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Policiales 6 de junio de 2019

El prófugo más buscado ya es un hombre libre: prescribió su crimen

En 2003 el asalto a una casa de computación derivó en uno de los hechos criminales más conmocionantes del nuevo siglo en Mar del Plata. Los ladrones, al huir, balearon a un policía y asesinaron a otro, a Cristian Agusti. Tres de los miembros de la banda recibieron perpetua. El cuarto, Alejandro Salaberry, nunca fue detenido. Hace unos días la Justicia debió liberarlo de la acusación por extinguirse el plazo previsto.

Salaberry poco antes del hecho y en una modificación digital para "envejecerlo".

Por Fernando del Rio

Durante casi 16 años Alejandro Salaberry encabezó la lista de los prófugos más peligrosos de Mar del Plata y sin embargo logró ocultarse de todos los que lo perseguían. La Justicia lo buscaba, también algún cazarecompensas y la Policía, en especial la DDI de Mar del Plata, porque uno de sus miembros, el cabo primero Cristian Agusti (27), había sido asesinado a sangre fría por la banda integrada por Salaberry una tarde de 2003.

Fueron 16 años de no cesar en los esfuerzos por verlo esposado y adentro de una prisión, tal como sucedió con sus cómplices. Pero la habilidad de Salaberry para hacerse invisible fue superior a todo y logró su objetivo. El 31 de mayo pasado, la Justicia lo sobreseyó al prescribir la causa penal en su contra. Hoy ya no es un prófugo, sino un hombre libre en el misterioso lugar dónde esté.

Cristian Agusti, el suboficial de la DDI asesinado a mansalva.

Cristian Agusti, el suboficial de la DDI asesinado a mansalva.

Las cuentas decían que debía llegar hasta mayo de 2019 sin aparecer. Tenían que pasar 5.695 días, conversión aritmética de los 15 años 7 meses y 4 días que propone el Código Procesal. Tal vez día a día a raya tachada, como en una celda pero decididamente ni cerca de una de ellas, Salaberry pudo haber vivido todo este tiempo. Lo más probable es que ni siquiera lo haya contemplado. Y el momento que nadie quería que llegara, llegó, con la lentitud fatal de lo inevitable.

La jueza Rosa Frende tuvo que firmar la resolución tras el pedido interpuesto por el abogado Eduardo Carbonetti y se declaró extinguida la acción penal por el delito de robo doblemente agravado por el uso de arma y por su comisión en poblado y anda, y homicidio doblemente agravado, criminis causa y por ser cometido en perjuicio de un miembro de la fuerza de seguridad pública y homicidio doblemente agravado, criminis causa y por ser cometido en perjuicio de un miembro de la fuerza de seguridad pública en grado de tentativa.

Lo irónico de este triste final de la causa 08-00-175940-04 es que Salaberry, si lo desea, podrá llegar caminando hasta el edificio de Tribunales, subir sus escaleras y firmar el escrito en el que se especifica que ya no tiene que pagar por el asesinato de Agusti.

El hecho

Edición del diario LA CAPITAL del día del sangriento asalto.

Edición del diario LA CAPITAL del día del sangriento asalto.

El día 27 de octubre de 2003 poco antes de las 17 una banda de peligrosos delincuentes cometió un robo contra la firma “Unicomp Computación”, de 20 de septiembre al 2900. Los asaltantes eran Claudio López, Fernando Palomino (que estaba con libertad asistida por su procesamiento en el crimen de la profesora Marcela Campana), Carlos Marcelo de los Santos y Alejandro Javier Salaberry.

Los dos primeros portaban armas de fuego de gran calibre. López una pistola Bersa modelo Thunder 9 milímetros y Palomino una pistola calibre 11.25 ó 45. Al cabo de algunos minutos, despojaron a los empleados de dinero y otros valores pero una de las víctimas logró llamar al 911 y de inmediato la novedad se difundió la frecuencia policial. A pocas cuadras de allí, sin uniforme y en un auto de la DDI no identificable, iban Agusti y su compañero Cristian Fournier (27), que no dudaron en acercarse al lugar.

Cuando ambos llegaron fueron recibidos a los tiros por los dos delincuentes que estaban de “campana”.
Fournier logró identificar a Salaberry, a quien conocía de otras causas e investigaciones. Ambos empezaron a forcejear. Para entonces Agusti ya había recibido los tres tiros que le causarían la muere inmediata. Antes de escapar, los delincuentes balearon a Fournier, quien sufrió dos heridas de arma de fuego.

López y Palomino fueron detenidos en los minutos siguientes, cuando una verdadera cacería se desplegó impulsada por la noticia de la muerte de Agusti.

Salaberry y De los Santos quedaron prófugos en ese mismo momento, ya que lograron escabullirse del macrocentro de la ciudad y seguramente se dirigieron hacia cualquier lado menos la zona suroeste, donde se les conocía su domicilio.

El 14 de noviembre de 2005 López y Palomino fueron condenados a prisión perpetua por el crimen de Agusti. Menos de un mes después Palomino recibió otros 20 años de pena de prisión por el asesinato de Marcela Campana.

La búsqueda

Tanto Salaberry como Dos Santos fueron buscados con profundo esfuerzo pero la historia criminal indica que siempre habrá un caso que reemplace a otro y un prófugo que se agregue a la lista. No cesó jamás la esperanza de ubicarlos y en 2012 se pudo dar con Dos Santos. Había vivido en Mendoza y en La Plata, pero finalmente lo hallaron trabajando de mozo en Capital Federal. Se hacía llamar Roberto Percia.

En cambio de Salaberry Gabarain (ese es su segundo apellido) no se supo jamás otra cosa que rumores. Que vivía en el Conurbano, que había estado preso con otra identidad o que incluso se había mudado a Mendoza junto a De Los Santos. Que allí se había operado de la piel para borrarse los tatuajes, que había cambiado su fisonomía y que tenía otra identidad.

La madre de Agusti, Graciela Panebianco, alguna vez contó que fue a buscar a Salaberry hasta Mendoza. Ahora, desgarrada por el dolor de lo que no quería jamás escuchar, lo vuelve a decir. “Lo busqué. También a De Los Santos, por el que hasta me metí adentro de ‘La 22’, la hinchada de Gimnasia. Pero a Salaberry lo fui a buscar a Entre Ríos y a Mendoza, donde yo sabía que trabajaba en un viñedo. No lo encontré. Después supe que tuvo algunos socios que fueron detenidos y también se dijo que el último año estuvo en Mar del Plata. ¿Cómo puede ser que pueda rodar por las calles de este país libremente, siendo que varias personas lo han visto pese a que se hizo cirugía estética y lo han reconocido? ¿Cómo puede ser que las fuerzas policiales no lo hayan visto?” dice.

Panebianco, que lucha desde hace años para que ni Palomino ni López ni De Los Santos (también recibió perpetua) tengan salidas transitorias, se siente “una nena”. “Han violado todos mis sentimientos. Los hombres. Me siento muy agredida -agrega-. Mientras De Los Santos estuvo 9 años, tuvo mellizos, hizo su vida feliz… mientras Salaberry vivió y vive sin problemas, mi hijo sigue bajo tierra”.

El año pasado el Ministerio de Seguridad hizo un último intento al aumentar la recompensa por información sobre Salaberry a 150.000 pesos y difundir una imagen alterada digitalmente que simulaba la probable fisonomía actual. Nada sirvió. La semana pasada la prescripción llegó.