Cultura

Hernán Montenegro: “El Lucifer judeocristiano es un chivo expiatorio”

"El portador de la luz", la reciente novela de Hernán Montenegro, ya se encuentra en todas las librerías del país. El autor la presentará en la Feria del Libro el 7 de octubre. Editada por Urano, se trata de un atrapante fantasy que relata, de un modo muy visual e intenso, las disputas de poder entre la luz y la oscuridad y las dinámicas de vinculación entre seres celestiales. Así, ángeles y arcángeles, demonios y entidades oscuras, se ven envueltos en una trama que sorprende tanto a seguidores del género como a lectores promedio.

Por Dante Galdona

Hernán Montenegro nació en 1992 en una familia de clase baja y trabajadora. Según su propias palabras: “Cometí el peor pecado que puede cometer un chico de clase baja en Argentina, que es interesarme por el arte. Y siempre por el arte que es menos popular. A los quince años armé una revista independiente con amigos y cubríamos lo que era la música pesada y poco comercial. Siempre observé bandas que giraban por todo el mundo y grababan sus discos, así que desde los 18 a los 24 intenté cumplir ese sueño y a diferencia de las bandas norteamericanas que contaban estas historias maravillosas de viajar por el mundo con gastos pagos, en Argentina la realidad es otra”.

También afirma que la muerte de su padre fue un punto de inflexión en su vida, a sus 24 años. Por ese entonces entró a trabajar en una empresa sería y se dedicó a trabajar e intentar ser feliz leyendo y no perder más tiempo, dinero y energía en algo artístico. Convencido de que “en este lugar si no tenés plata o contactos es muy difícil lograr algo”.

Cuenta que a los 25 desarrolló una “depresión funcional que habla muy bien de la ética laboral de mi familia”. Todas sus energías estaban puestas en hacer su trabajo de nuve horas y luego “llegaba a mi casa agotado con ganas de no hacer nada más que dormir”.

Su primer contacto con el mundo de la escritura llega en ese momento cuando “un buen amigo que era psicólogo y notó esto y me motivó a escribir. Me pagó la clase del taller de narrativa y fui“. Esa clase, dice, le cambió la vida.

-¿Por qué?

-Esa noche llegué del taller y me puse a trabajar en mi primera novela (que resultó ser El Portador de la luz). Después de escribir las primeras hojas me temblaron las manos y empecé a llorar porque por primera vez desde que mi papá había fallecido sentí que volvía a respirar, pero respirar de verdad. Ahí empecé a escribir y leer de manera obsesiva. Y luego llegó el evento que me permitió idear una especie de “plan para publicar” que fue la pandemia. Tres semanas donde estuve encerrado, escribiendo y hablando con autores pensando en cómo mostrar mis historias. También me pasó en 2020 que empecé a salir con Rocío, mi pareja y ella siempre fue alguien que me daba energía para tomar decisiones que terminaron cambiando mi vida para mejor. En 2021 publiqué Senda Sangrienta, una novela de vampiros de manera independiente. En 2022 firmé contrato con Urano para sacar El Portador de la Luz y ahora en 2023 estoy con el libro en las calles. Nada mal para un chico de Cerrito sur, quiero creer.

-Más allá de los personajes, ¿El portador de la luz es un libro sobre seres celestiales o sobre personas?

-Es sobre personas. Si la frase dice “El humano está hecho a la imagen y semejanza de Dios” me hace creer eso. Para mí toda religión, todo mito, en su concepción, eran humanos intentando explicar la humanidad y nuestra existencia. La idea general es que los ángeles son el bien y los demonios el mal. Ok, pero ¿cuál es la motivación? ¿Hasta qué punto es bueno un ángel, que toda acción lo hace por temor a la decepción de su padre, y hasta qué punto un demonio es malo si todas sus acciones son para poder sentirse menos miserable? Cuando las preguntas son esas, lo que se cuenta es una historia de humanos, y en esta en especial hay un concepto de familia. Lucifer, Micael, Gabriel son hermanos del mismo padre y cada uno tiene su relación compleja con el mismo.

-¿De dónde sacaste toda la información sobre las estructuras celestiales e infernales?

-Obsesión y diversión. Muchas lecturas, mucho jugar con los mitos y mezclar mis pasiones. Tolkien intentó crear una mitología para Inglaterra, muchos autores jugaron con los mitos griegos, nórdicos, egipcios. Yo soy alguien bautizado y hasta que la situación fue insostenible estuve en un colegio católico. No mucha gente juega con la religión judeo-cristiana. Decidí que podía ser yo quien jugara con estas figuras, cambiando algunas piezas y dándole nueva vida. Al final de todo, como diría King, una historia es una pieza antigua que uno se encuentra escondida y tiene que hacer lo posible para desenterrarla lo más cuidada posible. Me topé con este Lucifer y le di todo de mí para poder contar su historia.

-El fantasy parece ser una literatura de nicho, pero en tu libro se nota que hay apertura a un público de otros géneros. ¿Coincidís?

