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Arte y Espectáculos 22 de abril de 2026

Edgardo Esteban presenta su libro “La última batalla”

El periodista y ex combatiente dará una charla denominada "Entre Malvinas y Maradona: Identidad y Memoria".

El periodista y ex combatiente en Malvinas Edgardo Esteban presentará el próximo martes 28 de abril, a las 18, en el Argentino Bar (Chacabuco 3627), su libro “La última batalla”. La obra es un retrato humano de la guerra, gestada a partir de la recuperación de su cédula de identidad militar. Además, junto a un destacado panel de invitados especiales, será parte de la charla “Entre Malvinas y Maradona: identidad y memoria”.

El diputado nacional Aldo Leiva, el artista plástico Daniel Ontiveros- ambos ex combatientes-, el escritor y periodista Carlos Aletto, el licenciado Fabián D´Aloisio, director de la Revista digital Meta- sentidos en juego y el profesor en historia Gustavo Santos Ibáñez, actual secretario general de Suteba General Pueyrredon, acompañaran a Edgardo Esteban en la mesa en la cual se abordará la figura icónica de Diego Maradona como escenario malvinizador, un espacio donde se cruzan la memoria, la cultura y la identidad.

El escritor y periodista Mario Giannotti moderará el coloquio y durante el desarrollo del mismo leerá textos maradonianos vinculados a la gesta Malvinas.

La actividad se realizará con entrada libre y gratuita y cuenta con el auspicio del Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba- General Pueyrredon).

Escribió Edgardo Esteban en los párrafos finales de su libro La última batalla: “Maradona y Malvinas comparten la misma sustancia: rebeldía, orgullo y justicia. Maradona malviniza desde el pueblo, no desde el poder. Su cuerpo fue un espacio simbólico donde se cruzaron la memoria, la cultura y la identidad. En tiempos de desmalvinización, intentaron vaciarlo de sentido, reducirlo a ídolo sin pensamiento. Pero Diego, como las islas, resistió. Su voz fue siempre un acto de soberanía. Por eso, cuando lo perdimos, sentí que el mundo se achicaba. Que la vida, sin su desparpajo y su rebeldía, se volvía más gris. Pero también entendí que había algo invencible en su legado: Diego seguía en los potreros, en los murales, en la risa de los pibes, en la camiseta celeste y blanca que flamea como bandera. Sé que cuando recupere mi cédula militar será como gritar un gol en el último minuto: con bronca, con alegría, con rebeldía. Un gol que no será solo mío, sino de todos los que creemos –como él– que todavía hay batallas que se ganan con memoria, con amor y con el corazón”.