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Policiales 6 de enero de 2026

El emporio de la droga: así operaba la banda que vendía todo lo que le pidieran

Desde un lujoso departamento de Caballito un hombre vendía estupefacientes a un emisario de Mar del Plata, que tenía socios para la distribución. Incluso, en Villa Gesell. Toda la organización quedó detenida por orden de la Justicia Federal.

Por Fernando del Rio

La Justicia Federal lo descubrió en menos de cinco meses. Todo se inició con una denuncia anónima y acabó esta semana con el desbaratamiento de una organización que diseminaba todo tipo de drogas por la costa, en especial en Mar del Plata y Villa Gesell.

Cocaína, marihuana, cogollos de cannabis, tusi, hongos alucinógenos, Crystal Ice y pasitllas de éxtasis con caritas felices, con siluetas del Chavo del Ocho, de Pablo Escobar o un Alien. Lo que pidieran, la banda tenía y todo gracias a su principal proveedor, un hombre que residía en una de las torres más lujosas del barrio de Caballito, en CABA.

Hasta allí se llegaba el emisario de la Costa Atlántica, cargaba toda la droga y comenzaba con la secuencia de venta, todo coordinado desde la tecnología actual de comunicaciones telefónicas.

Además del “líder superior”, la célula marplatense estaba compuesta por seis personas, mientras que un distribuidor afincado en Gesell se ocupaba de aquel mercado. Por el momento los ocho involucrados están detenidos y en las últimas horas el juez Santiago Inchausti extendió por 90 días la prisión preventiva.

Cuando el 18 de julio último comenzó la investigación el fiscal Hércules Giffi con una denuncia, tenía unos pocos datos y había que empezar a urgar. Se conocía la identidad de los señalados como integrantes de la banda, pero no mucho más, entonces los sabuesos de la policía se enfocaron en las comunicaciones, tanto de llamadas telefónicas como de de mensajería. Y de esa hilacha empezaron a tirar.

“Abarcamos zona centro, aldrey, Av. Jara, Av. Independencia, Av. Alio, Av. Luro, Av. Libertad, Av. Colon, Av. Champagnat, Av. Constitución y casi toda la costa y zona norte de mdq”, decía textualmente uno de los involucrados.

Había grupos de Whatsapp llamados “Activa el Weed” o “Activa el riko 24/7 2.0” a través de los cuales se ofrecían hongos alucinógenos, marihuana, ‘tusi´, comprimidos de éxtasis, cristales de MDMA y clorhidrato de cocaína. También se avisaba que estaban “activo con el delivery”.

Cuando querían ser más específicos, lo decían en su idioma “Activo con color sabor chantillí premium consulta por precio de a 5 o de a 10 g 15 g p a precio reventa”.

Para los investigadores ya no quedaban dudas de que la denuncia era válida, pero debían seguir recolectándose pruebas y evidencia para justificar futuros allanamientos.

La recaudación

Con el correr de las semanas se logró establecer que la organización comercializaba a 15.000 pesos la unidad de éxtasis, a 140 dólares los 10 gramos de “tusi” y a 380.000 pesos los 10 gramos de cristales de metanfetamina.

Había cierto nivel de confianza en los integrantes de la banda que terminó jugando en contra, porque esa suficiencia se convirtió en impunidad y de allí en riesgo de seguridad.

Poco a poco, semana a semana, los detectives policiales confirmaron viajes a Buenos Aires y a Villa Gesell del emisario marplatense, y un incesante movimiento de dinero en las billeteras virtuales de los investigados.

Por ejemplo, habían advertido que una mujer domicilada en el barrio López de Gomara había tenido ingresos en su cuenta de Mercado Pago por más de 21 millones de pesos en solo un año, siempre en acreditaciones de montos relativamente menores, percibidos de manera escalonada y siempre “redondos”. Incluso, una de esas transferencias era para el líder de Caballito.

marsint 5

Se logró reconstruir, entonces, que la célula de Mar del Plata estaba compuesta por al menos seis personas, que tenían un representante en Gesell y que todos obtenían grandes ganancias gracias a la droga “bajada” desde Buenos Aires.

Con toda esa información, el juez Incahusti autorizó el allanamiento en Mar del Plata para domicilios de Cardiel al 7500, French al 7600, Mármol al 300, Berutti al 7900 y Aragón al 8800. También en el lujoso apartamento de las torres Caballito Nuevo, donde cayó detenido el proveedor principal.

En la casa de la mujer que había mostrado las mayores transferencias de dinero estaba el centro de acopio, domicilio ubicado a solo siete cuadras de la vivienda del emisario, del que iba a buscar la droga a Buenos Aires. El acopio era real más de 2 kilos de clorhidrato de cocaína, más de un kilogramo de tusi, 800 gramos de crystal ice, 995 pastillas de éxtasis, 140 gramos de cogollos de marihuana, 4,8 gramos de hongos alucinógenos y un frasco de ketamina. En total se calculó que había unos 135 millones de pesos en estupefacientes, aunque en virtud de la proyección de ventas podrían sumarse otros 100 millones más.

En otros domicilios había algún arma, en el de calle Aragón había una plantación de marihuana y en el de Berutti al 7900, la casa de uno de los repartidores, algunas pastillas sobrantes y marihuana.

Lo más interesante fue que en el departamento del principal proveedor, en Caballito, lo único que se logró secuestrar fue una docena de bolsas de plástico transparente con cierre hermético mediante un sistema a presión en la parte superior, lo que permite conservar y proteger su contenido.

Las identidades de todos los integrantes de la banda permanecen en reserva por pedido de la Justicia Federal debido a que sigue adelante la investigación y no se descartan nuevos allanamientos y detenidos.