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Opinión 13 de septiembre de 2026

Entre el silencio y la palabra: comprender para prevenir el suicidio

La mirada de un especialista.

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Por Dr. Gabriel Vargas Martínez (*)

Cada septiembre nos convoca una de las tareas más urgentes de la medicina actual: la prevención del suicidio. Como médico psiquiatra (M.P 96.425) y docente universitario, puedo constatar cómo el padecimiento psíquico no tratado puede devastar trayectorias de vida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa hoy al suicidio como la principal causa de muerte en Argentina entre los jóvenes de 15 a 24 años. Los datos impactan: 5.209 personas se quitaron la vida en 2025, lo que representó un incremento del 22 por ciento respecto al año anterior y un preocupante aumento del 57,6 por ciento en los últimos ocho años.

Detrás de estas cifras hay familias rotas y una sociedad que necesita revisar sus herramientas de escucha. Desde la Psiquiatría debemos desmitificar esta problemática: el suicidio no es un acto impulsivo per se ni un evento aislado.

Se trata de un proceso dinámico y continuo que se despliega en el tiempo. Comienza con la ideación pasiva (la sensación de desear no despertar), progresa hacia la planificación y culmina en el intento propiamente dicho.

Comprenderlo como una crisis procesal nos otorga la oportunidad invaluable de intervenir a tiempo antes de que la vivencia de desesperanza se vuelva insostenible.
Por su complejidad, el abordaje nunca puede ser exclusivamente individual o farmacológico: exige una perspectiva interdisciplinaria. La salud mental se conjuga con dimensiones
psicológicas, sociales, biológicas y espirituales. Los psiquiatras debemos articular fuerzas junto con las familias y las instituciones comunitarias.

Prevención y riesgo

La prevención eficaz requiere identificar señales de alerta y mitigar los factores que incrementan la vulnerabilidad.
Los factores de riesgo incluyen aislamiento social severo, antecedentes de intentos previos, trastornos del estado de ánimo no tratados, presencia de dolor físico crónico o el consumo problemático de sustancias.

Por otra parte, las señales de alerta en la conducta engloban cambios drásticos en el comportamiento, desinterés por actividades significativas, despedidas implícitas o explícitas y expresiones de inutilidad o de “ser una carga para los
demás”.

Finalmente, entre las actividades de prevención se destacan: fomentar espacios educativos sobre gestión emocional en instituciones educativas, capacitar a líderes comunitarios y erradicar el estigma sobre la salud mental.
¿Cuándo consultar a un profesional de la psiquiatría?

Es fundamental derribar el prejuicio respecto a la consulta psiquiátrica. Se debe buscar evaluación profesional cuando el sufrimiento psíquico interfiera con la vida cotidiana, cuando aparezcan pensamientos persistentes de muerte, insomnio resistente, crisis de angustia severas o un retraimiento que impida conectar con la red de apoyo personal. La intervención psiquiátrica busca estabilizar el malestar, ofrecer soporte médico adecuado y
restaurar el equilibrio para que la persona pueda reelaborar su proyecto vital.

Prevenir es hablar, validar el dolor ajeno y tender puentes de contención. La puerta de entrada a la recuperación empieza siempre con una conversación.
(*) Médico especialista en Psiquiatría (M.P. 96.425)
Profesor universitario en Medicina (J.T.P en cátedras de Antropología Filosófica y Medicina, Persona y Comunidad I – Universidad Fasta.