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Policiales 17 de mayo de 2024

Imponen 20 años de prisión a los culpables de asesinar a golpes a la portera

Luego de que un jurado popular hallara culpables a Marcelo “El Tucumano” Santillán (51) y Carlos Juárez (51) por el crimen de Mirta Zabalegui, el juez Fabián Riquert dio a conocer la pena para ambos en la audiencia de cesura.

Los dos hombres hallados culpables por un jurado popular por el crimen de la portera Mirta Zabalegui fueron condenados a 20 años de prisión.

La pena fue dada a conocer este viernes por el juez Fabián Riquert en la audiencia de cesura, quien les impuso 20 años de cárcel tanto a Marcelo “El Tucumano” Santillán (51) y Carlos Juárez (51).

Vale recordar que el fiscal Leandro Arévalo había pedido que el primero fuera condenado a 21 años de prisión y el segundo, a 19, mientras que la familia, a través de su abogado particular Osvaldo Verdi, solicitó el máximo de la pena prevista por el Código Penal para este tipo de hechos: 25 años para ambos.

En tanto, la defensa de los imputados consideró que Santillán debía recibir, como límite, 15 años de prisión y Juárez, 10, es decir, el mínimo apuntado por la ley.

En el juicio hubo un tercer acusado, Carlos Oña, quien había sido declarado no culpable por el jurado y un cuarto que falleció antes del debate oral.

La muerte de Mirta Zabalegui se produjo como consecuencia de los golpes recibidos el 6 de septiembre de 2019 cuando fue asaltada en el departamento desde el cual cumplía funciones de portera (encargada) del edificio de Bolívar al 2300, en pleno centro de la ciudad.

De acuerdo a la investigación desplegada desde la fiscalía de Leandro Arévalo y la DDI Mar del Plata, ese mediodía Juárez llegó al domicilio de Zabalegui con un dato que había obtenido días atrás: que atesoraba una suma en dólares para un viaje que iba a realizar a Disney con una nieta.

Juárez había alquilado un departamento del sexto piso y entrado en contacto con Zabalegui, a quien ofreció comprarle dólares. En realidad, Juárez no tenía demasiado interés en otra cosa que no fuera averiguar esa información y luego se la hizo saber a Carlos Santillán, al menos.

El día del hecho y, de acuerdo a lo fallado por el jurado, Santillán y Juárez entraron al inmueble de Zabalegui y le exigieron la entrega de sus ahorros. En esas circunstancias Santillán la golpeó hasta causarle un desvanecimiento y posterior muerte. En ese acto de violencia, Zabalegui pudo defenderse y rasguñó a Santillán.

Cuando los peritos forenses revisaron el cadáver, encontraron muestras de piel debajo de las uñas. El análisis genético arrojó que pertenecía a Santillán.

Respecto a Oña, la prueba exhibida en su contra fue bastante débil durante todo el proceso porque lo único firme que se tenía acreditado era que Juárez había usado su camioneta para ir hasta el edificio de calle Bolívar.