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El País 26 de agosto de 2026

Economía ajustada: cómo sobreviven las pymes a la baja del consumo

La economía argentina combina una actividad estancada, caída de consumo y bajos niveles de actividad. ¿Cómo conviven las empresas en este contexto?

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En el primer semestre, según la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, se contabilizaron 132 procesos de quiebra de empresas formalmente constituidas en la Ciudad de Buenos Aires —más que en todo 2025— y, según proyecciones de la consultora “Industria y Desarrollo (I+D)”, podrían extenderse en todo el país el cierre de 3.070 industrias y la pérdida de 105.000 empleos directos e indirectos antes de fin de año, si la situación actual se mantiene.

En este escenario, especialistas y entidades empresariales coinciden en que ganar eficiencia dejó de ser una meta y se convirtió en una condición necesaria, sobre todo para las pymes, que cuentan con menos margen financiero que las grandes compañías para absorber meses de números en rojo.

Una actividad que no despega por falta de crédito

El primer semestre de 2026 mostró un crecimiento económico modesto y, según el economista Jorge Vasconcelos en un informe del IERAL, condicionado por la debilidad del financiamiento. De acuerdo con el Índice General de Actividad de Orlando J. Ferreres, entre diciembre de 2025 y junio de 2026, el nivel de actividad avanzó apenas 1,35% en términos desestacionalizados, mientras que en ese mismo período el stock de préstamos al sector privado se contrajo cerca de 3,5% en términos reales.

La falta de crédito golpea especialmente a las empresas más chicas, que dependen del financiamiento de corto plazo para sostener el capital de trabajo y no tienen, como las grandes firmas, acceso fluido a los mercados de capitales o líneas en dólares.

La producción manufacturera mostró una leve recuperación en junio —subió 2% interanual y 0,9% frente a mayo, según el Índice de Producción Industrial (IPI)— pero no alcanzó para compensar la caída acumulada del 2,2% en el primer semestre. El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rapallini, lo resumió en duros términos: advirtió que buena parte del sector fabril “todavía está sin recuperar los niveles de 2022” y remarcó que el actual esquema económico “está afectando a la pérdida de empleo y al cierre de empresas”.

La construcción es otro termómetro de la volatilidad actual. Según el INDEC, el sector cayó 4,1% en junio frente a mayo —tras haber crecido 6,7% el mes anterior—, aunque en la comparación interanual mostró una suba de 4% y cerró el semestre con un alza de 2,8%. Esa alternancia de subas y bajas mes a mes, conocida como “efecto serrucho”, refleja lo errático del nivel de actividad.

Pymes industriales: producción y empleo en retroceso

El deterioro es todavía más marcado en el universo pyme. Según el Observatorio PyME, la producción de las pequeñas y medianas empresas industriales cayó 11% interanual en el segundo trimestre y el empleo se redujo 4,5% en el mismo período. Casi una de cada cuatro empresas relevadas redujo su dotación de personal.

El otro factor que explica la debilidad de la demanda interna es la caída sostenida del consumo. Según el Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP), el gasto de los hogares cayó 1,2% interanual en julio y acumuló su octava baja interanual consecutiva; en los primeros siete meses del año el retroceso llega al 1,5%.

A esto se suma un problema estructural que las cámaras empresariales, como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), colocan como prioritario: las ejecuciones y embargos de ARCA, que consideran hoy “el problema número uno de las pymes”, junto con cadenas de pago que en algunos sectores obligan a esperar hasta 180 días para cobrar.

Recomendaciones para ajustar costos y ganar eficiencia

En ese contexto, especialistas en gestión empresarial coinciden en que la eficiencia operativa y financiera se convirtió en el principal —y a veces único— margen de maniobra disponible para sostener la actividad sin resignar rentabilidad ni puestos de trabajo.

En este sentido el CEO de PMP Estudio, Juan Pablo Perojo, explicó: “Revisar la estructura de costos fijos y variables es fundamental, con el consumo estancado y la inflación parcialmente controlada, los gastos innecesarios pesan sobre el margen”.

Al mismo tiempo, identifican un problema sustancial: con la poca oferta de créditos a la producción PyME y las cadenas de pago cada vez más largas, se convierte en una obligación optimizar la estructura del capital y no quedar descalzado financieramente.

Por último, hacen especial hincapié en la heterogeneidad sectorial. Perojo explica: “La actividad no responde de igual manera en todos los segmentos. Analizar el mercado y focalizar la producción en lo que realmente genera rentabilidad permite redirigir recursos hacia lo que funciona y reducir la exposición en lo que no”.

El diagnóstico de la coyuntura económica es contundente: la falta de crédito, la caída del consumo y el retroceso de sectores clave de la industria conforman un escenario adverso que ya se tradujo en cierres de empresas y pérdida de empleo. Frente a esa realidad, la eficiencia —en costos, en procesos y en gestión financiera— dejó de ser una herramienta de mejora continua para convertirse en la condición necesaria que permite a una pyme argentina seguir produciendo.