-Coincido. Yo empecé esta novela cuando asistí a un taller de narrativa. Quienes daban el taller siempre se esforzaron en que lea otros géneros y me animaban diciéndome que mi punto no tenía que ser el contentar al lector de fantasy, mi objetivo tenía que ser que aquella persona que poco le importa lo fantástico tome una novela mía y diga “Ok, esto no es lo que leo, pero no pude soltarlo”

-¿Cuál fue el trabajo que tuviste que hacer para lograr eso?

-Desde 2018 hasta 2021 dormí solo seis horas por día. Gasté lo que otros hubieran gastado en vacaciones en libros que devoré y escribí religiosamente mil palabras todos los días. Era llegar al trabajo agotado después de jornadas de escritura y que mis compañeros me dijeran: “Bueno, fumate la jornada que nadie te obliga o te paga para que escribas”.

 

Foto: Mauricio Arduin.

 

Fue salir de mi zona de confort de lectura y buscar recursos en todo autor que me enseñara a mejorar en diálogos, descripciones, estética narrativa. Durante esos años mi vida dejó de ser mía y fue de una adoración total y completa a la literatura. Hoy en día, que vivo en pareja, estoy mucho más tranquilo. Pero por tres años descuidé todo aspecto de mi vida que no fuera el sentarme a escribir… y bueno, el trabajo de oficina, que es lo que nos da un techo y comida.

-La pregunta del ser humano sobre el más allá parece tener vigencia siempre, ¿por qué creés que necesitamos buscar siempre la respuesta a esa pregunta?

-Porque nuestras vidas son bastantes miserables. Sacando el pequeño porcentaje de los que viven haciendo lo que les gusta y tienen una vida sin ningún tipo de restricción, el resto estamos atados a situaciones en las que no pedimos estar. El tener que aceptar trabajos que no nos gustan para poder sobrevivir, el sentirnos perdidos o que nuestra existencia es vacía. Creo que sentir que hay un más allá donde existe una recompensa a una vida, que en muchos casos fue una tortura, es algo que nos brinda algo de paz, o por lo menos un motivo para no tirarlo todo por la borda.

Yo, que no creo nada de eso, encuentro ese motivo en el arte. Por ejemplo, a mi papá lo extraño muchísimo. No creo volver a verlo en otra vida, pero vive en mis recuerdos y vive en cada obra que publico porque él siempre creyó en mí.

-Las luchas de poder, en tu libro, son el motor de la trama. ¿Los dioses son demasiado humanos?

-Sí. Los dioses son más humanos que todos, porque son aquellos que viven libres de las restricciones que tenemos los demás. Lo mismo aplica para arcángeles o demonios de alta jerarquía que buscan que sus acciones sirvan para sus designios. En la mitología griega los dioses eran devorados por su padre, que temía una profecía de que uno de sus hijos lo derrocaría, y fue el amor de una madre quien, cansada de ver morir a sus hijos, hace un plan para salvar a Zeus. Y gracias a eso, él puede liberar a sus hermanos y derrocar a su padre. Si movemos eso a un contexto más real, podemos decir que el padre de Zeus era un padre abusivo que siempre causó terror a su familia, y fue el amor de una madre que protegió a su hijo de todo trauma que logra que el muchacho crezca fuerte y luego logre liberar a su madre del abusivo. Como esa, toda historía de la mitología puede llevarse a algo terrenal.

-Hacia las tres cuartas partes de la novela parece haber una descripción del Big Bang, en una novela donde todo es fantasía, irrumpe la ciencia humana y es el único punto de contacto…

-Hay un momento de Sandman que me encantó cuando lo leí por primera vez. Sueño y su hermano están caminando por el mundo mortal y les muestran lo que están haciendo con el cadáver de un mono. El hermano le dice sonriendo a Sueño: “Mira, hermano, eso se llama Ciencia y viene a desterrar la magia para siempre” A lo que Sueño le contesta: “Ciencia o Magia, siempre es lo mismo. Humanos intentando controlar lo que no pueden controlar”. Con esto no quiero faltar el respeto a la ciencia, pero esa frase me quedó y por eso cuando los hermanos generan esa explosión me pareció que podía dar el guiño al Big Bang.

-Tu Lucifer tiene una nobleza que las religiones parecen contradecir, ¿quién es el verdadero Lucifer, qué es el verdadero infierno?

-El verdadero infierno son las otras personas, ja ja. No sé quién es el verdadero Lucifer, solo conocí a mi Lucifer. Hay que entender que Lucifer para el judeo cristianismo fue un chivo expiatorio. Por lo que leí, él no era malo, era el ángel más querido. La historia original, el enemigo era el mismo Dios, más bien dicho, su sombra. Pero quienes modificaron el mito querían que Dios no tuviera nada de maldad, ni siquiera su sombra, entonces tomaron a Lucifer como “lo malvado” y escribieron esa historia. Basándonos en eso empecé a escribir esta historia y mientras escribía, no estaba en mis planes, pero el personaje empezó a ser guiado por el amor y la lealtad. Y ahí entendí la nobleza de mi Lucifer. No fue planeado así, en mi mente, mis primeros borradores, era más frío y calculador. Pero a medida que escribía él tomó el control y me dijo “Yo no soy así” y se mostró tal y como es en las páginas de la novela.

