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Interés general 8 de agosto de 2026

El día que Jorge Messi renunció a su trabajo para acompañar a su hijo a cumplir su sueño

La decisión que modificó la historia fmailiar.

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Mucho antes de convertirse en representante de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, Jorge Messi era empleado de la siderúrgica Acindar en Rosario y tomó una decisión que modificaría para siempre la historia de su familia: dejar su trabajo y acompañar a Lionel a Barcelona para que pudiera perseguir el sueño de convertirse en futbolista profesional.

En septiembre de 2000, Jorge viajó junto con un Lionel de apenas 13 años a Cataluña para que se probara en las divisiones inferiores del Barcelona. La oportunidad apareció en medio de las dificultades que atravesaba la familia para sostener el tratamiento por la deficiencia de la hormona de crecimiento que le había sido diagnosticada al pequeño rosarino.

Por entonces, Jorge tenía una vida completamente alejada del ambiente de las grandes negociaciones futbolísticas. Trabajaba en Acindar, tenía estabilidad y cobraba alrededor de 1.600 pesos mensuales, según contó él mismo años después, mientras que el tratamiento de Lionel demandaba aproximadamente 900 por mes.

La decisión tampoco fue inmediata ni sencilla. Acindar inicialmente le conservó su puesto mientras intentaba saber qué ocurriría con aquella aventura europea. Jorge reconocería posteriormente que vivió durante meses con incertidumbre porque necesitaba saber si Barcelona realmente apostaría por su hijo antes de abandonar definitivamente la vida que había construido en Rosario.

El club catalán terminó comprometiéndose a incorporar al juvenil, hacerse cargo de su tratamiento y ofrecerle una ocupación a Jorge para que pudiera permanecer legalmente junto con su hijo. Para continuar aquella historia, el padre debía dejar Acindar y trasladar su vida a España.

Pero el sacrificio familiar todavía tenía otro capítulo. La adaptación en Barcelona fue complicada y, finalmente, Celia Cuccittini y los otros hijos del matrimonio regresaron a la Argentina. Jorge permaneció en España junto con Lionel, dividiendo desde entonces a la familia a miles de kilómetros de distancia. El propio padre recordó que en 2002 utilizaban parte de los ingresos en Barcelona para mantenerse allí y enviaban la otra mitad hacia Rosario.

Lionel relató años después la dimensión emocional de aquellos primeros tiempos: “Mi viejo estuvo siempre al lado mío. Vivimos muchas cosas feas”, recordó sobre una etapa en la que ambos intentaban esconderle al otro cuánto sufrían por la distancia y la incertidumbre.

Hubo incluso un momento en el que Jorge puso la decisión nuevamente en manos de su hijo. Le preguntó si prefería continuar intentando abrirse camino en Barcelona o regresar juntos a Rosario. La respuesta de aquel chico de 13 años terminó definiendo sus vidas: “Yo quise seguir y él se quedó conmigo”, contó Messi.

No existían entonces Balones de Oro, Champions League, Mundiales ni contratos multimillonarios. Había un padre que había dejado su empleo, una familia dividida entre dos continentes y un adolescente que intentaba hacerse un lugar en un país desconocido.

Con el paso de los años, Jorge dejó de ser aquel trabajador de la metalúrgica para transformarse en el hombre que manejó buena parte de la carrera profesional de su hijo. Lionel siempre mantuvo esa confianza: en 2013 sostuvo públicamente que su padre seguiría gestionando sus intereses mientras él quisiera, porque su tarea era dedicarse al fútbol y la de Jorge ocuparse de todo aquello que ocurría fuera de la cancha.

La historia terminó convirtiendo aquella decisión familiar en uno de los grandes puntos de inflexión del fútbol moderno: Jorge Messi dejó una vida segura en Rosario para quedarse al lado de un chico que todavía no sabía hasta dónde podía llegar. Lionel solamente sabía que quería seguir jugando. Y su padre decidió acompañarlo.