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Habla el joven que fue apuñalado en La Perla: “Me arruinaron la vida”

Días atrás, Leandro Figueroa vivía un sueño: había llegado por primera vez y con amigos a Mar del Plata. Ahora vive una pesadilla: luego de ser herido de gravedad en un asalto perdió un riñón y, si bien recibió el alta y volvió a su ciudad, permanece en cama y sin poder moverse. Por el hecho hay tres detenidos.

Fue una confusión, es cierto. La fotografía que salió en la edición de papel del diario era la equivocada. Sin embargo, LA CAPITAL fue el único medio en interesarse en la tragedia que sufrida por Leandro José Figueroa. Nadie contó su historia. Nadie buscó su testimonio. Nadie publicó si recibió o no el alta médica.

Aún en la vorágine que vive el periodismo en esta época, jaqueado por la inmediatez y la voracidad que se generaron a raíz de la portabilidad de la telefonía celular y las peligrosas redes sociales, algunos periodistas de este diario intentaron diferenciarse. Y si bien se cometió un error, la decisión editorial fue continuar con el seguimiento del caso.

Día a día desde este diario se consultó a la madre de Figueroa cómo evolucionaba su estado de salud, hasta que este domingo felizmente se supo que había recibido el alta médica y ya se encontraba en su casa de Loma Hermosa, partido de 3 de Febrero.

Como respuesta, el joven de 22 años que hace una semana vivía un sueño y hoy atraviesa una pesadilla habló con LA CAPITAL. En un diálogo telefónico marcado por los dolores que sufre, el turista contó en exclusiva cómo fue el momento en que casi lo mataron de una puñalada durante un asalto, a menos de 48 horas de haber llegado por primera vez a Mar del Plata.

El joven pudo disfrutar muy poco de las playas de la ciudad.

“A mí me arruinaron la vida”, comenzó la víctima su relato, entre lágrimas y quejidos. Y, enseguida, se decidió a reconstruir brevemente el desarrollo de los hechos que casi resultan fatales.

Según reveló, y tal como lo había adelantado la semana pasada su madre en la nota que muchos cuestionaron por el error en la fotografía, el viaje a la ciudad había sido planeado durante mucho tiempo. Para Figueroa, que no tiene trabajo y se las rebusca con empleos temporarios, aceptar la invitación de un amigo cuya familia tiene casa cerca de la zona de Constitución representaba conocer Mar del Plata, el punto turístico por excelencia de la Argentina. Y por eso era un sueño.

“Yo llegué el viernes, fuimos a la playa, al centro y después a dormir. Al otro día nos levantamos, comimos y a la noche a bailar. Y después me apuñalaron”, resume. Así, con escasas palabras, sintetiza las horas que duró su alegre aventura en “La Feliz”.

El grupo de jóvenes había llegado a Mar del Plata menos de 48 horas antes de la agresión.

Lo que siguió fue terrible: “Cuando salimos del boliche vi que le estaban robando a un amigo y me metí a defenderlo, quise separar… Nunca me imaginé que podían sacar un cuchillo. Pero cuando me di vuelta me apuñalaron”, describe.

Consultado sobre si tomó dimensión de la gravedad del ataque del que había sido víctima, no duda. “Sí, no lo podía creer. Y todavía no puedo creer lo que pasó. Me acuerdo de que empecé a llorar y a rezar para que Dios me salvara la vida. Me estaba muriendo“, remarca.

El rol de los amigos y el reclamo de justicia

Así como Figueroa quiso defender a uno de sus amigos, hermano de otro, del asalto, luego fueron los demás integrantes del grupo los que lo socorrieron a él. “Mis amigos me salvaron la vida. Si no fuera porque ellos me llevaron rápido a la clínica que estaba ahí cerca me moría”, destaca, aún quebrado emocionalmente.

A pesar de valorar al máximo haber sobrevivido, el joven no oculta su sensación de que “ya nada va a volver a ser como antes”. Y lo expresa: “Perdí un riñón, me duele todo. Tengo una herida en la panza muy importante y no quiero salir de mi habitación. No quiero pisar la calle”.

