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La Ciudad 12 de febrero de 2023

En verano se duplican los residuos y destacan la tarea de los recuperadores

El sociólogo y becario del Conicet Juan José Pintos Radice busca herramientas, a través de una investigación, para mejorar la situación de las personas que trabajan allí.

Asentamiento en el predio de disposición final de residuos.

A raíz del movimiento turístico, en Mar del Plata el volumen de residuos aumenta considerablemente durante el verano, lo que provoca que se llegue a casi el doble de los valores producidos fuera de la temporada. El sociólogo Juan José Pintos Radice analiza las representaciones sociales del ambiente de los recuperadores que trabajan en el predio de disposición final.

En general, el discurso del reciclado está asociado al beneficio que significa para el ambiente. Pintos Radice se pregunta: ¿para qué tipo de ambiente es importante? ¿Y las personas que son el primer eslabón de la cadena de reciclado? ¿En qué tipo de ambiente viven ellos?

El trabajo de investigación desarrollado por Pintos Radice en el marco de su tesis para obtener el título de sociólogo en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata mediante entrevistas en el basural señala que la relación de cada persona con el espacio es muy diferente. La razón podría ser la historia particular de cada una.

Para algunos recuperadores, el basural es un lugar “muy importante” en sus biografías. Muchos son tercera generación de recuperadores. Para otros, es una alternativa, una salida económica pero no de manera constante.

Los aspectos sociales de los recuperadores ponen en tensión esa dualidad, porque “si bien no se ven a simple vista, tienen consecuencias ambientales”. Si ellos no estuvieran allí, “posiblemente el basural ya hubiera colapsado” y eso generaría una sucesión de impactos ambientales que afectaría de manera directa la calidad de vida de muchas más personas, señaló el becario.

Valorización de la basura

En su investigación incluyó también el proceso de valorización de los residuos. Algunos tienen un valor de uso. Por ejemplo, muchos de los alimentos que consumen vienen del basural, más allá de la cuestión bromatológica, indica el especialista.

También tienen valor de uso los materiales que se utilizan para construir sus casas, amoblarlas o para vestirse. Según el sociólogo, el basural funciona como fuente de recursos económicos, pero además provee de herramientas complementarias del circuito económico.

Por ejemplo, hay personas que colectan botellas PET para su venta y posterior reciclado, pero también llevan a cabo la cría de cerdos. Entonces, cuando llegan al predio camiones provenientes del mercado central, se acercan a recuperar alimentos para la cría de animales, sostiene Pintos Radice.

El beneficio primario de la reutilización de materiales es aprovechado por las personas que llevan a cabo el trabajo de recuperación, pero el beneficio no termina ahí. La recuperación de materiales como el PET, el poliuretano de baja y alta densidad y el cartón hace que se valoricen más, ya que cuando hay mucho recupero de estos materiales las empresas que deberían importarlo pueden bajar el precio, por ley de oferta y demanda.

En términos de sustentabilidad, al recuperar materiales, se logra incorporarlos a un circuito económico que está planteado en términos lineales: se explota un recurso, se extrae la materia prima, se manufactura, se vende, se consume y se descarta. Esta lógica hace que cuando termina la vida útil del objeto se lo arroje a la basura, que luego se acumula en rellenos sanitarios. Las personas que trabajan en la recuperación rompen esa linealidad cuando vuelven a ingresar ese material al circuito: le dan otra oportunidad, lo que se conoce como “Economía circular”.

Además de su investigación, Pintos Radice participa en otros proyectos de extensión e investigación, como el proyecto “Acompañando la visibilización y organización de los recuperadores urbanos de vía pública en Mar del Plata”, desde el que generó un registro y mapeo de los recorridos y la traza urbana que utilizan los recuperadores.

Por otra parte, el proyecto titulado “Nuevas tecnologías para la revalorización de los residuos plásticos: articulación público-privada e innovación para el desarrollo sustentable y el fortalecimiento de la producción y el empleo del sector del plástico” busca comprender cómo se mueven los flujos de material plástico para mejorar el circuito de recuperabilidad.

“Los recuperadores venden el material a un galponero, que lo lleva a un mayorista que luego lo lleva a Buenos Aires y muchas veces ese material vuelve con valor agregado a la ciudad. El objetivo es tratar de disminuir esa dependencia y para eso hay que entender bien cómo funciona la cadena de flujo de material para ver luego qué hacer para mejorarlo”, relata el investigador.

Impacto

La recuperación disminuye la producción de estos materiales, lo que genera un menor impacto ambiental, menor explotación, menor acumulación de desechos y una baja en los precios. Pero, además, alarga la vida del predio y evita tener que impactar otros espacios que tienen un costo ambiental, económico y político.

Para el especialista, el mayor inconveniente se genera porque en la gestión de residuos siempre se empieza por el final de la cadena.

Pintos Radice indica que “iniciar el proceso por el principio implica involucrar a todos los actores del circuito a nivel estatal y es lo que se plantea en la Ley de envases actual: no cualquiera puede hacer cualquier tipo de envase para contener cualquier producto. Porque eso necesariamente va a tener un destino y hay que tener en cuenta varias situaciones: qué sucede con el envase, qué destino va a tener, cuánto va a durar y cómo se puede reciclar. Para evitar lo que sucede ahora: hay productos que tienen alta reciclabilidad, pero no tienen mercado, como el telgopor, que se le puede dar un montón de usos y no se está haciendo”.

Motivación

La motivación de Juan José tiene relación con su propia historia de vida. En el 2000 dejó la escuela secundaria debido a que la situación económica familiar era cada vez más compleja. Trabajó en diferentes oficios, pero la herrería fue a la que más tiempo le dedicó, durante 18 años fue su mayor fuente de ingreso. Ya en 2009, y alentado por su compañera de vida, concluyó el secundario.

Preocupado siempre por la cuestión ambiental, decidió que quería seguir estudiando para entender mejor la conservación y tratar de aportar su granito de arena. Entonces, surgió en él un debate: ¿biología o sociología? Su afición a la lectura y las cursadas casi imposibles de la primera inclinaron la balanza hacia la sociología.

“Para mí la universidad era algo imposible, era la morada de los sabios. Y los residuos siempre fueron un tema importante para mí, no podía entender cómo hay gente que vive de ellos y al resto de la sociedad parece no importarle”, recuerda Pintos Radice, que concretó su acercamiento al tema en su trabajo de tesis que le permitió alcanzar el título de sociólogo.

El especialista espera que sus investigaciones contribuyan a tomar decisiones relevantes y así evitar la aplicación de “políticas enlatadas” que funcionaron en otros lados pero que no contemplan las particularidades de este espacio.

A su entender, es necesario comprender la dinámica de quienes allí trabajan: “Quieren que se les permita hacer su trabajo, ser socialmente valorados, más allá del estigma que cargan por ser personas que trabajan en el basural”.
“Espero con mi trabajo ayudar a desmontar eso y que se generen políticas públicas que permitan hacer un cambio efectivo, ese es mi motor”, concluyó.



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