Grandes libros, pequeños lectores: “Bello y Bestia” de Sebastián Vargas con ilustraciones de Gogui Tabárez
Una reversión del clásico “La Bella y la Bestia” para abordar uno de los desafíos más complejos de la adolescencia: construir la propia identidad en un mundo que parece valorar, ante todo, las apariencias.
Bello y Bestia
Sebastián Vargas / Gogui Tabárez
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Editorial Norma
2025
130 páginas
Por María Eugenia Sastre (*)
La novela Bello y Bestia de Sebastián Vargas –escritor que visitó Mar del Plata este año en las Jornadas La literatura y la escuela de Jitanjáfora– recupera el cuento clásico La Bella y la Bestia para abordar uno de los desafíos más complejos de la adolescencia: construir la propia identidad en un mundo que parece valorar, ante todo, las apariencias.
¿Qué significa ser lindo? ¿Quién decide qué es la belleza? ¿Cuánto influye la mirada de los demás en la forma en que nos vemos? Vargas parte de estas preguntas implícitas para construir una novela realista ambientada en la actualidad que, lejos de dar respuestas cerradas, abre la puerta a conversaciones necesarias.
La historia se desarrolla a partir de un episodio conflictivo ocurrido en una escuela. La narración es polifónica y combina distintos formatos textuales como testimonios en primera persona con la versión de los hechos de distintos personajes, diario íntimo, audios y mensajes de WhatsApp que reproducen el lenguaje cotidiano de los adolescentes y otorgan dinamismo, sin perder profundidad ni calidad estética. Esa estructura permite conocer los pensamientos, los miedos y las contradicciones de los personajes que buscan encontrar su lugar mientras atraviesan cambios físicos, emocionales y afectivos.
Las ilustraciones, que simulan fotos de momentos decisivos del relato, no solo acompañan la narración, sino que también subrayan una característica de nuestro tiempo: la necesidad de registrar las experiencias en imágenes. Y, a su vez, la importancia que se le da a la imagen en nuestra cultura.
La novela dialoga con el cuento clásico, pero no para repetirlo, sino para ofrecer una relectura contemporánea. Afirma el propio Vargas que “aunque aquí hay claramente un Bello, hay muchos candidatos a ser definidos como Bestia”.
Como ocurre en muchas novelas de iniciación, los protagonistas atraviesan un proceso de crecimiento que les exige cuestionar sus prejuicios, reconocer sus inseguridades y descubrir quiénes quieren ser. En ese recorrido, la amistad, el amor, el bullying, la presión del grupo y la autoestima ocupan un lugar central.
Una frase sintetiza el conflicto que atraviesa toda la historia: “A comienzos del año, como que a todos nos empezó a importar mucho más cómo nos veíamos. Y especialmente, cómo nos veían los demás”. En esas palabras resuena una experiencia compartida por muchos adolescentes, pero también por cualquier lector que alguna vez haya sentido el peso de la mirada ajena.
La escritora María Teresa Andruetto sostiene que “una de las razones más poderosas del escribir y del leer es, sin duda, el deseo de comprender a los demás, espejo a su vez del deseo de comprendernos a nosotros mismos”. Sebastián Vargas logra precisamente eso en esta conmovedora novela que interpela a los jóvenes, pero también a mediadores de lectura, docentes y familias, invitándonos a pensar y a buscar respuestas en comunidad.
(*) Miembro de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.
