Cultura

“El enigma del hotel Hyspania”, el nuevo policial de Enrique Arenz

El autor no engaña nunca al lector ni le oculta ninguna información que conozca el investigador, pero tampoco le facilita la tarea para resolver el problema.

El escritor marplatense Enrique Arenz acaba de publicar El enigma del hotel Hyspania (Editorial Dunken), una novela policial de estilo clásico, aunque con elementos no habituales en el género.

Una mujer es brutalmente asesinada en la habitación de un hotel barato de la Avenida de Mayo. El investigador es un abogado penalista que trata de ayudar a un joven amigo que se ha visto imprevistamente involucrado en ese hecho.

El muchacho había tenido un amorío ya terminado con la mujer asesinada y se entera de su muerte por la televisión. Días después la ve en un bar, sola, mirando hacia la calle. No tiene la menor duda de que es ella. Desconcertado, espera que salga y la sigue. Ella entra en el hotel Hyspania, el mismo lugar donde la mataron.

El joven vacila, no sabe qué hacer. Finalmente, comete la imprudencia de entrar en el hotel y preguntar por ella. El conserje, sorprendido, le dice que espere y llama a la Policía. Lo arrestan.

Su amigo abogado asume su defensa. Declara ante el fiscal y lo dejan en libertad, aunque queda involucrado como sospechoso.

Con el fin de ayudar a su amigo el abogado comienza a investigar el extraño caso al que la Policía y la Justicia no parecen haberle dado la menor importancia.

Van apareciendo sorprendentes datos: por ejemplo, la mujer asesinada tenía un extraño comportamiento, un tiempo era extrovertida y sexualmente ardiente y de repente se mostraba gélida y silenciosa. Se llega a sospechar que se trata de dos mujeres diferentes muy parecidas entre ellas. Los recuerdos del amigo implicado confirman que su ex novia cambiaba su manera de ser de unos encuentros a otros. “¿Me estuve acostando con dos mujeres sin saberlo?”, duda espantado en determinado momento.

El abogado interroga a uno de los conserjes del hotel y logra arrancarle revelaciones increíbles que ni la policía ni el fiscal del caso se preocuparon en averiguar.

La narración se va complicando hasta que finalmente se llega a una serie progresiva de revelaciones, cada una más sorprendente que las anteriores.

Aunque al comienzo todo parece ser lineal, en el final se descubre que coexistían dos historias paralelas que se encuentran fatalmente en el asesinato de la joven mujer.

Arenz ha respetado todas las reglas de la novela policial clásica: no engaña nunca al lector ni le oculta ninguna información que conozca el investigador, pero tampoco le facilita la tarea para resolver el problema.

En el último capítulo se descubre al criminal. Pero esa conclusión resulta engañosa, porque el abogado, por deducciones e indicios que ha obtenido pacientemente (y que el lector conoce, aunque probablemente se le han escapado), sabe que el verdadero asesino es otra persona de la cual no se ha sospechado a lo largo del relato, si bien en el texto están todos los elementos que han ido señalando el final de manera inequívoca.

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