“Lucía mató a tres de mis hermanas y quiero que esté presa o en un psiquiátrico”
Lucas Ruiz (17) es el segundo hijo biológico de Lucía Sosa, la mujer que esta semana en Villa Gesell llevó por tercera vez una hija muerta a un hospital. Él fue judicializado y amparado por otra familia tras sufrir un sospechoso episodio respiratorio a los 21 días de haber nacido. Hoy cuenta su verdad.
Por Fernando del Rio
Lucas tiene 17 años y lleva con orgullo el apellido Ruiz. Es quien luego de una larga batalla legal logró inscribirlo a continuación de su nombre y en reemplazo de Picard. “Ni siquiera creo que fuera hijo de Picard. En cambio, sí soy hijo biológico de Lucía Sosa, a la que quiero presa o internada en un psiquiátrico, porque yo sé que ella mató a mis tres hermanas”, dice con la voz de un adolescente pero la convicción de un adulto.
Lucas Ruiz quiere hablar y por eso pide una entrevista. “¿Por qué voy a esperar a cumplir 18 años dentro de dos meses? Quiero hablar ahora, contar toda la verdad y que las cosas se sepan de una vez, para que esto que pasó con mis tres hermanas no pase nunca más”, adelanta y encuentra aprobación en las dos mujeres que lo acompañan. Se trata de su madre adoptiva Elizabeth y la abogada Erika Hooft, para él, “las mujeres más importantes en todo esto junto a mi madrina”.
A principios de esta semana, una noticia alertó a Villa Gesell y un artículo publicado por LA CAPITAL impulsó la repercusión a nivel nacional. Una niña de 2 años, de nombre Isabella, ingresó casi sin signos vitales al hospital gesellino llevada por su madre. La mujer aseguró que la pequeña se había desvanecido mientras tomaba la mamadera. A pesar de los esfuerzos de los médicos, Isabella murió y desde el nosocomio se activó el protocolo para que la Justicia investigue. La madre era nada menos que Lucía Sosa, la misma mujer a la que en 2013 se le había muerto Candela Milagros y tres años después otra bebé, Yazmín Milagros. La muerte de Yazmín derivó en una causa penal que mantuvo presos hasta 2018 a Sosa y al padre de la niña, Héctor Picard, aunque luego ambos fueron absueltos.
“Esto volvió a pasar porque la Justicia actúa mal. Yo puedo contarles a todos lo que es la Justicia de Familia, cómo actuó en mi caso. ¿Por qué tenemos que llegar a un extremo y recién hablar cuando hay una muerte de una bebé que hoy cumpliría 3 años para poder darnos cuenta del nivel de violencia que se maneja en una familia y que el poder judicial no haga nada?”, se pregunta Lucas.
En 2008, Lucas fue ingresado con 21 días al Materno Infantil por una crisis respiratoria y cianótico. Era el segundo hijo de Lucía Sosa y debido al marco de violencia que se advirtió, el entonces pequeño Lucas quedó a la guarda de Elizabeth, entonces integrante de Hogares de Belén. “Éramos hogares de tránsito y con el compromiso de no adoptar a ninguno de los niños que recibíamos”, cuenta Elizabeth, pero recuerda que por Lucas insistieron para que, con el correr de los meses, su situación se resolviera. “El intento de revinculación al que la Justicia nos obligaba duró hasta 2013, cuando se produjo la muerte de Candela y a pesar de que cada vez que volvía Lucas lo hacía llorando, con hambre. El último tiempo, los encuentros con Sosa y con Picard se hacían en sede judicial, y los mismos funcionarios veían a Lucas llorar, demostrando que no quería estar con ellos. A mí me cuestionaban que Lucas me dijera ‘mamá'”, dice Elizabeth.

Lucas y la abogada Erika Hooft.
Lucas tiene recuerdos y todos son oscuros. Literalmente oscuros. “De ese tiempo, aunque yo era muy chiquito, me quedó instalada una imagen de una casa oscura, de todo oscuro, y de cómo Picard me tironeaba las orejas. Yo siempre lo recordé a él como una figura de miedo, nunca me generó querer verlos. Es más, hoy en día si me dicen, “¿che, querés ver a Lucía y a Picard?”, te digo claramente que no. Es más, pediría inclusive poder tener una restricción para que no se me acerquen. Durante ocho años, la Justicia me hacía las mismas preguntas y yo les respondía que no quería más ir a la revinculación, que la pasaba mal, que me hacían pasar hambre, que me maltrataban”, asegura Lucas. Entonces, reclama, porque entiende que ahora es el tiempo del reclamo: “Que se den cuenta que tienen que cambiar porque esto va a seguir. Si no paran ahora, esto sigue. Si no cambian eso de la revinculación, si no escuchan a los chicos cuando regresan de los hogares violentos, si no mueven a la gente que tienen ahí adentro y la arrogancia con que se mueven, esto va a seguir”.
