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Arte y Espectáculos 24 de febrero de 2019

José Kemelmajer: “De a poco pateando cada metro de la ciudad me voy ganando un espacio”

Es el segundo año que decide "pelearla" desde los escenarios locales con sus propuestas teatrales que ponen el foco en el tema de la inmigración, entre otros aspectos.

Una escena de la obra "Sudá América" que subirá a escena en Cuatro Elementos.

“Ha sido una pequeña, pero gozosa y sabrosa cosecha”, resumió el actor mendocino José Kemelmajer, quien este verano llegó a Mar del Plata para proponer tres espectáculos: “Sudá América” (hoy realizará sus últimas funciones en el teatro Cuatro Elementos), “Ensalada Ruso” (finalizará su ciclo el 1 de marzo en la sala Lauretti del Auditorium del Puerto) y también montó “Tiempos de paz“, que ya bajó de cartel.

Aunque emprende ya el final del ciclo estival en Mar del Plata, el actor trazó un balance de estos dos meses en los que volvió a mostrar su labor sobre diversos escenarios.

“En mi historia todo tiene que ver con mucho trabajo y mucha entrega -agregó-. Y de alguna manera agradezco que sea así, el sabor de la pequeña cosecha es diferente, es más sabroso, como los tomates propios en el cantero de la casa”.

Aunque son todas obras diferentes, las tres producciones que eligió para mostrar en esta plaza teatral tienen un denominador común: el relato de los inmigrantes.

En “Suda América” aparecen representados las identidades de un chileno, un brasileño, un cubano, un mexicano y un argentino. En “Ensalada Ruso” se mete con los inmigrantes rusos que llegaron a Argentina a mediados del siglo XX y en “Tiempos de paz”, que realizó con el actor Gustavo Torres, contó la historia de los inmigrantes que abandonan sus países llenos de dolor.

“En Sudá América el foco esta puesto en otra cosa. Pero es cierto que el tema de la migración es algo determinante en lo que somos, con lo bueno y lo no tan bueno que somos, vi de cerca, de muy cerca el espíritu de aquellos que lo dieron todo incondicionalmente”, indicó.

Y señaló, asimismo, que esos inmigrantes “llegaron a vivir muy bien, tenían su propia vivienda, un coche, y trabajo para sostener buena comida para toda la familia, amaban el país y eran muy generosos con el otro”.

“Me encantó que esos inmigrantes que me enseñaron casi todo sean parte del origen de mi familia, de mi historia, ese es el espíritu que deseo para mi país, no el de gente multimillonaria que hoy le explica a un pobre cómo tiene que hacer para sobre vivir”.

– Después de Mar del Plata, ¿cómo sigue su año en Mendoza?

– Vuelvo a la docencia, soy profesor titular de la cátedra de técnicas corporales en la Facultad de Arte Dramático de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Vuelvo a mis nuevos proyectos artísticos: la música, la escritura, el audiovisual y el teatro siempre. La docencia y la práctica artística son para algunos de nosotros una doble necesidad de mutua y constante retroalimentación. Y a fin de año vuelvo a Mar del Plata porque lucho por seguir ofreciendo mi trabajo a público de todo el país, en el mejor lugar, que es aquí. De a poco pateando cada metro de la ciudad me voy ganando un espacio.