticos, la señal merece ser escuchada. No necesariamente porque tengan todas las respuestas. Ellos mismos dicen que no las tienen. Pero sí porque han decidido formular preguntas que, según entienden, ya no pueden seguir siendo ignoradas: la seguridad, la transparencia, el patrimonio, las reglas claras, los controles, temas que atraviesan a todos. Y quizás esa sea la mayor novedad de esta reunión en la UCIP: Mar del Plata empezó a reunir alrededor de una misma mesa voces que habitualmente transitan caminos diferentes, pero que ahora parecen compartir una misma preocupación por la ciudad. Como señaló uno de los asistentes ya en el cierre, “cuando los que representan tantos sectores distintos empiezan a hablar de lo mismo, quizás haya llegado el momento de escuchar”.

No faltó nadie a la inauguración de Punto Cero, un moderno centro logístico que amplía la capacidad de frío en el Puerto. Construido en la ex-Manzana de los Circos, junto a Bendu, sobre una superficie de 10.000 metros cuadrados, cuenta con una cámara con capacidad para 5.000 toneladas de alimentos congelados a 25 grados bajo cero, y apunta a canalizar por el puerto parte de las exportaciones de Mar del Plata y la región. La construcción comenzó en marzo de 2024 y, tras más de dos años de trabajo, la estructura quedó recientemente terminada y ya está operativa. Con tantas caras conocidas en el lugar, en la espera del inicio del acto, se escucharon comentarios sobre los más variados temas de la actualidad marplatense. Pero lo más jugoso salió de boca de un dirigente deportivo que dijo tener la posta sobre algo que se está gestando en la zona de Santa Celina…

Las máquinas ya se mueven. El movimiento empezó hace poco, aunque no todos todavía terminaron de advertir qué es lo que se está cocinando en un predio cercano al Mar del Plata Club, en la zona de Santa Celina. Detrás del proyecto está Augusto Di Giovanni, responsable del balneario 12 de Punta Mogotes, “bostero” hasta la médula y un hombre al que el deporte le corre por las venas. Y parece que Augusto tiene entre manos un desafío importante. Su sueño es levantar un club social diferente a todo lo conocido hasta ahora en Mar del Plata. Nada de estructuras rígidas ni de la clásica cuota societaria que hay que pagar todos los meses. La idea apunta a otra lógica: ir cuando uno quiera, elegir una actividad y pagar solamente por utilizarla. El proyecto contempla dos canchas de fútbol de césped sintético, varias canchas de pádel, una pista de bicicross, senderos para caminatas, vestuarios y restaurante. Pero además habrá mucha actividad bajo techo, pensando especialmente en una ciudad donde el clima muchas veces obliga a cambiar los planes y donde poder hacer deporte durante todo el año no es un detalle menor.

Los trabajos preliminares ya comenzaron y, aunque todavía queda mucho camino por recorrer, quienes conocen el entusiasmo de Di Giovanni aseguran que el proyecto viene en serio. Muy en serio. Un nuevo espacio para el deporte, la recreación y también la vida social empieza lentamente a tomar forma en Santa Celina. Y mientras las máquinas hacen su trabajo, en algunos pasillos ya comenzaron las preguntas: ¿hasta dónde puede llegar el sueño del bostero del Balneario 12? Por ahora nadie quiere adelantar demasiado. Pero una cosa está clara: la pelota ya empezó a rodar.

El radicalismo marplatense volvió a mostrar capacidad de convocatoria. La presentación del libro de Jesús Rodríguez en la Facultad de Derecho reunió, a sala llena, a buena parte de la dirigencia radical, pero la foto fue bastante más amplia: hubo representantes de la Justicia, empresarios, referentes gremiales, autoridades universitarias y dirigentes de distintos ámbitos de la ciudad. Entre los presentes estuvo el senador nacional Maximiliano Abad, mientras que concejales de la UCR entregaron una declaración de interés por la obra. La convocatoria no pasó inadvertida en un momento en el que el espacio que conduce Abad viene multiplicando reuniones y contactos con distintos sectores de Mar del Plata. Esta vez no hubo acto partidario ni discurso electoral: el punto de encuentro fue la presentación de Rodríguez y una conversación sobre política, democracia y la realidad social argentina, moderada por Guillermo Lorenzo y con Marina Sánchez Herrero como interlocutora del exdirigente radical. Hubo, además, una coincidencia cargada de simbolismo para los radicales: la actividad se realizó el mismo día en que Franja Morada cumplió 59 años. Universidad, radicalismo y una sala llena con representantes de sectores diversos dejaron una postal que, más allá del libro, seguramente fue observada con atención por quienes ya empiezan a mirar los movimientos políticos de Mar del Plata.

El peronismo bonaerense tuvo este sábado una postal que conviene mirar con atención. En Santa Clara del Mar, con Jorge Paredi como uno de los anfitriones, Carlos Bianco reunió a buena parte de la tropa de Axel Kicillof en un plenario del Movimiento Derecho al Futuro, el espacio que empieza a funcionar cada vez más abiertamente como la estructura política del gobernador de cara a lo que viene. Por Mar Chiquita pasaron nombres importantes del oficialismo bonaerense: Julio Alak, Mario Secco, Fernando Espinoza, Andrés Watson y dirigentes de distintos distritos de la Quinta Sección. La convocatoria, según los organizadores, superó las mil personas. Pero más allá de la foto, hubo un mensaje político bastante claro. Jorge Paredi no se anduvo con vueltas y habló directamente de Kicillof 2027. Dijo que el gobernador representa “la oportunidad” y planteó que el objetivo es recuperar para el peronismo municipios donde hoy no gobierna. Paredi, que conoce perfectamente el territorio y que además tiene llegada directa a la estructura de Kicillof, parece haber elegido un lugar en primera fila para esta nueva etapa. Y Mar Chiquita, con Santa Clara como escenario, empieza a transformarse en algo más que un distrito vecino: empieza a funcionar como una especie de base de operaciones política de la Quinta Sección.

Hay otro dato que tampoco pasa desapercibido. El encuentro se produce mientras el peronismo todavía discute cómo acomodar sus piezas después de años de internas, con el kirchnerismo por un lado, el kicillofismo buscando autonomía y distintos intendentes tratando de preservar sus territorios. Por eso, la reunión de Bianco y compañía tiene una lectura que excede largamente a Mar Chiquita. Kicillof todavía no lanzó ninguna candidatura presidencial, pero su gente ya está hablando de 2027. Y cuando un ministro como Bianco empieza a recorrer la provincia, cuando dirigentes de peso se sientan alrededor de una misma mesa y cuando un referente territorial como Paredi pone públicamente el nombre de Axel en el futuro del peronismo, quizás la pregunta ya no sea si Kicillof quiere jugar. La pregunta empieza a ser otra: ¿quiénes van a jugar con él? Y en la Quinta Sección, por lo visto este sábado, algunos ya empezaron a ponerse la camiseta.