En ese sentido, dice que “ojalá el Estado” le pueda “dar una mano”, ya que además no tiene trabajo estable y depende de sus padres.

Leandro Figueroa tiene 22 años .

Durante otro pasaje de la charla, LA CAPITAL consulta a Figueroa sobre la posibilidad de volver a Mar del Plata en un futuro, con el objetivo de conocer mejor la ciudad y disfrutar de todos sus atractivos. El joven responde que le encantaría, pero que no es momento de pensar en eso. “Por lo que pude ver es muy linda, las playas son hermosas, pero no disfruté mucho porque todo fue muy rápido”, explica, con sentimientos entremezclados de bronca y tristeza.

En relación a la causa penal que se inició contra los agresores, reclamó “que paguen por lo que hicieron”. “Sé que hay detenidos y son ellos los que me apuñalaron. Ojalá se haga justicia”, concluye.

El caso

El caso ocurrió en horas de la madrugada del domingo 9 de enero, a la salida del boliche Tolk de La Perla. En un principio, se supuso que se había tratado de una pelea de grupos de jóvenes, pero cuando la víctima pudo contar su versión de los hechos se aclaró que, en verdad, la realidad fue otra.

A Figueroa lo apuñalaron en el abdomen cuando salió en defensa de un amigo suyo al que otros jóvenes que habían ido a bailar al mismo lugar intentaban robarle. Tras la agresión, el turista de Loma Hermosa quedó tendido en el suelo y comenzó a perder una importante cantidad de sangre que alarmó a todos los testigos.

En ese momentos personal de la comisaría primera, advertido por un llamado al 911, llegó al lugar. La gente que se encontraba allí señaló a Jonatan Holt y a Juan Pablo Flores como los agresores, por lo que inmediatamente fueron aprehendidos. Por otra parte, un tercer hombre que habría participado del ataque, y una joven, escaparon del lugar. Mientras corrían, se descartaron el arma blanca utilizada, la cual fue secuestrada por la policía.

En cuanto a la víctima, por consejo de un policía sus amigos decidieron no esperar la llegada de la ambulancia del SAME y trasladarlo directamente a la Clínica Colón, donde los médicos resolvieron operarlo de inmediato y que quedó internado en terapia intensiva, con estado reservado.

Dos días después, Figueroa fue conducido al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde recibió el alta en las últimas horas. Sus padres viajaron a la ciudad para acompañarlo y lo trasladaron en un automóvil a su localidad de origen.

Conforme también contó a LA CAPITAL Claudia Torres, la madre del joven, la puñalada que sufrió su hijo le atravesó el colón, el intestino delgado y le provocó la pérdida de un riñón. Además, la mujer reveló que desde el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires que encabeza Sergio Berni, se contactaron con su ella para abonar los altos costos de la intervención quirúrgica realizada en la clínica privada, debido a que su familia había advertido que no podría hacerse cargo de los mismos (los amigos de Figueroa señalaron que eran alrededor de 3 millones de pesos).

En ese marco, la fiscal Andrea Gómez comenzó a investigar el caso y citó a declarar a los sospechosos detenidos. Flores dio una versión exculpatoria, y Holt -que tiene antecedentes penales- se negó a ser indagado por la instructora judicial.

Cuatro días después del hecho, y acompañado de Paula Ferreira -la misma abogada que representa a los otros dos imputados-, se entregó en Tribunales Alejandro López Zarazuela, alias el “Gordo Ale”, el tercer acusado.

La fiscal Gómez ordenó distintas medidas en pos de esclarecer lo sucedido. Entre ellas, solicitó las imágenes tomadas por las cámaras de seguridad de la zona, tanto privadas como del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), y dispuso que se tomaran declaraciones a testigos y se recabaran más pistas.

Por el momento, Holt, Flores y López Zarazuela permanecen detenidos en la Alcaidía Penitenciaria Nº 44 de Batán.

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