Cultura

Grandes libros, pequeños lectores: “La casa maldita” de Ricardo Mariño

Una novela con viajes en el tiempo que mezcla terror con ciencia ficción que ofrece diversos desafíos para el lector.

“La casa maldita”

Ricardo Mariño / Fernando Falcone

Buenos Aires

Loqueleo

2023

80 páginas

Por Manuela Lucía Ferro Carro (*)

La novela “La casa maldita”, de Ricardo Mariño, fue publicada por primera vez en 1991 por Alfaguara con ilustraciones de Mónica Cahué. En 2012 apareció su continuación, “Regreso a la casa maldita”, ilustrada por Fernando Falcone, quien también estuvo a cargo de la reedición de Loqueleo lanzada en 2023.


En 2023 se publicó la nueva edición del libro, ilustrada por Fernando Falcone.


Se trata de un texto rico en desafíos para su lector. Estos retos comienzan desde su género: ¿a cuál pertenece? Es posible ubicarlo tanto dentro del terror como de la ciencia ficción. Se debe a que cuenta la historia de dos amigos, Matías Elías Díaz e Irene René Levene, que se internan en una casa rodeada de rumores que aseguran que está maldita. Sin embargo, lejos de encontrar seres monstruosos, se enfrentan a otro problema: viajan accidentalmente treinta años atrás. Con este recurso, el autor se suma a una tradición literaria que remite a nombres como Herbert George Wells e Isaac Asimov. Del mismo modo, su relato dialoga con otras obras infantiles y juveniles que abordan el viaje temporal o espacial, entre ellas “La maldición del chenque”, de Ariel Puyelli, y “El secreto del tanque de agua”, de María Inés Falconi. La explicitación de estos vínculos en el aula, por ejemplo, puede resultar sumamente productiva.

Otro aspecto que vuelve desafiante esta lectura es su uso de la metatextualidad, herramienta que le permite burlarse de ciertos tópicos del horror así como dar cuenta del proceso que conlleva toda producción literaria. A partir de esta alusión al trabajo del escritor, se construye una estructura narrativa en cajas chinas. Por un lado se encuentra la “realidad empírica” del autor que se sienta a escribir, con interrupciones y reescrituras; por el otro, en el nivel de la “ficción”, si puede llamarse así, la historia de Matías y René y, a su vez, dentro de ella e introducida mediante una carta, la de Saúl Abdúl Majul y sus primos.

De esta manera, nos hallamos frente a una novela exigente, pero nunca pesada, pues nos mantiene atrapados desde el primer minuto, atentos al desenlace. Contribuye a ello el hecho de que sus párrafos breves agilizan la lectura y no abruman al lector poco experimentado. A su vez, cuenta con unas bellas ilustraciones en blanco y negro que se acercan a la estética del cómic más que a aquellas tradicionalmente infantiles y acompañan a la vez que enriquecen la experiencia.


(*): Miembro de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.

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