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La Ciudad 13 de septiembre de 2021

Entre protocolos estrictos y autoridades de mesas ausentes

La aplicación de medidas preventivas excepcionales por la pandemia fue uno de los aspectos salientes de las PASO. Otro: el ausentismo de autoridades de mesa que provocó no pocos inconvenientes.

Tapaboca, barbijo, alcohol en gel, lapicera y distanciamiento social, las recomendaciones parecen obvias, pero fueron necesarias para votar en estas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) signadas por la pandemia del coronavirus.

La jornada, que debía ser una “fiesta de la democracia” (tal vez una de las frases más repetidas en cada jornada electoral por candidatos y candidatas) empezó tarde en muchas mesas del Partido de General Pueyrredon por la falta de autoridades, presidentes y vocales se ausentaron en casi todos los colegios.

“Yo no voy a ser presidente de mesa, vos tampoco. Nadie. Que llamen a un oficial de policía y que sea presidente de mesa así votamos”, dijo Marta, de 57 años “indignada” porque a las 9 de la mañana todavía no habían abierto su mesa en el Instituto Argentino de la Empresa.

En ese mismo lugar se vivió una situación absurda: un hombre que se presentó a votar se negó a ser presidente de mesa y salió corriendo al grito de “A mí no me agarran para eso“. La gente se quejó, pidió a la policía que lo detuviera, que lo obligara a ser autoridad de mesa, así cada quien podía votar e irse a su casa. Que se cumpla el deber cívico, pero del otro.

Caos y faltante de autoridades de mesa en el Argentino de la Empresa.

Caos y faltante de autoridades de mesa en el Argentino de la Empresa.

Todo, menos los documentos…

Repasamos de nuevo: tapaboca, barbijo, alcohol en gel, lapicera y distanciamiento social. Todo chequeado por Marcela, que cuando llegó a su mesa se dio cuenta que no había llevado el documento. Tanto protocolo y se olvidó de lo fundamental: el documento nacional de identidad para poder votar.

Durante la mañana se vivió una jornada de caos, quejas y demoras. Las filas en el exterior no estuvieron organizadas en muchos colegios y la gente se impacientó.

En otros establecimientos se cortó el tránsito vehicular -como en caso del Mariano Moreno- y se hicieron las filas en la calle, que si bien se estaban demoradas al menos se encontraban bien señaladas.

En el Mariano Moreno le tomaron la temperatura a los votantes.

En el Mariano Moreno le tomaron la temperatura a los votantes.

“Más gente de la esperada”

“Yo ya tuve Covid y hace poco me dieron la segunda dosis, por eso no me anoté para ser fiscal, por el miedo a compartir tanto tiempo con tanta gente en espacios cerrados”, contó a LA CAPITAL la exconcejal de Acción Marplatense Marcela Amenábar mientras hacía la fila para votar en el colegio Mariano Moreno y agregó: ” Pensé que iba a haber menos gente, vi muchas personas en las puertas de los establecimientos, por eso imagino más participación de la esperada”.

En cada establecimiento los roles estaban bien marcados: la policía organizaba las filas en la calle, personal de las Fuerzas Armadas fuertemente armado ordenaba dentro de los colegios, los facilitadores sanitarios aplicaban alcohol en gel a los votantes y la gente, por el motivo que sea, se quejaba de todo.

Tránsito cortado y filas ordenadas.

Tránsito cortado y filas ordenadas.

De Caisamar al centro

“Me cambiaron de colegio, yo soy de Caisamar y me hacen venir al centro, tengo que esperar y soy persona de riesgo. Quiero votar”, expresó Gabriela sentada en un pupitre que le sacaron de la escuela.

Pero no todo son pálidas, Jorge (60) y su familia lo viven realmente como una fiesta, como una fecha para encontrarse, ir en “patota” a votar y después almorzar. De hecho, el hombre podría haber pasado a votar por ser persona de riesgo, pero prefiero hacer la fila de más de una hora con su sobrina y sobrinos y “bancar”.

“Es una situación linda volverse a encontrar con la familia, ir a votar y después almorzar. Con el voto intentamos mejorar el país. Hay desorganización, pero todos intentamos aportar nuestro granito de arena para salir adelante”, dijo Jorge antes de ingresar al colegio.

Si bien no era obligatorio, algunos establecimientos educativos contaban con termómetros digitales para controlar la temperatura de quienes entraban. “Ya estamos chipeados así, acá le tomamos la temperatura a los alumnos cada día, nuestra normalidad es así y con alcohol en gel”, dijo Claudia.

FUERA

Fuera de protocolo

Una situación muy particular se vivió en el colegio Gutenberg, donde un hombre que no podía caminar quería votar, pero como las autoridades aseguraron que tenían prohibido sacar la urna a la calle, entre policías y militares lo alzaron y lo llevaron a “upa” hasta el cuarto oscuro y de vuelta a su vehículo. Parecería que los protocolos no contemplaron estas situaciones.

“Votar en pandemia me agarra en un momento con mucho menos miedo que antes. Nos organizaron bastante bien afuera. Pero esos minutos de fila antes de entrar al cuarto oscuro, en el pasillo me pusieron nerviosa”, dijo Jimena, una trabajadora de la salud de 39 años que le tocó votar en Almafuerte al 1600 y agregó: “Había gente alterada, pero creo que es coherente con los momentos que vivimos”.

Un comentario general fue el acierto de haber retrasado las elecciones, ya que en Agosto, con el frío, hubiese sido imposible hacer las filas en la calle y respetar el distanciamiento social. Sin embargo, si bien celebraron esa decisión, en su mayoría hombres y mujeres se preguntaban: “¿Para qué votar en las PASO en pandemia? ¿No podíamos venir directamente en noviembre?”.

Jorge y su familia votaron juntos luego del almuerzo.

Jorge y su familia votaron juntos luego del almuerzo.

Votar en familia

“Como en cada elección vinimos votar en familia, para después almorzar todos juntos unos fideos con estofado. En días así reforzamos deber cívico de ejercer nuestra voluntad como ciudadanos de una república. Aunque no encontré mucho sentido en estas PASO, en las que lo más coherente que se vio fueron los memes de Guillermo Moreno”, dijo Julián, de 34 años, quien, al límite de violar la veda, se despidió haciendo la “V” con sus dedos.

Fueron las primeras elecciones realizadas en plena pandemia, entre protocolo, caos, quejas y desbordes, la gran esperanza de los presidentes de cada mesa fue que atrás de cada barbijo estuviera la cara de la persona que aparece en el documento nacional de identidad.

En noviembre serán las elecciones definitivas, si algo podemos aprender de esta jornada es que, sin importar la boleta que pongamos en una urna, si nos organizarnos, votamos todos.