-En la misma línea, el creador no es el todopoderoso en tu novela, ¿quién es el verdadero Dios? ¿Hay?

-No sabría decirlo. No es algo que me interese mucho en mi vida diaria, cada día intento convencerme más de que no hay nada observándonos. De ser así sería algo bastante sádico teniendo en cuenta la cantidad de gente maligna que camina libremente. Obvio, ahora escribo esto, pero en mis momentos de necesidad siempre recurro a una entidad superior para pedirle algo de asistencia.

-Si tu libro lo leen un ateo y un cristiano practicante, ¿leerían la misma historia?

-Espero que ambos lean una novela de fantasy que les parezca interesante… y en especial espero que el cristiano prácticamente no quiera acusarme de querer traer una nueva religión a este mundo (risas). Ya pasó de gente que al poner Lucifer a un Comic o a una serie tuvo denuncias y quejas por parte de los cristianos practicantes que estaban indignados porque mostraba un Lucifer que no es aquel en el que ellos creen.

-Tus lecturas favoritas…

-Muchísimas. Pero caeré en este top 3: El señor de los anillos (Los tres libros), de Tolkien; Mientras Escribo, de Stephen King; Sandman, de Nail Gaiman,

-A quien le haya gustado tu libro y quiera leer algo parecido, ¿qué le recomendás además de tus libros?

-Los demás libros que haga en el futuro que espero cercano. Les diría que lean American Gods (Neil Gaiman), Cuento de Hadas (King), Promethea (Alan Moore).

-Presentás en la feria del libro el 7 de octubre. ¿De qué más vas a hablar y qué podés adelantar?

-La idea es presentar el libro y contestar las preguntas que Acta Non Verba y Male (Peña) tengan preparadas. Soy abierto a que los que vayan a escuchar hagan preguntas, y seguramente no podremos patear el hecho de que la charla se hace por pasión de los libreros, porque si dependemos de la gente que tendría que ocuparse que esto exista no habría lugar o feria alguna. Así que puedo adelantar la siguiente frase: “Estamos acá, hablando de libros, en lo que supo ser un lugar hermoso dedicado a la literatura. Espero que algún día vuelva a brillar, más aún espero que aquellos que de verdad valoramos la cultura no tengamos que depender de aquellos que piensan que Mar del Plata es solo una playa privada.”

-¿Qué opinas de la literatura de hoy y el mercado editorial? ¿Es difícil que te publiquen hoy en día?

-Salen muchos libros todo el tiempo, eso es señal de que hay gente escribiendo historias y gente que quiere leerlas. Respecto al mercado editorial, no sabría decir mucho, esta es mi primera novela con una editorial tradicional. Respecto a si es difícil, cuando empecé a contactar con otros autores y les comentaba de mi novela y que iba a enviar el manuscrito a editoriales, siempre recibía esta respuesta: “ja ja ja ja, que buen chiste”. Seguido de un “Las editoriales solo publican gente con miles de seguidores, ninguna editorial te va a editar jamás”. Bastante alentador, ¿no?

Yo igual creía en mi Lucifer, así que publiqué Senda Sangrienta por mi cuenta y fui a la FIL de Buenos Aires y me presenté ante todas las personas que pude con Senda Sangrienta en físico y la sinopsis de El Portador de la Luz.

Fue Camila Blanco (Ex editora de Urano) quien me otorgó la oportunidad de ser leído y luego me otorgó el contrato. A pesar de no ser “Influencer” o “Escribir lo que está de moda”. A ella como a los editores que creen en lo que hacen solo les importó la historia. Ese momento fue mágico, porque por primera vez en mi vida, sentí que alguien decía: “Lo que hacés vale, y voy a invertir en vos”. Creeme que cuando firmé ese contrato todas las voces de King, Gaiman y Moore diciendo que uno solo tiene que escribir lo que ama escribir y eventualmente llegará la recompensa vinieron a mi mente.

-¿Estás preparando algún nuevo libro? ¿Qué se viene?

-Siempre estoy preparando algún libro. Es lo que amo hacer, y lo disfruto muchísimo. Tengo escritas dos historias de un ocultista en Mar del Plata que por el momento no diré su nombre. Respecto a Robert Vorgrimler (protagonista de Senda Sangrienta) tengo escritos dos libros más. Y tengo escrito un manuscrito de una historia épica, basada un poco en los mitos de Tolkien y en mitos nórdicos. Tengo, creo, unos 36 cuentos de diversos estilos y actualmente estoy trabajando en una novela basada en los mitos griegos. Que estas historias salgan a la luz depende siempre de que existan interesados en leerlas.

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