El drama de los vecinos de la Química Imperio por la construcción abandonada que genera inseguridad
La esquina de Champagnat y Primera Junta, ubicada frente al local cuyo comerciante mató a un adolescente que presuntamente quiso robarle, suele ser utilizada como "aguantadero". "El dueño no se hace cargo", dicen.
Cables pelados, rastros de fuegos extinguidos, viejos colchones entre el pasto crecido y basura… Mucha basura. Así luce el terreno de la esquina de Champagnat y Primera Junta, donde una construcción abandonada y un tapiado fallido con carteles publicitarios sirven para crear un foco de inseguridad totalmente evitable que en los últimos meses se convirtió en un drama para los vecinos del barro Regional.
Se trata de la misma zona de la ciudad que dos semanas atrás fue el centro de las noticias locales cuando el comerciante Ulises Abel Cristiano (36), dueño de la Química Imperio -ubicada enfrente-, mató a un adolescente de 16 años e hirió a otro de 15 que presuntamente habían intentado asaltarlo en grupo.
A pesar de ello, y de que en la puerta del local la policía montó una guardia permanente, los habitantes de ese sector de Mar del Plata, y el resto de los propietarios de distintos negocios, reiteraron a LA CAPITAL el reclamo para que tanto el dueño del terreno abandonado y el Estado tomen cartas en el asunto.
En una recorrida que este medio realizó por el lugar luego del homicidio de Sebastián Nazareno García (16), los comerciantes recalcaron el drama que les significa la existencia de la construcción abandonada, sobre todo cuando se cierran los locales.
“Es un aguantadero y el dueño no se hace cargo. Antes, cuando era un baldío y se podía entrar desde la vereda porque estaba abierto, lo manteníamos algunos de nosotros; le cortábamos el pasto, le poníamos granza y lo ocupábamos con los autos que estacionábamos.. Pero ahora, desde que lo tapiaron con carteles de publicidad, es un peligro lo que pasa ahí adentro”, contó uno de los damnificados. Y agregó: “Se junta gente de malvivir o en situación de calle, que se droga o toma alcohol… Se pelean, tienen sexo, gritan y pelan cables robados para sacarle el cobre”.
Otro de los hombres consultados, que reside en una propiedad lindera en la que además realiza reparación mecánica de vehículos, ratificó los dichos del otro entrevistado. Incluso, señaló que fueron varias las oportunidades en las que vio a los denunciados (cuya identidad desconoce) intentar ingresar a robar al negocio de éste o directamente hacerlo.
“Yo los tengo filmados cuando quieren meterse en el local por los techos o saltando las rejas… No se puede soportar más esto. El dueño del lugar vino algunas veces y le dijimos lo que pasaba; a partir de ahí lo tapiaron pero fue peor, porque tiraron abajo el cartel que está por Primera Junta y se meten igual: llamamos a la policía pero siempre es lo mismo, ya ni viene”, indicó.
En la misma línea, el comerciante nuevamente sostuvo que fueron varias las medidas que tomó luego de los distintos hechos de vandalismo y de inseguridad ocurridos, y que las mismas le supusieron gastos extra al mantenimiento de su negocio, nada fáciles de afrontar en esta época de crisis de consumo. “Tuvimos que hacer una malla extra de cemento en la medianera porque quisieron entrarnos a robar haciendo un boquete. Otra vez fueron por los techos y nos rompieron las chapas con un cortafierro, también los extractores eólicos, los reflectores… Además, había una escalera que hubo que romperla porque subían a la losa. Así todo el tiempo”, se quejó el hombre.
Por su parte, un custodio de otro negocio de la zona recalcó que “cuando se hacen las 4 de la tarde y cierran los negocios, esto es tierra de nadie”. “Esta zona es complicada, sobre todo cuando cierra todo. Siempre pasa alguien y hace algún destrozo a la noche. Con las persianas, las cámaras de seguridad y las alarmas es difícil que entren, pero sí rompen las cortinas o los vidrios en el caso de los negocios que tienen rejas”, describió.
“La gente está cansada”
Tras lo ocurrido con el homicidio García, los vecinos y comerciantes del barrio Regional ya habían manifestado en diálogo con este medio su “resignación” por la situación que viven a diario.
En esa nota, publicada hace dos semanas, aseguraron que hace tiempo aprendieron a convivir con la inseguridad. Los negocios abren solamente durante el día, varios modificaron sus horarios para evitar las últimas horas de la tarde, casi todos tienen persianas metálicas o rejas reforzadas y muchos sumaron cámaras, alarmas y custodia privada.
En la cuadra donde ocurrió el hecho, en pleno barrio Regional, cada comercio tiene una historia para contar: robos, intentos de ingreso, persianas forzadas, vidrios rotos y, en algunos casos, armas de fuego. Incluso, hay quienes directamente decidieron pagar para contar con una persona que permanezca en la puerta durante el horario de atención.

“Nosotros tenemos contratado a un custodio para que esté acá afuera durante la atención al público. Después, a las 3 y media de la tarde cerramos y nos vamos, porque en esta zona no queda nadie”, relató uno de ellos.
En la misma recorrida, LA CAPITAL pudo observar que en la puerta de otro imponente local permanecía parado un hombre abrigado con una campera que lleva la palabra “seguridad” escrita en letras mayúsculas sobre la espalda. Se trataba de un expolicía, quien reveló que lleva más de una década trabajando allí. Si bien no quiso opinar respecto de lo sucedido en la Química Imperio, cuando se le preguntó por el clima que se vive entre los habitantes de la zona y los comerciantes después de la muerte del adolescente, resumió su percepción en una frase: “Yo no sé cómo fue lo que pasó, lo único que sé es que la gente de laburo está cansada”.
Información oficial
Al ser consultadas sobre esta problemática puntual de los vecinos del barrio Regional, fuentes del municipio confirmaron que en 2024 el propietario del terreno donde se encuentra la construcción abandonada solicitó al área de Inspección General un permiso para colocar publicidad gráfica en su frente. El mismo fue concedido y entonces intervino una agencia que se dedica a prestar tal servicio.
Sin embargo, aclararon los mismos informantes, eso de ninguna manera significa que el ciudadano pueda deslindarse de la responsabilidad del mantenimiento del lote. Inclusive, esa obligación está contemplada específicamente en la Ordenanza Nº 21292.
En ese sentido, desde la comuna comunicaron que la Patrulla Municipal se presentó en el lugar en varias oportunidades y se encuentra alerta y notificada de lo que ocurre. En ese marco, lleva a cabo distintas recorridas por la zona y otras distintas tareas de prevención de disturbios y delitos, además de que en las últimas horas se instó a la empresa publicitaria a recolocar uno de los paneles de los carteles publicitarios que había sido derribado por los intrusos.
