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Tecnología 25 de julio de 2016

En las aulas, los celulares ya reemplazaron a las netbooks

Las nuevas tecnologías mejoraron los vínculos entre alumnos y sus profesores. Impactaron en los vínculos pedagógicos y en la forma de enseñar y aprender.

El ingreso de los celulares a las aulas reemplazó de alguna forma a las netbooks distribuidas en el programa Conectar Igualdad y ya constituyen un símbolo de “identidad juvenil”, mediante el cual “se quiebra la lógica escolar” y se establecen “nuevos contratos pedagógicos entre alumnos y docentes”, de acuerdo a un estudio en todo el país realizado por Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

La investigación, efectuada por el Proyecto Educación Nuevas Tecnologías de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, aseguró, además, que contrariamente a lo que se preveía pensando en la brecha tecnológica entre docentes y alumnos “las nuevas tecnologías en las aulas mejoraron los vínculos entre alumnos y sus profesores”.

Una de las investigadoras que participó del estudio, Graciela Caldeiro, dijo que “cuando ingresaron las computadoras parecía que iban a cambiar muchas lógicas pero, en este momento, no son algo muy novedoso y aparecen en competencia con los celulares”.

“El celular en algún punto -añadió- parecería que desplaza a la netbook por diferentes razones como el tamaño y la conectividad permanente. Constituye una identidad no por el objeto en sí mismo sino porque al chico le permite estar conectado siempre e, incorporado a la lógica escolar, adquiere una relevancia importante”.

Extensión

Asimismo, la investigadora destacó que el uso extendido de los celulares “acabó con los horarios fijos y los espacios cerrados ya que a veces, con estos instrumentos, es difícil discernir dónde empieza el entretenimiento y dónde está lo escolar ya que esta todo cruzado y superpuesto”.

“Para los jóvenes -agregó- los celulares adquieren una relevancia significativa, hay una dependencia hacia ellos y frente a esto encontramos en el estudio que la relación entre docentes y alumnos se flexibilizó, se rompieron esos contratos pedagógicos rígidos y los docentes incorporaron en general esta herramienta, de a poco, a la cotidianeidad del aula”.

Para Caldeiro “en el aula el profesor negocia con los alumnos qué se puede hacer con el celular y qué no, o hay circunstancias en las que los propios alumnos se autorregulan. No hay normas fijas ya que el entorno tecnológico es muy cambiante y los acuerdos cambian de acuerdo a lo que discute el grupo y la manera en la que deciden llevarlo adelante”.

El estudio de PENT-Flacso también reveló que la tecnología “cambió la forma en que se relacionan los alumnos entre ellos en la escuela, con los docentes y con la institución en sí, lo que impactó en los vínculos pedagógicos y en la forma de enseñar y aprender”.

En ese sentido, detalló que “ahora los alumnos utilizan la tecnología para acompañarse en el proceso de aprendizaje o para resolver la propuesta del docente que quizás no estaba del todo explícita. Es un proceso más colaborativo, los alumnos se comunican más y de alguna manera se rompe el espacio y el tiempo tradicional de la institución escolar”.

Igualdad

Contrariamente a lo que se preveía, el concepto de alumnos nativos digitales frente a sus profesores a quienes les iba a costar incorporar esa tecnología “es una metáfora que no advertimos en la investigación”.

“La idea de la brecha generacional y tecnológica -explicó- es algo que se instaló en los institutos de formación pero los chicos no adhieren tanto. No es una situación de conflicto entre docentes y alumnos que el profesor no sepa usar la tecnología, inclusive sirve para construir mejores vínculos entre ellos”.