Cultura

Grandes libros, pequeños lectores: “Tres huevos azules y otros cuentos salvajes”

Cuatro "cuentos salvajes" que narran infancias vividas al borde del monte, escritas por Cristina Macjus e ilustradas por María Elina Méndez.

“Tres huevos azules y otros cuentos salvajes”

Cristina Macjus

María Elina Méndez (ilustraciones)

Buenos Aires

Pequeño editor

2021

Por Elena Stapich (*)

Este libro reúne cuatro “cuentos salvajes”. Historias cotidianas que remiten a una infancia vivida al borde del monte. Casi casi “cuentos de la selva”. Los hermanos conviven con coatíes, lagartos, víboras, y también con perros y gatos más o menos domésticos. Perros protectores y padres que no siempre miden los riesgos de una actividad.

En la evocación de esa infancia, la voz narradora no puede evitar cierta nostalgia de paraíso perdido: “Ahora ya no suceden esas cosas porque el hombre taló buena parte del monte. […] Pero entonces, cuando yo era chica, todavía había mucha selva, cascarudos de lomos dorados, mariposas grandes como pájaros, y una gran variedad de hormigas”.

Doble pérdida, entonces: de la infancia y de la diversidad de especies que poblaban aquel medioambiente.

En alguno de los relatos surge la angustia, el peligro; en otros, predomina el humor. Pero, tal vez, lo que resulta más personal en esta voz narrativa es su tono oral, su forma de contar sin usar recursos literarios, de un modo despojado y sencillo, con oraciones breves, sin siquiera preocuparse por usar la retórica propia de los principios y de los desenlaces. Así, un cuento puede empezar diciendo, simplemente: “A un costado de mi casa había un monte.” Y finalizar con: “Otra vez llegó un lagarto y se alojó en el caño del desagüe. Se quedó muchos años. No fue simpático. Sólo dormía y tomaba sol”.

La ilustradora despliega técnicas y colores para representar a la naturaleza. En cambio, los seres humanos están simplemente contorneados por una línea negra. Acuarelas muy aguadas sirven para crear una atmósfera acuática; formas sinuosas y una paleta de verdes más algún naranja, la exuberancia de las plantas. Pinceladas en azules y negro para las escenas nocturnas, salpicadas de manchitas blancas que sugieren luciérnagas.

Un libro bellamente editado, con detalles como las solapas con diseños vegetales que se adhieren y cubren por completo el interior de tapa y contratapa. “Tres huevos azules…” porta una representación de infancia que cada vez parece más lejana, con niños que viven aventuras en contacto estrecho con la naturaleza.

(*) Miembro de la ONG Jitanjáfora.

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