La poeta, dramaturga y cantante comparte algunos de sus textos que invitan a dejarse llevar por la memoria, los recuerdos y las sensaciones más sutiles, ofreciendo un viaje poético que mezcla fuerza y delicadeza, musicalidad y reflexión.
Tus ojos chinos,
–queriéndome–
más que la risa,
más que las manos
que curan heridas,
más que el amor,
más que la luna creciente
de un miércoles
a nuestra
espalda,
y un gelato all’arancia
cerca de plaza Armenia.
Tus ojos chinos,
el sitio
que amé
en donde todo dolía
menos.
Tus ojos chinos:
eran más
que el mismo amor.
Hoy al verte frente a mí observé que el universo había sido
perfecto contigo, puesto que
no te faltaba ni te sobraba nada
Te había regalado un cuerpo armónico y bello que cualquiera desearía recorrer con sus manos
hasta encontrar sitios
donde quedarse.
También te había dado unas manos creadoras con la fuerza necesaria para ser, aquello que desees ser
y eso justamente
eras para mis ojos.
Te había obsequiado la capacidad de decir las palabras justas, con un sonido acariciante y a veces perturbador,
según la ocasión, para la distracción de mi alma dispersa.
Una huella cerca de donde se dan los besos, al costado de la boca, indicaba que quería ser acariciada un poco más y también curada, aunque seguramente la vida ya se había encargado de eso,
creo que las caricias o besos
nunca deberían ser suficientes.
Unos ojos claros tranquilos, que me miraban desconociendo mis pensamientos de poeta, casi siempre torpes, ingenuos, muchas veces, demodé.
Te había guiado los pasos hacia mí.
Habia guiado mis pasos a hacia vos, según la perspectiva.
Teniendo en cuenta todo esto,
sólo existía una cosa que el universo con toda su fuerza no había podido hacer
Estaba puesto sobre tu boca,
podría decir casi
con certeza
que no la han besado nunca
como lo hago cuando
te observo
y no lo notas.
Cuando te pienso,
y ni siquiera lo imaginas.
Hubiese matado a todos los dragones de los cuentos para cuidarte, pero no hizo falta, hasta los monstruos de los sueños de mis noches murieron de tristeza cuando te fuiste.
(*) Patricia Marina Pérez, nacida en Buenos Aires, es dramaturga, cantante y brinda talleres de poesía. Acaba de publicar “Una luna marroquí”, una obra que navega entre el desamor, la entrega y la nostalgia, hilando poemas y relatos con una mirada íntima y profunda sobre la vida y las emociones humanas. Sus textos invitan a dejarse llevar por la memoria, los recuerdos y las sensaciones más sutiles, ofreciendo un viaje poético que mezcla fuerza y delicadeza, musicalidad y reflexión. Reconocida en diversos concursos literarios, su obra refleja su pasión por la palabra y por el arte en todas sus formas, explorando el corazón humano con sensibilidad y claridad.
Redes. Instagram: @pmarina.escritos / Facebook: Marina Pérez Novo.