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Cultura 20 de julio de 2026

Grandes libros, pequeños lectores: “¡Ay, barquito de papel!”, de María Emilia López y Laura Varsky

Un libro para las primeras infancias y un poema sin rimas ni remates que se despliega como un acordeón para viajar juntos en un barquito.

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El texto de ¡Ay, barquito de papel! pertenece a María Emilia López y las ilustraciones son de Laura Varsky.

“¡Ay, barquito de papel!”
María Emilia López
Laura Varsky (ilustraciones)
Buenos Aires
Ojoreja
2026

Por Elena Stapich (*)

Una edición rica en recursos para este poema de María Emilia López, cuyo título es el primer verso del texto, que nos trae reminiscencias de Rafael Alberti y –sobre todo– de Federico García Lorca. La invocación, la interjección “ay”, muestra la voluntad de persuadir al aventurero para que no emprenda un viaje imposible: “Ay, barquito de papel, / ¿por qué lloras otra vez? // No se puede, / te lo dije”.

Sin embargo, pese a que se lo podría inscribir en aquella tradición, hay un gesto innovador en esa forma de escribir sin rimas, eludiendo el recurso al humor y a lo narrativo, y saltearse la “caída” con la que se rematan generalmente los poemas (especialmente los que se destinan a público infantil), como si alguna regla no escrita estableciera que al final tiene que haber alguna sorpresa. En este caso, no la hay. El poema finaliza con la repetición de los dos versos iniciales. Y todo podría volver a empezar…

Sí se recupera, en cambio, el uso del animismo. La voz que le habla al barquito podría estar dirigiéndose a un niño: “Allá lejos no hay un niño / que te traiga de regreso”. Y la palabra “lejos” concentrando un mundo de sentidos: el peligro, la separación, la soledad, la intemperie.

En cuanto al diseño editorial, se pensó un libro que se despliega como un acordeón. En una de las caras del desplegable, hay ilustraciones con seres acuáticos. Los versos se van distribuyendo en forma ondulada. El fondo es celeste y sobre él están los personajes, en tierra, azul, negro y algún toque de naranja flúo. En el reverso, aparece un fondo negro que contrasta con los detalles fluorescentes, sobre el que vuelan pájaros e insectos. Al final, sobre lo que sería la cara interna de la contratapa, se recupera el texto completo, que se había diseminado en las páginas “marinas” del libro.

Atención porque en la contratapa aparece un QR. Si lo abrimos, encontramos instrucciones para hacer un barco de papel, datos sobre las autoras y una preciosa animación que pone en movimiento a las imágenes del libro.
Recomendable para la primera infancia y para los lectores de cualquier edad que disfrutamos de la poesía y de acercársela a las infancias.

Ay, barquito de papel


(*) Socia fundadora de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.