La historia
Lucía Sosa tuvo nueve hijos. Lucas fue el segundo. La primera fue R., quien se fue a vivir con su padre biológico y no padeció el maltrato. Luego, llegaron una niña y un niño que sufrieron violencia doméstica y hoy tienen una familia adoptiva en Villa Gesell.
La siguiente hija de la pareja Sosa-Picard fue Candela Milagros, quien murió en el Materno Infantil en 2013 y a pesar de que se inició una investigación, no hubo ninguna consecuencia para el matrimonio.
Posteriormente, llegaría un varón que recibió una familia adoptiva en Balcarce y entonces sí nació Yazmín Milagros.
Cuando en 2018 Sosa salió absuelta, volvió a quedar embarazada y tendría un varón antes de irse a Gesell, conocer a Héctor Aguirre y tener dos hijos más, un niño de 4 años que en las últimas horas fue apartado y puesto a resguardo, y la pequeña Isabella, fallecida el lunes último.
“Si vos tenés un caso en el 2013, que es Candela, ahí tenés la primera alerta de que una persona no está bien para tener hijos. Si vos tenés una persona que maltrata, que golpea a sus hijos, que diariamente tiene que entrar a un hospital, porque otro de mis hermanos sufrió una fractura, y después siempre sus hijos están con falta respiratoria, algo esta mal, ¿no? Si en 2016 aparece el caso de Yazmín con 11 meses, otra bebé que muere. Ya tenés dos signos de alerta de que una persona no está bien, entonces no podés seguir permitiéndole tener a cargo un bebé. Y digo más: según mi historia clínica, yo también entré con una crisis respiratoria, pero después de que me sacaron de esa familia, jamás tuve nunca un problema respiratorio en mis 17 años. ¿No es raro?“, relata Lucas.
“Elegí hacer todo esto y hablar y contarlo porque quiero que esto termine acá, no quiero que haya dentro de 10 años otro caso igual. No me voy a quedar callado. Yo voy a luchar hasta que esto se haga justicia por mis tres hermanas. Y yo quiero ver a Lucía en un internado o en un psiquiátrico o presa porque estoy convencido de que las muertes son culpa de ella“.
La historia de Lucas atravesó muchas instancias judiciales desde que tenía 21 días hasta sus 12 años. Después de una incansable lucha, y de permanecer con Jorge y Elizabeth, esos padres del corazón que se habían comprometido a “no adoptar”, la fuerza del amor pudo más. “Pedimos que se hiciera una excepción con Lucas, porque los años que demoró la Justicia en resolver que no podía volver más con Sosa y Picard consolidó el vínculo con Jorge y Elizabeth. La adopción respecto a Jorge, lamentablemente, llegó ‘post mortem’. Y luego se consiguió el cambio de apellido”, apunta Hooft.
Lucas es Lucas Ruiz y la única duda que tiene en su vida es la de su padre biológico. “Picard nunca se quiso hacer un ADN y está claro que no soy su hijo”, dice con convicción. Desde el lunes, al enterarse del fallecimiento de otra hija de Lucía Sosa, lo atraviesa un sentimiento de tristeza pero también un impulso, un clamor de justicia. Y que no se callará más.
Lo más visto hoy
- 1Recuperaron uno de los autos robados por la banda que cometió tres entraderas en zona norte « Diario La Capital de Mar del Plata
- 2Falleció Marina Magalí, la actriz de “Nazareno Cruz y el lobo” « Diario La Capital de Mar del Plata
- 3La banda que sembró terror en zona norte: tres golpes en menos de tres horas « Diario La Capital de Mar del Plata
- 4Cómo estará el clima este sábado en Mar del Plata « Diario La Capital de Mar del Plata
- 5“Si hablás, voy a ir preso”: prisión preventiva a un hombre acusado de abusar de sus hijas « Diario La Capital de Mar del Plata
