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Cultura 8 de julio de 2021

Javier Chiabrando publicó la novela “Siempre es ahora”

Una novela sobre el pasado y la memoria, a través del personaje de Javier, alter ego del autor. La historia transcurre entre Madrid y Rosario.

Javier Chiabrando.

“Siempre es ahora” es la nueva novela de Javier Chiabrando, publicada por el sello Editorial Baltasara. Esta historia resultó finalista del concurso de ficción que la editorial realizó en 2020.

La novela narra la historia de Javier, un músico que vive en Madrid, acosado por el recuerdo borroso de una mujer y por un sueño recurrente donde se ve a sí mismo golpeando el portón de un cuartel. A cada recuerdo le recrudece la picazón de las dos heridas que tiene en la cabeza.

 


siempre es hora

Tapa del libro de Chiabrando.


 

Un día, mientras trabaja como músico en un crucero es reconocido por alguien, pero esta persona lo llama por otro nombre, diferente al que utiliza él. ¿Error o no? Javier intenta seguir con su vida, que incluye ver películas y leer libros exclusivamente sobre temáticas de guerras. Un día su esposa lo deja por su mejor amigo y ya no tiene más excusas. Entonces vuelve a Rosario para comprobar si esa mujer que sueña existe de verdad y qué significa ese sueño del portón.

El autor recupera así la ciudad donde vivió una década, y hace aparecer como personajes a muchos de sus amigos, reconocidos músicos de la ciudad y compañeros de aventuras reales.

La novela continúa con Javier vagando sin rumbo por Rosario. Sin saber qué busca realmente, aunque a veces se le aparecen lugares donde cree haber estado. Decidido a regresar a Madrid es reconocido y el pasado se rearma ante sus ojos pero no de la forma esperada.

Así se va escribiendo otro presente, grotesco pero real. Ahora Javier debe lidiar con ese presente donde se destacan villeros que filosofan, amigos borrachines que podrían tener la clave de ese pasado atomizado, un ominoso auto abandonado en un garaje, canciones que reflotan del olvido y mujeres despechadas.

Según el autor, el tema de la novela es el pasado, o la memoria. Y justamente, la memoria es lo que Javier no puede recuperar por las heridas en su cabeza.

Chiabrando escribe una novela trágica y a la vez divertida, que por momentos parece experimental en su estructura y sintaxis. El marco histórico es la violencia institucional que comienza a desperdigarse, casi gratuitamente, en la sociedad.

Chiabrando músico y escritor, autor de las novelas “Caza mayor” (Eduvim), “Todavía no cumplí cincuenta y ya estoy muerto” (Océano, México y Barataria, España). Sus últimas novelas son “Los hijos de Saturno” (Negro Absoluto), y “La novela verdadera” (Vestales y Barataria, España), y las novelas juveniles “Dos miserables besos”, “El capitán Gamboa y la cruz de Cuzco” y “El Ñato”. Algunas de sus novelas integran el catálogo de audiolibros de Storytel. También es autor de “Querer escribir, poder escribir”, libro que analiza el proceso creativo y que lleva varias ediciones en diferentes países. Es contratapista de Rosario/12 y ha colaborado con Radar, Perfil, Telam, y La Stampa de Italia. En 2017 Blueart editó su disco “Etcétera” de composiciones propias y está terminando un disco de canciones. Es director del Congreso (Festival) Azabache de Mar del Plata.

Fragmento de “Siempre es ahora”

“Nada que no sea el olor. Todo es el olor. Acá estuve yo, lo sé por el olor. El olor es más importante que la memoria porque la memoria almacena también los inútiles desechos de la cultura. Y el olor triunfa porque es un desecho entre otros, ni siquiera el más importante. Acá estuve yo. No me importa que existan doscientos cincuenta mil expedientes que digan que yo nunca estuve acá. Yo estuve acá. Lo sé. Lo sé porque lo huelo en mi ropa, en mi sudor, en mi aliento. Además del olor, el resto son habitaciones vacías, descascaradas, lúgubres, poetianas sin romanticismo, húmedas, demasiados grandes porque están vacías, demasiado chicas porque no logran contener el olor que las desborda y llega a todas las habitaciones de la ciudad, a todas las narices del mundo. ¿Cómo es posible que nadie sino yo lo huela? ¿Es que sólo yo distingo lo importante de lo trivial?”.