13 de junio de 2018
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“En mi casa escucho vinilos, si no está en vinilo no lo voy a escuchar”

Sebastián Teysera, de La Vela Puerca, habla de la necesidad del vinilo, las preguntas que asaltan y esa vida moderna que "te deja sedentario y apático".

Multitud de músicos, en el medio Sebastián Teysera. Estuvieron un mes en Córdoba para dar vida a este nuevo disco.

“Destilar” es el título del séptimo disco de La Vela Puerca, la banda uruguaya que gestó su nuevo material durante el verano último en Traslasierra, Córdoba, en un estudio de grabación que les permitió vivir concentrados “como los jugadores de fútbol”, definió Sebastián Teysera, El Enano de esta histórica agrupación de rock y ska de Montevideo.

Como si quisieran ensayar el sonido más puro que hayan parido, los músicos eligieron el verbo “destilar” como concepto y paradigma de las trece canciones inéditas que ya se pueden escuchar, porque el material salió a la luz en Argentina a fines del mes pasado.

Y además, como novedad y a la vez viejo anhelo, La Vela Puerca lanzó el disco en vinilo. “Somos melómanos (junto a otros integrantes) desde hace años, debemos tener cientos y cientos de discos en vinilo, en mi casa escucho vinilos, si no está en vinilo no lo voy a escuchar. Spotify es para el auto, para cuando viajo, pero si pudiera ponerle una bandeja de vinilo al auto, se la pondría”, contó a LA CAPITAL.

Por eso la necesidad de que las canciones también estuvieran en ese viejo formato, además del digital y del cd. “Era un sueño tener el vinilo de mi banda y nunca era posible, porque no había fábricas o era caro y ahora como está más de moda y acaba de abrir una fábrica en Buenos Aires se hizo más fácil”, relató el cantante.

Teysera contó que la estrategia para instalarse como una banda potente en Argentina fue ir paso a paso. “Hicimos las cosas como si fuéramos una banda de Rosario, de Salta o de Córdoba, fuimos de a poquito, con el circuito que había en ese momento, y la gente nos empujó a ir otros lados, siempre hubo empatía”, recuerda sobre los primeros shows en Buenos Aires, hace veintidós años.

Ahora, con siete discos hechos y cientos de shows, La Vela Puerca se siente fuerte para proponerse el enorme desafío de encontrar un sonido más puro. “Estamos depurando canciones, La Vela Puerca es una banda que destila canciones a través de su propio alambique”, siguió.

Y aseguró que tras cuatro años de silencio en materia de música nueva, decidieron afrontar la incertidumbre y volver a probarse. “Es una etapa donde, después de cuatro años entre un disco y el otro, han pasado muchas cosas. Un montón de libros leídos, un montón de giras, un montón de música escuchada y entonces el proceso comienza por juntarnos en nuestra sala y empezar a jugar a la música y ver en qué momento y en qué etapa creativa está casa uno y ahí logramos un punto intermedio como para empezar a hacer una canción, es una etapa muy linda, creativa y de incertidumbre”.

-¿Por qué incertidumbre?

-Es una etapa para ver dónde está cada uno, de ir conociendo si podés llegar a congeniar, incertidumbre a ver si logramos llegar a un punto intermedio para hacer un buen disco. Después de veintidós años sabemos cuál es nuestra idiosincracia musical, sabemos por dónde va, por dónde nos sentimos cómodos y lo que la gente quiere escuchar, si bien no somos egoístas de hacer lo que tenemos ganas, tampoco somos condescendientes con la gente. Es un equilibrio entre las dos cosas.

-¿Hablar de la acción es destilar es una manera de plantear una crítica?

-Es esta vida moderna que tenemos ahora todo lo queremos ya, todo inmediatamente, no disfrutamos el camino, esa cosa de la aprobación constante, esa cosa banal de ahora, de la vida moderna, occidental. Yo me lo cuestiono porque me preocupa, tantas vidas que tenés que tener, la vida real, la vida de Instagram, la vida de Facebook… y me preocupa por la juventud, no digo que esté mal tener redes sociales, me parece que hay que matizar esas dos cosas, destilarlas. La vida moderna te deja sedentario y apático. Y otra cosa que me preocupa es esto de vivir el momento, el ahora, el presente, por ahí mañana la vida se te va y te perdiste un montón de cosas porque no viviste el momento. Son las preguntas que me hago.

-¿Por qué eligieron Córdoba?

-No nos gusta grabar en Montevideo porque grabamos un disco cada tres o cuatro años y en Montevideo no podemos escapar de la rutina y si no estás totalmente enfocado… Siempre nos gustó irnos a otros lados y en eso estábamos, tampoco queríamos estar en enero en Buenos Aires con cuarenta y cinco grados… Y apareció Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu y nos recomendó que vayamos a Córdoba, a un estudio que estaba en Traslasierra y fue una pegada. Fue un mes en un estudio, once horas por días, totalmente monotemáticos, solos, sin la familia porque desconcentran, estuvimos concentradísimos, como los jugadores de fútbol. Y estamos muy contentos con este nuevo disco.

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