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La Ciudad 9 de septiembre de 2026

Fernando Aguerre sobre Olas Chapadmalal: “Más que un barrio, estamos creando una comunidad oceánica”

El padre del surf olímpico une lo mejor de sus pasiones: el respeto por la naturaleza y el mar. Por eso el lugar se llama Olas. La historia de un barrio distinto.

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“Es algo muy fuerte, emocionante, ver cómo se va armando esta comunidad oceánica que al principio ni soñamos”. Fernando todavia recuerda cómo, hace seis años, comenzó su nueva remada para que su tierra evolucionara hacia lo que es hoy. Aquel encierro durante la pandemia le dio la idea de compartir el espacio que había descubierto allá por 1999, cuando junto a su hermano Santiago vieron un cartel de “propiedad en venta” a la vera de la ruta 11y ambos, luego de ir a surfear, fueron directamente a señarlo a la inmobiliaria.

“Nos parecía un sitio hermoso y muy inusual. La primera tierra rural al sur del casco urbano de Mar del Plata, en el extremo norte de Chapadmalal. Eran 100 hectáreas de bosques, de naturaleza… Algo que nos encantaba desde que nuestros padres nos llevaban al campo familiar en Rauch. El amor por la tierra nos llegó de chicos y nunca se nos fue. También nos entusiasmó que aquel “campito” estaba en la zona de las mejores olas de Argentina. Nos dimos cuenta que habíamos encontrado el paraíso que hace décadas buscábamos en nuestros viajes de olas por el mundo. Y era nada menos que en nuestra querida marpla”, cuenta este marplatense que ama emprender, más todavía si es cerca del mar.

Pocos años después, cuando decidió dejar su California adoptiva y radicarse nuevamente en el país, el padre del surf olímpico se hizo la pregunta clave mientras atravesaba la pandemia: “¿Por qué no compartir ese lugar único?” Fernando pensó en algo que uniera sus pasiones: la naturaleza, el mar y la vida cerca de las olas. Un barrio fuera de la ciudad, pero a pocos minutos de lo urbano.

Así arrancó Olas, la comunidad que dio un paso clave este sábado 29 de agosto, cuando se concretó el sueño de la entrega de la posesión de los lotes en el primer barrio con gas natural de la zona. El 50% de los lotes ya fueron vendidos, van de 1400 a 2500 metros cuadrados y comienzan en 1200 dólares el metro cuadrado. Ya hay 25 proyectos presentados y 10 casas en construcción. Un lugar pensado para disfrutar de la naturalezaa pasos del mar, pero con muchas de las comodidades de la vida urbana actual. Un sitio donde el entorno natural, la comunidad y la calidad de vida se encuentran para crear una nueva forma de vivir.

“Pasar de un sueño a una idea, después al plan y ahora haber podido concretar esta apertura, con las primeras viviendas en construcción, es muy emocionante. Un camino que transitamos y llegamos luego de mucho esfuerzo, mucho amor, siempre enfocados en hacer las cosas bien y con extremo respeto a nuestros valores. Esto es mucho más que un barrio, se trata de un cúmulo de aspiraciones y valores de cómo proyectar y construir viviendas, y sobre todo cómo vivir respetando la tierra y la naturaleza. Estoy muy agradecido a las familias que ya confiaron, así como al maravilloso equipo que lo hizo y lo hace posible: Juan Pablo Linares de Coms, a Vicky Salas Arquitecta y Asociados y Cristian Ladanaj de Robles y sus respectivos equipos que son parte clave de este proyecto Sin ellos no habría Olas…”, se sincera Fernando, un “idealista práctico”, como lo definió un amigo, como aquel ideal en el que se enfocó hace 30 años y consolidó en 2016, cuando en Río de Janeiro el COI confirmó al surf como una disciplina olímpica.

Aguerre camina por las calles de nombres hawaianos del barrio y reflexiona sobre el proceso. “Son tantas las áreas y detalles a tener en cuenta que hay momentos en los que uno puede sentirse abrumado… Hace falta involucrarse, aprender sobre muchas disciplinas, pero lo más importante es pasar todo por un simple filtro: si nuestros hijos vieran lo que estamos haciendo, ¿se sentirían orgullosos o no? Si la respuesta es afirmativa, vamos en buena dirección, y si no es así, entonces hay que cambiar de rumbo para que la respuesta sea afirmativa”, cuenta mientras insiste en la importancia del respeto por el otro. Y por la tierra. “También me parece clave que en la vida es necesario ponerse un ritmo razonable para todo. Un ritmo humano. Sin urgencias innecesarias y que muchas veces son malas consejeras. Y como siempre digo, hay que encontrar placer y motivación en el proceso, no solo en el resultado final, que obvio que es importante, pero que siempre llega cuando las cosas se hacen bien y con amor”, completa.

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-¿Sentís que el barrio tiene la impronta que ustedes imaginaron?

-Es una comunidad abierta, donde la suma de 1+1 da más de 2. No es un barrio solamente para surfistas. Ni es un barrio solo para nuestros amigos. Es un barrio para gente que tiene deseo e intención de vivir de otra forma. Obvio que algunos dirán que es una frase marquetinera, pero no lo decimos con esa intención. Hay muchos barrios en Mar del Plata, para todo tipo de públicos. Hay algunos de lotes chicos, grandes, con más o menos árboles, más o menos lejos del mar, donde el foco del desarrollador es exprimirle todo el jugo a la naranja o no. Cuando cada uno se imagina su futuro, pensar y planear cómo y dónde vivir, es una decisión importante. No se puede ser todo para todos. Nosotros somos lo que somos. Y nos gusta. Y también les gusta a las familias que se van sumando… Olas es naturaleza, es tierra sin agroquímicos, y huerta orgánica comunitaria, es cercanía al mar, es ruido de las olas al tocar las costas, es espacios verdes agrestes para caminar y encontrarnos, es poder ver las estrellas de noche, y cuando hace falta ir, es ir y volver a la ciudad por el hermoso camino de la costa.