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Opinión 10 de marzo de 2019

El rol de la Geografía en torno a la igualdad de oportunidades

por Romina Di Meglio

A lo largo de su historia, la Geografía ha experimentado un enriquecimiento de las temáticas y de los problemas abordados y ha establecido ricos intercambios con otras ciencias, tanto es así que ésa ofrece diversidad de modelos explicativos e interpretativos para aproximarse a la realidad. También, el tratamiento de un contenido académico o la formulación de una problemática de investigación y el modo de abordarla dependen de la creatividad de cada docente o de cada investigador, quien cuenta con una amplia gama de posibilidades al respecto. Asimismo, en su labor, la Geografía debe asumir el compromiso social de contribuir con la elaboración de lineamientos de acción en relación con los problemas más urgentes, aquellos relativos a los grupos más vulnerables; ello más aún en América Latina, región caracterizada por el aumento de los conflictos socioespaciales y por el acrecentamiento de la brecha entre los sectores de mayores ingresos y los de menores ingresos -todo esto derivado de políticas de ajuste-.

Igualdad de oportunidades

Relacionado con la ampliación de derechos, en diversos ámbitos sociales (incluyendo algunos autores del ámbito académico de la Geografía), una noción recurrente es la de igualdad de oportunidades. Desde perspectivas críticas de la Geografía (como desde la “Teoría de la justicia espacial” -Soja, 2014-), una de las aristas que podría plantearse en torno a esa idea es la relativa a las problemáticas en el uso de los espacios -como en el caso de los espacios públicos recreativos, que es mi área de estudio-. En este sentido, no todos los ciudadanos pueden disfrutar de los espacios en igualdad de condiciones. Así, podría afirmarse que esas desigualdades socioespaciales se originan en una desigualdad de oportunidades en el uso, el acceso, la apropiación y la funcionalización del espacio. Eso genera que su utilización, muchas veces, esté restringida por la capacidad económica de cada ciudadano, ante políticas públicas relativas a incesantes procesos de mercantilización y privatización de los espacios, lo que deriva en prácticas espaciales excluyentes (en América Latina, existe una creciente separación de clases sociales y espacios).

En cuanto al mencionado acceso desigual al espacio, para su análisis podría plantearse que un punto de vista relevante es la consideración del aspecto jurídico-administrativo (Barragán Muñoz, 2003), el estilo de regulación administrativo y legal (Cicalese, 1998) y las características relativas a la planificación urbana en el contexto neoliberal latinoamericano (Betancur, 2009). Aquí podría mencionarse el rol que desempeña el Estado capitalista en la urbanización de América Latina (Santos, 1986); se hablaría de un Estado que perpetúa las desigualdades sociales en el espacio a través de la planificación y la gestión, a partir de decisiones gubernamentales y de la elaboración de normativas que determinan un uso específico de los espacios que privilegia a unos grupos sociales por sobre otros. Por ello aquí se señala que, desde la Geografía (desde una perspectiva espacial) resulta pertinente poner el énfasis en el análisis de lo jurídico-administrativo, porque allí pueden encontrarse algunas de las causas de las problemáticas socioespaciales (relacionadas con el diseño de una planificación que obstaculiza mecanismos de desarrollo urbano tendientes a la generación de mayores condiciones equitativas en el usufructo de la ciudad, es decir, una planificación que, en el uso del espacio, prioriza a unos actores sociales por sobre otros en lugar de considerar a la totalidad de los habitantes).

Generar propuestas

Como cierre, puede afirmarse entonces que, a raíz de las desigualdades socioespaciales mencionadas, surge la necesidad de que la Geografía continúe generando propuestas para contribuir a una “distribución equitativa del espacio, sus recursos y las oportunidades para acceder a éstos” (Toscana Aparicio, 2017). De esta manera, la Geografía puede ayudar a la visualización de las causas de los problemas con una perspectiva espacial, y a partir de allí elaborar propuestas para tener un impacto concreto en la realidad, desde el análisis de las condiciones políticas, sociales y económicas que contribuyen a la generación de situaciones de desigualdad. Se trata de un rol que debe estar sumamente atento a la realidad social actual, para avanzar en el desarrollo del espacio y en su planificación en términos de equidad socioespacial y de igualdad de oportunidades.

(*): Profesora y Licenciada en Geografía-Doctoranda en Geografía | [email protected]