Grandes libros, pequeños lectores: “No, no y no”, de Julio Cortázar
Un cuento de Julio Cortázar publicado originalmente en 1969 en plena época de la psicodelia y el flower power, ilustrado por el mexicano Gabriel Pacheco.
Una de los ilustraciones de Gabriel Pacheco que acompañan el cuento de Julio Cortázar.
No, no y no
Julio Cortázar
Gabriel Pacheco (ilustraciones)
Buenos Aires
Ojoreja
2021
Por Elena Stapich (*)
El texto de Cortázar que encontramos en este libro se publicó por primera vez en Último round, en 1969. Puede parecer un dato poco relevante, pero no lo es si pensamos que se trata de una obra surgida en plena época de la psicodelia y el flower power, apenas un año después del estreno de Submarino amarillo y tan delirante como la película de los Beatles.
Dicho esto, queda claro que No, no y no busca establecer un pacto con los lectores, por el cual se nos pide que renunciemos a pretender una historia lógica y nos dejemos llevar por el disparate y el humor raro, juguetón y en un punto sarcástico del narrador.
Este microrrelato no obedece tampoco a la estructura introducción – nudo – desenlace y comienza planteando directamente el conflicto: “El señor Silicoso está completamente loco si se imagina que voy a darle una hormiga”. No sabemos quién es tal señor (aunque al final se nos aclaran un poco las cosas) ni para qué quiere las hormigas. Pero el ilustrador, el mexicano Gabriel Pacheco, tiene su propia hipótesis y es así que nos lo muestra rodeado de plantas que –aunque no muy grandes– tienen el inequívoco aspecto de ser carnívoras.
El narrador nos introduce en un juego de cajas chinas, al estilo de las canciones infantiles, en el que hace pasear a una hormiga por su corbata amarilla (para que lo envidie Silicoso), él se pasea con corbata y hormiga delante de la casa de su antagonista, todos girando en la órbita terrestre, la Tierra paseando alrededor del Sol, etcétera.
Las imágenes no se limitan a ilustrar lo narrado. Crean una atmósfera especial, poblada de elementos ¿simbólicos? que se repiten a lo largo de las páginas: paraguas, plumas, relojes de arena. Al personaje principal (y narrador) el ilustrador le ha dado unos rasgos que claramente evocan la cara inconfundible de Julio Cortázar.

Tapa de la edición ilustrada de No, no y no por Gabriel Pacheco.
(*) Socia fundadora de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.
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