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La Ciudad 22 de mayo de 2020

“Extrañamos mucho”: la odisea de cuatro marplatenses varados en Perú

Las vacaciones se convirtieron en confinamiento en Perú. La espera ya lleva más de dos meses y aún no hay respuestas oficiales. "No obtuvimos respuesta alguna, sólo nos hacen llenar formularios", cuentan.

Francisco Macedonio, el anfitrión peruano Jhonatan Gálvez Orbegoso, Marcelo Sosa, Alvaro Albornoz y Santiago Sarlo Martínez.

 

Cuatro jóvenes marplatenses permanecen varados en Perú desde el cierre de fronteras y piden desesperados ayuda para volver: aseguran que no reciben respuestas del Consulado ni desde Cancillería.

Las vacaciones soñadas comenzaron en febrero y terminaron en un confinamiento en casa prestada en un país extranjero. El pasaje de regreso tenía fecha para 22 de marzo, pero el vuelo se fue reprogramando hasta que finalmente quedó aplazado.

Con la ilusión de cumplir con un sueño colectivo, y después de intensos preparativos, el marplatense Santiago Sarlo Martínez (22 años) se embarcó el pasado 29 de febrero con destino a Perú. Lo acompañaban sus amigos, también marplatenses, Francisco Macedonio, Marcelo Sosa y Alvaro Albornoz.

La idea del grupo de veinteañeros era conocer las distintas joyas geográficas de ese país y encontrarse con su amigo Jhonatan Gálvez Orbegoso, quien sería su anfitrión por unos días.

Pero el coronavirus irrumpió y cambió los planes de los jóvenes, que se encuentran desde el 16 de marzo en la casa de su amigo, en Trujillo, intentando conseguir un vuelo de regreso a la Argentina. “Queremos volver, porque se extraña, pero no tenemos respuesta ni de la Cancillería ni del Consulado”, detalló ayer Santiago Sarlo Martínez a LA CAPITAL a través del teléfono.

Los marplatenses tenían pasaje de regreso, tanto por Aerolíneas como por Latam, para el pasado 22 de marzo aunque las alarmas se encendieron el 16 de ese mes. “Habíamos estado en Cuzco, para conocer Aguas Calientes y Machu Picchu y de un día para otro nos cambió el plan, cuando el presidente de Perú anuncio el cierre de las fronteras”, detalló Santiago, actual estudiante de Ingeniería Naval en la UTN y ex alumno del Instituto Ortega y Gasset.

“Empezamos la travesía, logramos volver a Lima y de ahí embarcarnos a Trujillo”, contó Sarlo Martínez. Ahí los esperaba su amigo para compartir los últimos días de sus vacaciones.

Intentos varios

Trujillo es una ciudad ubicada al norte de Perú, costera, de una dimensión similar a “la de Mar del Plata”. “Hace calor, y estamos más o menos a 10 horas de Lima en bus. Pero el problema es que, por la cuarentena, no hay transporte público y los vuelos internacionales salen de ciudades grandes, como la capital, Mancora, Cuzco o Arequipa”, describió.

Una vez instalados en la casa de los Gálvez Orbegoso, a quienes les agradecen infinitamente prestarles el lugar y tratarlos como familia, comenzaron a explotar las posibilidades de volver. Primero fueron acatando las órdenes de reprogramación de sus respectivos vuelos hasta que el pasado 15 de abril les comunicaron que se habían cancelado.
Entonces siguieron intentando con la Cancillería y el Consulado, pero hasta no obtuvieron respuesta. “Sólo nos hacen llenar formularios. Sabíamos que Cancillería había puesto vuelos de repatriación, pero no nos informan ni cuántos ni en qué fecha. Es una incertidumbre total”, describió Santiago, que en Mar del Plata vive en la zona de Constitución junto a su madre.

El grupo lleva dos meses varado. “Por suerte a mí me había quedado algo de plata, pero nos tuvieron que mandar desde nuestras casas porque se acaba enseguida”, contó Santiago, que retomó sus estudios por internet mientras que uno de sus amigos hace trabajo remoto mientras navegan en el incertidumbre.

“No nos queda otra que esperar pero se extraña mucho porque ya pasó mucho tiempo”, contó resignado. Con sus familias, afincadas en Mar del Plata, se comunicar a través de Whatsapp.

“Sabemos que hay muchos argentinos en nuestra situación en todas partes del mundo, pero nosotros queremos volver. Es un problema grave y es difícil estar a la distancia”, aseguró.

Sin embargo, a pesar de la ansiedad y las ganas de regresar, Santiago hizo un especial agradecimiento: “A nuestro amigo Jhonatan y a su familia, que nos da un lugar. No sé que habría sido de nosotros sin ellos, porque es todo muy loco lo que está pasando. También sabemos que hay muchos argentinos en nuestra misma situación en distintas partes del mundo”.

Conectados todo el tiempo a las noticias emitidas por Cancillería y el Consulado se entusiasman con la posibilidad de encontrar lugar en un vuelo de repatriados, aunque saben que también tienen que movilizarse hasta Lima. “No hay transporte, Encontramos la posibilidad de un taxi, que nos cobraría 333 dólares, pero solamente lleva a tres y nosotros somos cuatro”, comentó.